Toda ostomía es el resultado de una operación quirúrgica en la pared abdominal, fomentada por un intestino enfermo que exige que se elimine una de sus partes.

Esta es la campaña de una joven de 27 años intervenida con ostomía, que utiliza las redes sociales para ayudar a otras personas con su misma situación ostomizada. Pero para entender mejor su iniciativa y captar el alcance de este proyecto social es preciso aclarar, primero, en qué consiste este proceso quirúrgico y curativo. ¡Así que empecemos!

¿Qué es la ostomía?

A juicio del Consejo General de Enfermería, se habla de ostomía cuando los médicos realizan una operación quirúrgica de complicación relativa, en la que se localiza la pared abdominal y se practica una abertura llamada estoma. ¿El objetivo de este agujero creado? Dar salida a órganos o vísceras de la talla del tracto intestinal o de uno o ambos uréteres, recogiendo así las heces u orina en un dispositivo creado y dispuesto a tal fin.

Según indican desde esta Escuela de Salud, existen dos tipos de ostomía: la enterostomía, que se practica en el intestino, y la urológica, originada a partir de derivaciones urinarias.

Actualmente, más de 70.000 personas conviven con una ostomía en España, pacientes que dependen de una bolsa enganchada al abdomen, por donde evacúan sus desechos orgánicos.

Un encuentro respaldado e instigado por el Consejo de Enfermería, que ha estado marcado por la participación especial de Anna y su internauta campaña ‘su barriguita’, una paciente que enfoca la vida con optimismo, sin complejos y decidida a apoyar a ultranza a aquellos que deben someterse a una operación ostomizada, con lo que ello supone para el cambio de vida laboral y social.

Así, a la ostomía se la tiene como una buena y mala noticia a la vez. ¿Cómo es eso posible? Puesto que puede transformarse en una fuente continua de inseguridades. Por un lado, está su lado benigno, que salva vidas con su intervención, en la otra cara está su parte más pesimista, llegando incluso a acomplejar a quienes se han sometido a su tratamiento, por aquello de tener que caminar el resto de la vida con una bolsa a cuestas, afectando de igual forma a la autoimagen y al estado anímico.

Pero esta campaña, emprendida especialmente en redes sociales, busca precisamente eso, evitar el aislamiento, brindar optimismo, demostrar que una vida con ostomía no es sinónimo de desesperación, sufrimiento y soledad.

El ejemplo perfecto de esto último es la nueva técnica que reduce significativamente las fugas en los primeros meses tras la intervención, sin ir más lejos.

Anna Bellart, consagrada paciente de la enfermedad, creativa y solidaria es todo un ejemplo de inspiración, especialmente para los recién diagnosticados.

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