La Principita es un ejemplo de educación inclusiva, un juego didáctico con libros y puzle, y con aprendizaje lúdico y pedagogía activa para los más pequeños.

Muchos son los juegos que enarbolan la bandera de la educación, pocos los que lo hacen con la inclusión, y verdaderamente escasos los que hacen de ambas su estandarte. La Principita se viste de diferente al hacer del juego un proceso educativo, presentándose como un puzle a través del cual aprender, divertirse y hasta curtirse desde la infancia en el tema del debate. En suma, una guía didáctica para los más pequeños, de cuya lectura mayores, padres o maestros, puedan beber para encontrar el elixir de una educación inclusiva con pedagogía activa.

¿Cuáles son los beneficios de la Principita?

A raíz de su novela, de lectura fácil, el juego cobra mayor profundidad y mejores dimensiones de entendimiento tras haberse uno adentrado en la trama de la obra, si bien no es del todo necesario haberla leído para captar su dinámica. La inclusión de este juego hecho igualdad y adaptación queda de manifiesto al permitir que niños con o sin discapacidad paladeen las mieles de integración de sus pruebas y materiales. Su referente femenino está hecho adrede para fomentar la igualdad entre niños y niñas. Su estructura, planteada a modo de viaje, hace una pausa en diferentes escenarios, cada uno de los cuales esconde su propio aprendizaje.

¿Por qué jugar?

Alcanzar la calidad de vida es una meta en el que todos los países y Gobiernos coinciden. Una búsqueda de mejoría en diferentes ámbitos de la vida en el que las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo tienen tanto derecho de logro como el resto de la sociedad.

La Principita pone de relieve el alcanzar la dimensión de este beneficio universal llamado calidad de vida, haciendo una marca de aprobación y adaptación bajo el derecho, la inclusión, el desarrollo personal, la autodeterminación, las relaciones interpersonales e incluso bajo el bienestar emocional, físico y material.

En la Principita, las autoras recogen todos estos peldaños sociales que marcan la calidad y lo amoldan en un eje transversal que todos los niños pueden trabajar, de la mano de padres y docentes. Por ello, el objetivo del juego no es otro que invitar a todo el grupo del aula o equipos más pequeños a componer un puzle de 20 piezas con la colaboración de todos los participantes, a medida en que cada equipo supera una prueba y cae en la casilla de premio.

¿Cuáles son las pautas de juego de la Principita?

La Principita, o al menos su versión puzle, funciona como un juego de mesa, y se presenta con un tablero de 18 casillas surcado por la senda de un único camino, dispuesto a ser recorrido tirada a tirada de un dado, ficha a ficha, prueba a prueba, superación a superación.

Elaborado por Sara Rodríguez e Irene Vera de la Fuente y promocionado por la Fundación ONCE, cuenta a su favor con unas instrucciones bastante entendibles, y con la garantía de educación y aleccionamiento, gracias al toque aportado por varias profesoras de un colegio, amén de la experiencia de un alumno con discapacidad, la madre del alumno y personas expertas al proyecto, pero especializadas en educación y en accesibilidad.

Su modo de jugar es muy sencillo: en pareja o en equipos más numerosos, con opción de adoptar un rol colaborativo o, por el contrario, adoptar el papel para competir. El juego avanza conforme los dados ruedan, las tiradas se suceden y las fichas avanzan por los dos tipos de casillas, las que tienen el borde del mismo color de la tarjeta que hay que coger, y las que tienen un borde discontinuo, cuyo tema / tarjeta representativa con un color, queda a elección de quien tutele el juego.

Cada tarjeta va unida a una casilla, la del mismo color, y coger una tarjeta implica responder a una pregunta relacionada con el tema que representa la casilla. Las casillas naranjas exigen coger una tarjeta naranja y plantear una pregunta naranja que, en este caso, está vinculada a la inclusión. El morado corresponde a preguntas sobre las relaciones interpersonales, el azul a la autodeterminación, y así hasta los ocho ejes de la calidad de vida que ya hemos explicado antes.

Cada prueba superada, es decir, cada pregunta respondida correctamente, se premia con la ficha de un puzle, por lo que la partida concluye cuando se consiguen todas las piezas y se completa el puzle.

 ¿La única recomendación antes de dar rienda suelta a la diversión? Preparar todos los materiales antes de empezar a jugar, descargando todos los materiales y usándolos de forma libre.

Las preguntas son libres, por lo que las dictamina el docente o adulto que modere el juego, y pueden versar sobre matemáticas, lengua, ciencias sociales, naturales y, cómo no, sobre el propio cuento de la Principita, adaptándose en todo momento a los intereses docentes del profesor, sacando a relucir las necesidades y potencialidades del alumnado o jugadores participantes.

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