La Oposición desnuda la división del Gobierno respecto a Ucrania

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El Congreso aplaude al ministro consejero y encargado de Negocios de la Embajada de Ucrania en España, Dmytro Matiuschenko, imagen cortesía Congreso.es.

Aunque los medios mainstream aparten el foco, un Sánchez tan vengativo con quienes le apoyaron como obsequioso con quienes no, fue vapuleado ayer en el Congreso de los Diputados, durante el Pleno sobre Ucrania, por una Oposición que hizo sangre con una división en el seno del Gobierno que ni la prensa amiga oculta ya.

Ni veinticuatro horas había tardado Sánchez en variar diametralmente su postura sobre si armar ofensivamente a Ucrania o limitarse a suministrarle pertrechos defensivos. Un giro de 180º que, como tiene por costumbre, disfrazó de simple matiz entre el sí pero no y el no pero sí, pretendiendo torpemente hacer pasar por «evolución» lo que a todas luces era una rectificación en toda regla.

La portavoz del Grupo Parlamentario Popular, Concepción Gamarra, durante su intervención en el Pleno, imagen cortesía web oficial del Congreso de los Diputados.

No se tragó ese anzuelo tan burdo la coordinadora general del PP y portavoz del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, Cuca Gamarra, ni desaprovechó la ocasión para felicitar irónicamente al jefe del Ejecutivo por dicha «rectificación», un poco como quien felicita a un reloj parado por dar la hora correcta dos veces al día.

Tampoco se privó de recordarle su problemática relación con la verdad —echando mano de un extenso y llamativo historial de falsedades—, al expresar su desconfianza en que las promesas que acostumbra a hacer rutinariamente vayan a cumplirse esta vez, a diferencia de tantas otras. Sánchez acababa de anunciar en voz alta —desmintiendo lo que la víspera había puesto en sordina— que España «entregará a la Resistencia ucraniana material militar ofensivo», explicitando por primera vez el «compromiso» de su Ejecutivo con una respuesta enérgica «a una amenaza europea», pero nuevamente sin aportar dato concreto alguno.

A esa nueva inconcreción de un presidente propenso a hacer anuncios grandilocuentes que olvida nada más verbalizarlos, Gamarra respondió emplazando a Sánchez a sustanciar lo prometido: «Esperemos que este cambio sea la hoja de ruta que a partir de ahora va a seguir el Gobierno de España», declaró, para lamentar que «el deber moral que toda la sociedad española apoya, como es la ayuda militar a Ucrania, esté condicionado por la alianza [de Sánchez] con Podemos […] Apoyamos su rectificación y además le decimos que lo haga con determinación, no como hace escasamente dos días en Televisión Española, donde lo negaba», abundó Gamarra.

«No tenga miedo a comportarse con dignidad en esta guerra y, si sus aliados de coalición le fallan, no se preocupe en esta cuestión. Recorreremos juntos este camino», llegó a prometer a Sánchez, a condición de que «no les falle ni al pueblo de Ucrania ni al pueblo de España», añadiendo que el PP sólo le pedía «lo mismo que toda la socialdemocracia europea, que ha vuelto a apostar decididamente por defender los valores occidentales desde la democracia y el Estado de Derecho», todo un gol a puerta vacía a quien tanto blasona de socialdemócrata…

Gamarra había comenzado su intervención saludando «de manera especial» al ministro consejero y encargado de Negocios de la Embajada de Ucrania en España, Dmytro Matiuschenko, presente ayer en el Hemiciclo —a invitación instada por el Grupo Popular, según informa Servimedia—, que fue aplaudido por casi todos los diputados presentes. Tras elogiar la «enorme fortaleza» del pueblo ucraniano, Gamarra no dudó en señalar al culpable de la actual escalada bélica: «Hay quien no tiene límites, quien no atiende a las normas y quien renuncia al diálogo para solucionar los conflictos. El mal existe, los enemigos de la democracia, de la libertad y de la civilización existen. Existe Putin«, especificó, añadiendo que el ataque del ex preboste del KGB «ha sido a una nación militarmente débil [que] nunca ha sido una amenaza para Rusia […] Pero para el nacionalismo ruso ha sido siempre una obsesión».

«Kiev hoy es el corazón de Europa; y Ucrania, símbolo de todos nuestros valores», subrayó Gamarra, añadiendo: «Es necesario comenzar a asumir con madurez y responsabilidad que no hay nada más provocador para los depredadores de la paz y la independencia de las naciones que la debilidad del pacifismo estéril de algunos […] La paz se preserva mejor estando dentro de la OTAN que estando fuera», razonó, juzgando que la expansión de la Organización al este había sido «una buena idea que la realidad ha confirmado», y llamando a «redoblar» el compromiso con la OTAN «en estos tiempos de revisionismo internacional». Juzgó asimismo necesario que España «cumpla con la responsabilidad» contraída en 2014 de aumentar el presupuesto de Defensa hasta alcanzar el 2 por ciento del PIB, como mandan los Estatutos de la Alianza Atlántica.

«Dejemos de ver la Defensa como un gasto cuando sabemos que es una inversión en nuestra seguridad, en nuestra libertad y en nuestra democracia», exigió, añadiendo: «Sr. Sánchez, las cosas con como son y no como nos gustaría que fueran […] En estos momentos de urgencia y zozobra, es nuestro deber y responsabilidad como principal partido de la Oposición ponernos al lado del Gobierno y de nuestros Aliados internacionales, tanto en la OTAN como la UE, para que actúen con urgencia y determinación. Hemos sido, somos y seremos un partido de Estado a la altura de su responsabilidad, altura que también le exigimos a usted, Sr. Sánchez, porque hasta ahora el suyo ha sido el compromiso más bajo con Ucrania de todos los grandes países de la UE […] En lugar de enviar material militar para repeler una invasión, lo único que ha enviado hasta el momento han sido guantes y gel hidroalcohólico».

Pero si la exalcaldesa de Logroño consiguió parecer incisiva con sólo enumerar los despropósitos en las últimas veinticuatro horas de «un Gobierno que sólo acierta cuando rectifica», Santiago Abascal se estrenó como líder de la Oposición, llenando el vacío de contrapoder dejado por la defenestración a cámara lenta de Pablo Casado, difunto pero insepulto líder del PP. A lomos del sorpasso que le confirman las encuestas y amenazando sorpassar al mismísimo PSOE, el protagonista ayer fue Abascal, le guste o no a Sánchez, que igual no le disgusta…

Como Gamarra, el nuevo líder de la Oposición comenzó su intervención dando la bienvenida a Matiuschenko. «Está en su casa», le dijo; «y al margen del debate parlamentario que hoy Vd. observará aquí, no tenga ninguna duda de que estamos junto a su Gobierno y junto a su pueblo». A partir de ahí, dirigió su artillería pesada contra el jefe de Gobierno y su evidente irrelevancia internacional: «Todo lo que Vd. ha dicho hoy en esta tribuna es absolutamente irrelevante», empezó diciéndole, para seguir vertiendo sal y vinagre en la herida abierta por Gamarra; observando, por ejemplo, que mientras él hacía «constantes apelaciones a la unidad en todos los ámbitos […] incluso una parte de su Gobierno se ha negado a aplaudirle. La política exterior de una nación necesita ser creíble, fiable y respetable», le espetó; «y Vd. no es creíble: lo saben sus propios electores, a los que mintió durante las pasadas Elecciones y a los que traicionó 24 horas después, incumpliendo sus promesas y sus compromisos. Vd. no es fiable, porque sus socios del Gobierno son contrarios a nuestros compromisos internacionales. Vd. no es respetable como presidente, porque se sienta en ese sillón gracias a los votos de los enemigos de nuestra soberanía, de nuestra unidad y del orden constitucional. Vd., Sr. Sánchez, no está capacitado para liderar a España en este momento grave de nuestra historia; y esa incapacidad manifiesta se traduce en ruina y en inseguridad para los españoles».

A continuación, tras condenar sin paliativos a Putin, «culpable de una gravísima violación del orden internacional», elevó la tensión al poner nombre y apellidos, llegando a señalarlos con el dedo, a los «cómplices directos» que, según denunció, tiene el Kremlin en el Gobierno y el Parlamento españoles:

«La comunidad internacional debe aplicar las más graves sanciones a Rusia por esta agresión. Y sin embargo, ¿qué tenemos aquí, en este Gobierno, en esta Cámara? A la Sra. Lastra, que no está en estos momentos, a la Sra. Montero, a la Sra. Belarra, al Sr. Pisarello y al Sr. Enrique de Santiago, que permanecía aferrado a su sillón para no aplaudir por el envío de armas [a Ucrania]. Todos Vds. son cómplices directos de esta agresión de Rusia contra Ucrania, Vds. y el Grupo de Puebla al que pertenecen. No estoy exagerando: Vds. son los aliados internacionales de Putin; y a través de sus partidos o de las organizaciones criminales de las que forman parte, como el Cártel de Puebla, se dedican a entorpecer la respuesta que el mundo debe darle a Putin.

Lo hace Podemos, que desde 2014 lleva repitiendo que los Gobiernos ucranianos son neonazis, tal y como dice literalmente la propaganda rusa. Lo hizo ayer el hasta hace cuatro días vicepresidente, que yo creo que sigue teniendo mucha influencia y mucho mando en este Gobierno, que ha protestado porque se arme a la población civil, cuando hace poco decía que un pueblo desarmado es un pueblo esclavo. Lo hacen IU y Bildu, que ayer mismo votaron contra Ucrania en el Parlamento europeo; lo hace el Grupo de Puebla, del que Vds. forman parte, que está aquí, en este Hemiciclo y en este Gobierno, pidiendo que no se pongan sanciones. Y lo hacen sus partidos manifestándose justo en este momento contra la Alianza Atlántica. Sr. Sánchez: todos esos aliados de Putin que acabo de nombrar están en su Gobierno o lo apoyan; y por eso Vd. y su Gobierno no son fiables, creíbles ni respetables […] No es sólo mi opinión; me consta que esa desconfianza hacia Vd. ya se ha instalado en varias cancillerías europeas; y ésa es una humillación que España no puede permitirse. Está Vd. tan acostumbrado a darnos gato por liebre a nosotros y a sus votantes, y en esta Cámara también, que piensa que nuestros socios europeos van a admitir sus trucos de magia y sus fuegos de artificio; y por eso a Vd. ya ni le invitan ni se le ponen al teléfono ni le agradecen las llamadas, y sus cumbres internacionales duran 30 segundos.

Sobre la confusión del envío de armas a Ucrania que Vd. hoy no es que haya aclarado, ha rectificado en esta tribuna, no le ha aplaudido ni su vicepresidente del Gobierno. No creo que eso sea muy tranquilizador para nuestros socios internacionales […] Sus socios [de Gobierno] no quieren que envíe armas a la resistencia de Ucrania, quieren que nos limitemos a enviar cascos y tiritas y que les digamos a los ucranianos que aguanten el chaparrón, porque su Gobierno quiere estar y está en dos sitios a la vez: con los agresores y los agredidos, con Putin y con la OTAN; y eso no es posible, Sr. Sánchez. Hoy este Congreso debería dar un apoyo unánime a un presidente de Gobierno capaz de defender nuestros intereses, alianzas y seguridad, pero ese presidente no es Vd. Dicho esto, queda absolutamente claro quién es el culpable de esta gravísima situación: Vladimir Putin. Y quiénes son los cómplices, algunos, para nuestra desgracia y para nuestra gran vergüenza, en este Gobierno y en este Hemiciclo.

Pero además de culpables, hay responsables; y los europeos debemos hacer una reflexión: Putin nunca se habría atrevido a desencadenar esta guerra criminal si no fuera porque la Comisión Europea, impulsada por los dos grandes partidos europeos (populares y socialistas), ha dejado a nuestro continente durante mucho tiempo en un estado de absoluta vulnerabilidad y dependencia económica y energética. La epidemia del covid nos pilló debatiendo sobre los piropos y las matemáticas con perspectiva de género. Y ahora la invasión de Ucrania ha pillado a los burócratas europeos tratando de desestabilizar al Gobierno polaco por defender sus fronteras. El Sr. González Pons, del PP, que ahora amenaza con regresar a la política nacional, cuando nuestros aliados polacos afrontaban la avalancha de inmigrantes que les lanzaba un títere de Putin, Bielorrusia, viajó a Varsovia, no como miembro de su partido, sino al frente de una Delegación europea, con la intención, declarada ante los medios de comunicación, de combatir al Gobierno polaco. No se podía hacer un mayor favor a Putin. Casi todos Vds. en esta Cámara han criminalizado a Polonia sistemáticamente, semana tras semana, cuando es la nación que más se ha atrevido a advertir sobre la amenaza de Putin y que más se ha enfrentado a él. Ahora mismo vuelve a dar ejemplo, no sólo apoyando a Ucrania sin reservas, sino también acogiendo a cientos de miles de refugiados, porque éstos sí son refugiados de guerra, estos mujeres, niños y ancianos sí deben ser acogidos en Europa. Cualquiera puede entender ahora perfectamente la diferencia entre esos flujos de refugiados de ahora y las invasiones de jóvenes varones en edad militar y de origen musulmán que se han lanzado contra distintas fronteras de Europa en un intento de desestabilizarla y colonizarla. Y cualquiera puede entender ahora la posición de Vox y del Gobierno polaco: hay que defender nuestras fronteras, nuestra soberanía y nuestras naciones. Y para eso debemos tener la capacidad militar suficiente, y la energía suficiente y la industria suficiente que garantice nuestra libertad e independencia. Es decir, todo lo contrario de lo que casi todos Vds. llevan décadas promoviendo en nombre del buenismo, la religión climática, el pacifismo estúpido o cualquier otra ideología suicida que ha puesto a Europa en manos en manos del gas ruso, de la industria china y del petróleo de teocracias islamistas. Luego sí, todos Vds. son responsables de haber situado a Europa y Ucrania en la debilidad. Vd., Sr. Sánchez, dijo que había que suprimir el Ministerio de Defensa, ¿se acuerda o ya no se acuerda? Vds., Sres. del PP: me alegro de la crítica al Gobierno chino que ha hecho la Sra. Gamarra, pero mantienen aún un acuerdo de amistad y colaboración con el Partido Comunista Chino. Creo que no es en favor de la industria nacional ni de nuestra soberanía ni de la democracia ni de los derechos humanos. Y Vds., Sres. de la extrema izquierda y del separatismo, han recibido alegremente el apoyo ruso que se complacía en favorecer sus intenciones criminales contra nuestra Constitución y nuestra unidad nacional», concluyó.

Intervención del líder de Vox, Santiago Abascal, en el Pleno sobre la situación en Ucrania celebrado ayer en el Congreso de los Diputados, vídeo cortesía de YouTube / ©Libertad Digital.

¿La respuesta de Sánchez? En su línea: le perdonó la vida a Cuca Gamarra, que le había ofrecido el apoyo del PP, y se postró ante sus presuntos socios, que, del primero al último, le habían denegado el suyo. Sin límite de tiempo para la réplica, habló como quien dice lo mismo hable 2 horas o 2 minutos; como quien pretende vencer por tedio leyendo unas notas ajenas escritas de antemano que, como tales, guardaban escasa relación con las interpelaciones recibidas en la Cámara, por la que exhibió el desprecio olímpico habitual.

Pedro Sánchez ayer en la Cámara Baja, imagen cortesía web oficial del Congreso de los Diputados.

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