En la mayoría de los hogares seguro que se oye «cuidado con la sal» a la hora de comer o de elaborar la comida. Es cierto que la sal es perjudicial para la salud, sobre todo para las personas con problemas de hipertensión arterial, retención de líquidos u otras patologías cardiovasculares.
Muchas veces pensamos que, si un alimento no está salado, no lleva sal; y quizá le echamos «un poquito más». Esto puede pasar cuando consumimos productos envasados, ya que el sabor de los ingredientes disimula el exceso de sal.
Disminuir la tensión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio
La Organización Mundial de la salud (OMS) lleva años advirtiéndolo. Asegura que la mayoría de la población duplica la ingesta de sal respecto a los valores recomendados.
Hay que conocer los riesgos que puede conllevar ese exceso de sal. Como hemos apuntado anteriormente, contribuye a la hipertensión. También aumenta el riesgo de sufrir cualquier tipo de cardiopatía o un accidente cerebrovascular. Es asimismo peligroso para quienes padecen gota, problemas en el hígado, los riñones o la tiroides, y puede producir problemas en el sistema nervioso.
La recomendación de la OMS para el consumo diario de sal es de 5 gramos al día; de tal manera reduciremos en gran medida la posibilidad de sufrir las patologías mencionadas. «Disminuye la tensión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio», señala la OMS.
Beneficios y propiedades de la sal
Pero no todo son contraindicaciones y no hay que ver a la sal como una enemiga, sino como una compañera de menú con la que hay que tener un poco de cuidado. No podemos demonizar a este aderezo tan importante en nuestra dieta, ya que también posee numerosas propiedades y beneficios para nuestra salud.
La sal ayuda al buen funcionamiento de los músculos y de los nervios. Equilibra los niveles de líquidos en nuestro cuerpo. También contribuye a una correcta digestión, al acelerar el proceso estimulando los jugos gástricos. Además, nos ayuda a mantenernos con energía y equilibra los niveles que necesitamos de potasio, calcio y sodio. Reduce la necesidad de insulina y estimula la producción de las hormonas que hacen que durmamos bien: la serotonina y melatonina. No hay que olvidar que su consumo es importante para mantener con buena salud nuestro aparato óseo evitando la pérdida de agua y sodio, con riesgo de osteoporosis.
Cómo controlar la ingesta de sal
Para conseguir que nuestra ingesta diaria de sal sea lo más correcta posible, es muy importante llevar una dieta saludable y equilibrada, además de ser conscientes de los peligros y los beneficios que tiene su consumo.

La mejor opción para no excedernos con el consumo de sal es comer en casa productos frescos y aumentar en la lista de la compra fruta, verduras y legumbres.
Una buena idea para que los platos sean un poco más sabrosos en lugar de sosos es utilizar especias y hierbas aromáticas. Además de beneficiar nuestra salud, nos evitará tener que añadir sal a la comida.
Arantza Ostolaza

























