Cuando llega el momento de la jubilación la pertenencia a una asociación evitará la sensación de aislamiento y mejorará la capacidad de relación, dotando a las personas mayores de un espacio donde compartir sus inquietudes.

El contar de un día para otro con un tiempo, que hasta ahora había estado ocupado por el trabajo, puede desencadenar distintas emociones. Lo primero que se debe hacer es desvincular algunos términos negativos asociados a este momento vital como el de inactividad, pasividad o retiro.

Persona mayor. Foto: ©Pixabay

Las oportunidades que se presentan ahora son innumerables. De nosotros depende mostrar una actitud vital, siendo positivos y manteniendo una mente abierta ante este nuevo escenario.

El movimiento asociativo o como no quedarse en casa

Uno de problemas que más preocupa a las personas mayores es la soledad. Por lo tanto, la intervención social durante el envejecimiento debería estar enfocada a incentivar el desarrollo y crecimiento personal, facilitando entornos adecuados de contacto social.

El movimiento asociativo se configura como una herramienta clave de participación en sus múltiples manifestaciones que va desde ser miembro de una ONG hasta la contribución en hogares y clubes de personas jubiladas.

La Unión Democrática de Jubilados y Pensionistas (UDP) acaba de publicar un nuevo estudio sobre La participación de las personas mayores a través de las organizaciones sin ánimo de lucro.

El objetivo de esta investigación es fortalecer y apoyar el movimiento asociativo entre las personas mayores en España, y comprender qué les motiva a participar activamente en la sociedad.

El estudio ha contado, a través de grupos de discusión, con la participación de personas de más de 65 años vinculadas a movimientos asociativos y a las entidades de mayores, pensionistas y jubiladas, cuya acción voluntaria y solidaria realizan en entornos urbanos. 

El asociacionismo constituye un canal primordial de participación. Y más concretamente, la participación de las personas mayores en programas de voluntariado suponen una ayuda complementaria a la ya ofrecida por las administraciones públicas.

Mayores y activos

Otra característica de la participación de las personas mayores en este tipo de organizaciones es el cambio que se está produciendo en la demanda de actividades dando paso a un modelo de envejecimiento activo.

Cuando llega el momento de la jubilación la pertenencia a una asociación evitará la sensación de aislamiento y mejorará la capacidad de relación, dotando a las personas mayores de un espacio donde compartir sus inquietudes.
Personas mayores pintando. Foto:©Pixabay

Este enfoque más dinámico implica la construcción de procesos inclusivos para que este sector de la población pueda tener su propio espacio donde alcanzar metas más altas en su autorrealización personal, consiguiendo con ello la satisfacción vital y una mayor calidad de vida.

La sociedad se esfuerza por diseñar programas para este colectivo. Además, casi todas las Comunidades Autónomas españolas poseen estrategias sobre el envejecimiento activo y saludable, donde se recogen distintitas iniciativas que favorecen la integración y participación de este grupo en la sociedad.

Mañana precisamente en la Comunidad de Madrid se reabren los clubes y hogares para personas mayores. Una noticia que ya avanzábamos en Prensa Social el pasado viernes.

Cabe señalar la importancia del Libro Blanco del «Envejecimiento Activo» del IMSERSO . Es básicamente un documento técnico para la reflexión y el debate; por eso, su contenido puede ser el referente para abrir vías de cambio en las políticas sociales dirigidas a las personas mayores.

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