Una buena opción para no sentir soledad es tener una mascota. ¿Le gustaría compartir su vida con una? En este artículo podrá conocer cuáles son los beneficios y también los riesgos que tiene la convivencia entre un animal de compañía y una persona mayor.

El edadismo, por desgracia, se está instaurando cada vez más en la sociedad. Esta visión discriminatoria en la que se hace de menos a las personas mayores por su edad, nos lleva a acercarnos a un grupo que se enfrenta a una de las etapas más complicadas. Y es que, ese momento en el que las personas ven que cada vez es capaz de hacer menos cosas por sí solos y su final va estando cerca, es algo difícil de asumir. Para la gran mayoría.

Además, en muchas ocasiones, se une esta circunstancia con otra de las grandes dificultades, la soledad. Una realidad que afecta a muchas personas mayores en la actualidad. Por ello, es frecuente que los familiares busquen posibilidades para mejorar su calidad de vida. Una de las opciones es la de adquirir un animal para que le haga compañía.

Beneficios para las personas mayores

Y es que, para las personas mayores, es muy beneficioso incluir un animal en su día a día ya que le permite compartir momentos con ellos y reduce esa sensación de soledad o incapacidad, que suele provocar un gran malestar. El cariño o el amor con el que tratan los animales a los dueños, está demostrado que tiene consecuencias positivas en ellos y mejora su calidad de vida. Además, su cuidado es una distracción para ellos y les sirve para sentirse útiles.

Pero también hay que tener en cuenta las necesidades del animal y su buen cuidado. Por ello, es muy importante tener claro que cualquier animal no vale para cualquier persona. Y hay que conocer las necesidades de ambos para que se puedan compenetrar y que todos salgan beneficiados.

El animal adecuado para cada persona

Eider Fernández Cerrato, etóloga responsable de Zintzoa Educación Canina, señala: «cuando hablamos de personas mayores, la elección del animal tiene aún más importancia para que el acompañamiento pueda ser sostenible por ambas partes, la del humano y la del perro. Cuando ese binomio lo forman dos partes complementarias, la relación que se genera tiene fuertes lazos, que sostienen el equilibrio emocional de ambos». 

«la elección del animal tiene aún más importancia para que el acompañamiento pueda ser sostenible por ambas partes»

Además, comenta algunos aspectos esenciales que se deberían tener en cuenta antes de elegir un animal de compañía: la edad y el tamaño. La experta indica: «es fundamental no escoger a un cachorro, incluso de tamaño pequeño, para convivir con una persona de la tercera edad, ya que esta raramente podrá dar al animal lo que necesita en esa etapa tan delicada de su vida a nivel de esparcimiento, juegos y sociabilización, lo que provocará futuros problemas de conducta y será una fuente de frustración y sufrimiento para todos los implicados».

También pone el foco en el tamaño del animal. «El tamaño sí importa. Durante muchos años tuve la suerte de disfrutar de la compañía de dos adorables golden retriever. Eran dóciles, sensibles y muy educadas. Sin embargo, con el tiempo sus articulaciones empezaron a acusar la edad y llegó un momento en que no podían subir escaleras, así que había que echarles una mano levantándolas de las patas traseras. Me hice una contractura en la espalda varias veces. En aquel momento comprendí que, aunque me encantan los perrazos, tocaba elegir compañeros peludos más adecuados a mi momento vital».

Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad producida por la infección por el toxoplasma Gondii, un parásito intracelular que tiene un complejo ciclo vital en el que el hombre participa como huésped intermediario; siendo el gato y otros felinos, el huésped definitivo.

En el caso de las personas mayores y los animales, es importante conocer ciertas enfermedades que pueden tener y saber cómo actuar ante ellas. Por ello, vamos a desarrollar esta que suele producirse en gatos, uno de los animales de compañía más habitual.

Personas mayores y animales: ¿una buena combinación?
Personas mayores y animales: ¿una buena combinación?. Toxoplasmosis en los gatos. / © Inge Wallmunrod. Pexels.

Los gatos adquieren este parásito cuando comen carne cruda puede estar infectada. Pero es importante resaltar que el animal sólo transmite la enfermedad (si está infectado, obviamente) hasta los tres o cuatro meses de edad. Y el contagio en humanos se produce únicamente cuando se está en contacto con las heces de ese gato infectado que tiene menos de tres o cuatro meses. Por tanto, es importante resaltar que una persona no se contagia en ninguna de las siguientes circunstancias: por el pelo, por acariciar al gato, por besar al animal, por dormir con él o por mirarle.

Sí hay que tener cuidado con adquirir carnes poco cocidas o a temperatura media ya que las personas podemos adquirir el parásito de manera directa. Igualmente, puede suceder si ingerimos verduras que no hayan sido lavadas correctamente.

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