Las enfermedades reumáticas ya son la primera causa de incapacidad laboral permanente

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Las enfermedades reumáticas han ascendido al primer puesto de incapacidad permanente a nivel global, según alertan desde la Sociedad Española de Reumatología.

Bastante prevalentes entre la población, tanto que en España afectan a 1 de cada 4 personas mayores de 20 años, las enfermedades reumáticas son conocidas por aquejar al aparato locomotor, y por llegar a ser muy limitantes en ocasiones, como así resulta la artrosis, la osteoporosis, la artritis reumatoide, la distrofia refleja entre muchas otras, de un total de más de 200 patologías distintas.

Una incidencia que va en aumento

Durante el XLVIII Congreso Nacional, que se está celebrando actualmente en Granada, Andalucía, a instancias de la Sociedad Española de Reumatología (SER), los expertos han alertado que las enfermedades reumáticas ya suponen la primera causa de incapacidad permanente, al menos a nivel global y en aquellos países desarrollados.

Es más, los versados resaltaron que dichas patologías ya constituyen la segunda causa de incapacidad laboral temporal (IT), superados únicamente por los catarros comunes. Son datos que, en resumen, no hacen sino reflejar el alto impacto socioeconómico y laboral que tienden a ocasionar las enfermedades reumáticas.

«Un porcentaje importante de pacientes con enfermedades reumáticas sufren tal limitación funcional que no pueden realizar sus actividades habituales y, por tanto, tampoco las laborales; y esto último puede suponer el reconocimiento de la situación de incapacidad permanente (IP)», hizo ver Cristina Lajas durante su intervención en el marco del XLVIII Congreso Nacional, evento al que acudió en calidad de doctora del Servicio de Reumatología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

A juicio de esta especialista, las causas de IT por enfermedades reumáticas más frecuentes lo ocupan los problemas de espalda, seguidos de cerca por la patología tendinosa. El problema, no obstante, es que el riesgo de que un episodio de IT se repita o se prolongue o, peor, termine en incapacidad permanente, es mucho más mayor cuando coincide con alguna dolencia inflamatoria autoinmune, las llamadas enfermedades reumáticas.

¿Qué quiere decir esto?

Que «entre el 35-50 por ciento de los pacientes con artritis reumatoide tienen que dejar de trabajar a los 5 años después de haber recibido el diagnóstico», tal y como explicó Lajas, quien aprovechó su turno de palabra en el evento para recordar que «una situación de este tipo implica que la salud ha empeorado, lo cual conlleva mayor intensidad del dolor y más limitación funcional, con todo lo que ello supone».

Así, «esta pérdida de la aptitud para el trabajo altera la vida de las personas y sus familias y genera, entre otras cosas, estrés psicológico y pérdida del rol social», describió la facultativa, «además de un posible deterioro en las relaciones laborales con los compañeros y superiores, también con la consecuente reducción del poder adquisitivo, ya que las prestaciones económicas percibidas durante un período de incapacidad temporal no se corresponden con el 100 por cien del salario del paciente».

Un proceso bastante arduo, además

El consenso de los expertos participantes de este Congreso Nacional sobre las enfermedades reumáticas apunta a que las incapacidades laborales generadas por este numeroso grupo de patologías requieren de un peritaje que esclarezca las limitaciones anatómicas y funcionales que presenta el paciente, al menos las objetivables, de la misma manera en que demanda un análisis que ponga de manifiesto el carácter permanente de dichas dolencias, a fin de demostrar cómo reducen su capacidad laboral.

Actualmente, son dos los médicos evaluadores que realizan la valoración de incapacidad por patología reumática, facultativos pertenecientes al EVI, el Equipo de Valoración de Incapacidades, a los que también se les denomina tribunal médico.

Mediante una entrevista, este tribunal examina al trabajador, primero, analiza los informes médicos y pruebas clínicas que la persona aporte, después, emitiendo por último su dictamen, en forma de propuesta que acaba en manos del EVI que, simultáneamente, lo remite a la Dirección Provincial del INSS, el órgano de la Administración que tiene la última palabra a la hora de conceder o denegar las prestaciones por incapacidad.

«El proceso administrativo me parece engorroso», criticó la doctora Lajas; «y, por otro lado, en lo referente al peritaje que se realiza para la determinación de las limitaciones anatómicas y físicas objetivables, considero que en ocasiones no ofrecen una evaluación completa de la discapacidad asociada a las enfermedades reumáticas, ya que estas patologías producen una serie de síntomas (dolor, estrés, etc, que también ocasionan gran pérdida funcional», puso de manifiesto, advirtiendo a renglón siguiente que, «dado que son difíciles de medir u objetivar, no se tienen en cuenta a la hora de la valoración».

En opinión de la doctora, «si se invirtieran más recursos y se implantaran estrategias para prevenir la discapacidad a corto y largo plazo, además de mejorar la calidad de vida de los pacientes, que debe ser el objetivo principal, se estaría evitando gran parte del impacto social que generan».

En este sentido, la facultativa explicó que cada uno de los programas realizados en España con el fin de llevar a cabo una intervención temprana, especializada además en pacientes con IT de origen musculoesquelético, han servido para demostrar que consiguen una eficacia nada desdeñable, entre el 30 y 40 por ciento, lo que es un beneficio innegable para la reducción de días de incapacidad temporal.

«Los reumatólogos somos piezas fundamentales en la valoración y manejo de la discapacidad», declaró Lajas, matizando que «tanto su prevención como retraso deberían ser siempre uno de nuestros principales objetivos, independientemente de la patología reumática que la genere».

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