Un equipo de técnicos del proyecto La Ciudad Accesible (LCA) trabaja en La Palma desde el pasado mes de octubre, para que los protocolos de atención a los damnificados por el volcán den prioridad a los colectivos más vulnerables: personas mayores, con discapacidad, con necesidades especiales, etcétera.

Esta expedición ha colaborado estrechamente con la Oficina de Atención a los Afectados por la erupción volcánica del Cumbre Vieja valorando los criterios de accesibilidad que deberían seguir las viviendas de reubicación ya fueran de carácter temporal o permanente, así como la urbanización y espacio público de estos lugares.

Un trabajo silencioso

Desde el pasado 28 de octubre de 2021 la Asociación Accesibilidad para Todos de La Ciudad Accesible a través de su programa «Accesibles sin fronteras» presta de manera altruista su apoyo y colaboración técnica a la Oficina de Atención a los Afectados por el volcán.

Antonio Tejada, fundador de LCA y que es «Premio Ciudadano Europeo» por el trabajo diario que desempeña, no ha querido hacer pública esta colaboración hasta el fin de la erupción «para evitar entrar en sensacionalismos».

Reunión equipo técnico de La Ciudad Accesible
Reunión equipo técnico de La Ciudad Accesible. Foto: LCA©

Gracias al trabajo de esta entidad se ha logrado implementar criterios de atención a la diversidad de las personas y de accesibilidad universal en todos los procesos y tomas de decisiones ante esta situación de crisis.

Accesibilidad urgente en catástrofes

La Ciudad Accesible es la autora del programa «Accesibilidad urgente en catástrofes».

«La reconstrucción tras un desastre debe ser accesible ya que cuando en algún lugar del mundo se produce una catástrofe natural o humana, en la que se suceden episodios de dolor, pérdidas humanas y pérdidas materiales, las preocupaciones y prioridades por cubrir son muchísimas».

Desde atención primaria a heridos, realojo de las personas que han perdido sus viviendas, organización de servicios primarios, etc.

La Ciudad Accesible puso en marcha este proyecto en 2012 en el marco del terremoto de Haití de 2010.

En aquella ocasión la Organización Panamericana de la Salud (OPS) manifestó que «las personas con discapacidad y otros grupos vulnerables han estado siempre entre las más afectadas durante y después de una emergencia y a menudo son invisibles a organizaciones de ayuda y no tienen acceso a las actividades de socorro que se despliegan».

De ahí la importancia que tiene aplicar en todo momento aquellos criterios necesarios de atención a la diversidad de las personas, así como que se garantice en todas las intervenciones la accesibilidad universal.

De este forma, nos aseguraremos de ofrecer la igualdad de oportunidades para toda la población, también en la atención y en las ayudas ante una situación de catástrofe.

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