La viruela del mono ya compite en protagonismo con el coronavirus y aunque hay un abismo entre sus incidencias, también se está llevando mucha estigmatización.

Mientras expertos ingleses instan a redefinir la infección de la viruela del mono, a la vista de las nuevas características de los brotes actuales que han revelado sus estudios, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha elevado a más de 6.000 los casos de esta infección a nivel internacional, distribuyendo la presencia de la enfermedad en 58 países no endémicos.

El virus del simio prosigue en su ascenso internacional

En unas declaraciones que han servido también para pedir que se acabe con el estigma que rodea a la viruela del mono, Tedros ha detallado que Europa sigue siendo el epicentro del actual brote, puesto que por ahora registra más del 80 por ciento de todos los casos confirmados.

«Me sigue preocupando la magnitud y propagación del virus y, de hecho, es muy probable que haya un número importante de casos que no se han detectado», admitió al respecto.

Una situación que ha incitado al dirigente del organismo de Naciones Unidas a recordar que la OMS está trabajando con los países para coordinar el reparto de vacunas contra esta enfermedad, lamentando eso sí que la cantidad de los sueros aún sean escasos.

Según el último recuento de casos confirmados de viruela del mono en el viejo continente y a falta de que las autoridades sanitarias correspondientes las actualicen una vez más, en la zona euro de la UE hay un total de miles de casos repartidos entre 23 estados miembro, véase Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Croacia, Dinamarca, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Irlanda, Letonia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía y Suecia. Una lista completada asimismo por Noruega e Islandia.

Adiós a la estigmatización de la viruela del mono

De igual forma, el titular de la autoridad sanitaria de la OMS ha elogiado a quienes comparten por Internet vídeos sobre los síntomas y experiencias con la viruela del mono, señalando que tal acción, aparte de dar visibilidad a la enfermedad, ayuda a acabar con el estigma que rodea al virus, que por otra parte «puede afectar a cualquiera».

La estigmatización de esta infección responde al hecho de que la patología se está cebando sobre todo con hombres jóvenes que mantienen sexo con otros varones;personas que, además, no han sido inmunizadas previamente contra la viruela.

Pero hablamos de una infección que se transmite por contacto interpersonal estrecho las más de las veces, aunque no son raros los casos en que se ha llegado a contagiar mediante otros modos; a través de erupciones en piel, ojos y boca, por ejemplo, e incluso en las mucosas del área genital.

Después de todo, y tal y como señalara la propia OMS en declaraciones anteriores de su Comité de Emergencia del Reglamento Sanitario Internacional, esta patología «no constituye» realmente una emergencia de salud pública de preocupación internacional… o al menos no, todavía.

Y es que la viruela del mono no es una enfermedad nueva, ni mucho menos. De hecho lleva años de asentamiento e infección a la espalda, contagiando reiteradamente a los habitantes de muchos países que ya la tienen como endemia.

Recordemos de qué trata esta infección

La viruela del mono es una zoonosis selvática con infecciones humanas; en otras palabras, una enfermedad infecciosa que, en forma de bacterias, virus o parásitos, se transmite de animales a humanos, normalmente, y acumula una tasa de mortalidad de 1 por ciento en África Occidental, lugar donde ya es endemia, y que se dispara hasta el 10 por ciento en la cuenca del Congo y demás zonas centrales del mismo continente, habituado ya a su presencia, causando más letalidad en niños y embarazadas que en cualquier otro colectivo.

En las personas, la incubación de la viruela del mono o del simio provoca unos signos que se parecen mucho a las marcas sintomáticas de la viruela, según la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC); con la salvedad de que los signos del virus del mono son algo más leves, menos graves, transmisibles y mucho menos mortales.

Todo comienza con fiebre y escalofríos, en cualquier caso, con agotamiento y dolor en espalda, cabeza y musculatura. Continúa con una fuerte cefalea, astenia intensa o falta absoluta de energía, cansancio extremo, mialgias y molestias en la lumbar. Con la viruela del mono en acción, los ganglios linfáticos se inflaman, generando lo que médicamente se conoce como linfadenopatía.

Pero el exantema vesicular es el síntoma más preocupante de esta dolencia, más cuando se manifiesta como una erupción en la piel que aparece primero en la cara y luego se extiende por el resto del cuerpo.

¿Cómo hay que actuar entonces en caso de tener síntomas de la viruela del mono?

Entre las varias recomendaciones lanzadas por el Ministerio de Sanidad, destaca el consejo de que quienes puedan sospechar de haberse contagiado con la viruela del mono deben observar la aparición de los tres signos más importantes de esta dolencia; es decir, fiebre, dolores musculares y erupciones cutáneas.

Así, quienes tengan uno o varios de estos signos deben contactar telefónicamente y lo antes posible con su Centro de Salud correspondiente, debiendo permanecer aislado y confinado en el domicilio durante todo el proceso que dure el protocolo de actuación, a fin de evitar el contacto físico con mascotas y personas hasta que las erupciones cutáneas, como mínimo, hayan desaparecido.

Siguiendo esta línea de pensamientos, Sanidad también enfatiza la importancia de que el personal sanitario utilice en todo momento el EPI, véase los equipos de protección individual, invitando asimismo a vigilar estoicamente los casos confirmados y sospechosos, más exactamente su modo de evolución.

Para los contagiados no hospitalizados, el enfermo deberá cubrirse las lesiones, separarse de otros convivientes y permanecer en aislamiento hasta que la última de las lesiones haya desaparecido, poniendo fin además al contacto físico y a las relaciones sexuales, recomendando asimismo el uso de la mascarilla quirúrgica entre aquellos infectados de la viruela del mono que además muestren problemas respiratorios.

Entre los tratamientos barajados por la Agencia Española de medicamentos y productos sanitarios (AEMPS) en colaboración con las CCAA, destacan los antivirales y las vacunas, siendo las dosis del suero de la viruela tradicional la principal baza farmacológica con la que empezar a controlar la transmisión del virus.

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