Las vacunas contra la Covid-19 aumentan el sangrado de la menstruación

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Muchos han sido los diversos efectos secundarios que se han registrado y alertado a raíz de las vacunas del covid-19, sin ser la menstruación una excepción.

Las vacunas contra la Covid-19 son la espada con la que la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Europea de Medicamentos (AEM o EMA, por sus siglas en español e inglés, respectivamente), y los Gobiernos nacionales tratan de repeler la fuerza de un virus infeccioso que lleva más de dos años asestando estocadas al mundo entero.

Aunque en un estado de aletargada vigilancia, la campaña de inmunización contra el coronavirus continúa desde el Ministerio de Sanidad, y a su sombra medran también los efectos secundarios con los que muchos se encuentran después de haberse administrado una de las vacunas contra la Covid-19.

Un listado de secuelas en el que figura el aumento del sangrado de la menstruación en casi el 50 por ciento de las mujeres, tal y como ha confirmado recientemente un estudio difundido este viernes en la revista Science Advances’; el trabajo es, hasta la fecha,  el mayor de su género de todos los realizados y presentados públicamente, por cierto, ya que ha contado con más de 35.000 participantes en total, repartidos entre mujeres y personas con diversidad de género.

El resumen del estudio viene a señalar, a grandes rasgos, la confirmación de un efecto secundario que llevaba tiempo denunciándose entre las mujeres vacunadas, e ignorándose con las mismas por la ciencia y ciertas autoridades sanitarias, revelando entre sus datos que este aumento del sangrado de la menstruación es una secuela que ya ha afectado a «un número significativo de personas», en palabras de los autores.

Según lo advertido en dicho trabajo, exactamente el 42 por ciento de las mujeres experimentó un aumento del sangrado de su menstruación, al menos durante las dos semanas siguientes a inmunizarse contra el virus SARS-CoV-2.

Por otra parte, los datos de la investigación han recogido por primera vez que las vacunas del Covid-19 han suscitado la aparición de sangrado espontáneo en un alto número de mujeres que, en el momento de inyectarse, no tenían la menstruación, bien porque seguían un tratamiento hormonal anticonceptivo, porque cumplimentaban un cambio de género, o sencillamente por menopausia.

¿la buena noticia, dentro de lo malo? Que son alteraciones más bien temporales, asociadas a determinados factores, eso sí, desde la edad hasta el historial de embarazos y partos, pasando por el padecimiento de efectos secundarios sistémicos asociados a la vacuna, véase la fiebre o la fatiga… entre varias condicionantes.

«Las personas que menstrúan (sic) y las que antes menstruaban empezaron a comentar que experimentaban un sangrado inesperado después de que se les administrara la vacuna a principios de 2021», explicaron Katharine Lee, de la Universidad de Tulane, en el Nueva Orleans de Luisiana, Estados Unidos, y Kathryn Clancy, de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, directoras ambas del estudio e investigadoras norteamericanas.

Cabe aclarar, en este sentido, que las vacunas contra la Covid-19 no son los únicos fármacos que pueden alterar la menstruación; siendo este efecto secundario una secuela propia de los sueros de la hepatitis B, la fiebre tifoidea y el VPH… entre otros. ¿El problema?

Que en los ensayos de vacunación no suele preguntarse ni por las hemorragias ni por los ciclos menstruales, propiciando con ello que este efecto secundario sea descartado, si no directamente ignorado, de los trabajos de investigación. Y si bien las alteraciones menstruales no son infrecuentes ni tienen por qué ser necesariamente peligrosas, los cambios inesperados pueden resultar, en cambio, un motivo de preocupación.

Las autoras excluyeron asimismo los datos pertenecientes a «personas menstruantes» (sic) de entre 45 y 55 años, a fin de evitar que los resultados se confundan con la menopausia o los cambios previos a dicho periodo. Gracias a estos parámetros, el estudio detectó posibles asociaciones con antecedentes reproductivos, la demografía, el estado hormonal y los cambios en la menstruación de cada participante, después de enfrentarse a la vacunación.

Todo ello reflejó que el 42,1 por ciento de las encuestadas marcó que tenía un flujo menstrual más abundante en las dos primeras semanas después de inocularse, al tanto que el 43,6 por ciento aseguró que su flujo menstrual no se había alterado, mientras el 14,3 por ciento no había experimentado ningún cambio o había sangrado menos de lo habitual.

En concreto, las mujeres encuestadas que habían pasado un embarazo resultaron ser las más propensas a informar de un sangrado más abundante tras recibir el fármaco, rastreándose un ligero aumento entre las que no habían dado a luz; por su parte, más del 70 por ciento de las encuestadas que utilizaban anticonceptivos reversibles de acción prolongada informaron de padecer este efecto secundario, igual que el 38,5 por ciento de las que estaban siguiendo un tratamiento hormonal de reafirmación de género.

«El sangrado intermitente inesperado es uno de los primeros síntomas de algunos cánceres en las personas posmenopáusicas y en las que utilizan hormonas de afirmación de género», hizo entender la doctora Lee. A lo que Clancy añadió que ello explica por qué «este cribado es muy importante para poder detectar los cánceres a tiempo».

Para las autoras, empero, el resultado de los datos no eclipsa la necesidad de inyectarse alguna de las vacunas contra la Covid-19, reiterando por ello que vacunarse es una de las mejores formas de prevenir la enfermedad infecciosa del coronavirus, así como curarse de espantos frente a la hospitalización y la muerte que pueda acarrear este virus.

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