Podríamos decir infinidad de razones para visitar Portugal. Por sus tradiciones, su gente estupenda, los lugares maravillosos que alberga, su especial gastronomía, el surf, su buen clima, su gran cantidad de lugares de interés a poca distancia, la variada oferta de actividades y servicios turísticos, escuchar un fado y un sinfín de curiosidades que la caracterizan.

Según la página oficial de Turismo de Portugal, existen en el país 208 zonas marítimas y fluviales aptas para el baño y accesibles para personas con movilidad reducida. Estas playas las podemos encontrar identificadas con una bandera blanca con el símbolo Playa Accesible en azul y amarillo, y cuentan con parking reservado, acceso peatonal, pasarelas en el arenal e instalaciones sanitarias adaptadas.

Muchas de estas playas cuentan también con equipamientos que facilitan el acceso al agua y permiten que las personas con dificultades para moverse puedan disfrutar del agua del mar, aunque siempre será necesaria una ayuda.

Muchas playas cuentan con equipamientos que facilitan el acceso al agua: © Tourism for All

Lisboa fascinante

En esta ocasión hacemos parada en Lisboa. Conocer esta ciudad es descubrir sus barrios, actuales y enmarcados en el ayer. Un espectáculo cargado de mil colores. La ciudad enmarcada en la desembocadura del tajo, se disfruta con la luz del sol brillando en sus fachadas.

A la capital portuguesa, también, se la conoce como la ciudad de las siete colinas: São Jorge, São Vicente, São Roque, Santo André, Santa Catarina, Chagas y Sant´Ana.

Lo que significa que nos encontramos con calles bastante empinadas y estrechas, más aún, no se permite la circulación de vehículos. Aquí aparecen los elevadores, para que nos hagamos una idea, montar en un tranvía. Algunos son antiguos funiculares considerados Patrimonio Nacional. Sin duda, una experiencia que no se puede perder el viajero si está en Lisboa.

Y sus barrios. Son su esencia. Hacemos parada en alguno de ellos. En La Baixa, descubrimos la Plaza del Comercio, callejeando nos encontramos con el Arco del Triunfo de Rua August, la Plaza de Rossio o la de los Restauradores. Una zona para aprovechar ya que casi no tiene pendientes.

Plaza del Comercio en Lisboa. Foto Turismo Lisboa.

En el literario, ya que alberga la librería considerada la más antigua del mundo, la Livraria Bertrand de 1732, y bohemio barrio Chiado nos encontramos con todo tipo de tiendas tradicionales, con sus productos portugueses. Aquí está la animación.

El romántico barrio Alto no sorprende con sus azulejos y su animada noche. No podemos olvidarnos de disfrutar de un espectacular atardecer desde el Mirador de San Pedro de Alcántara, la luz del atardecer nos enamorará.

Mirador de San Pedro de Alcántara. Turismo Portugal.

Nos desplazamos hacia el oeste de Lisboa. Allí está el barrio de Belém, escenario de monumentos de interés turístico como la Torre de Belém, uno de los lugares más fotografiados de Lisboa; el Monumento a los Descubridores y el Monasterio de los Jerónimos. Es el momento para probar los famosos ‘pasteis de nata’. Irresistibles. Después, no pueden perderse un paseo por el Tajo, con un aperitivo a bordo de queso acompañado con una copa de refrescante vino verde, y la puesta de sol sobre las colinas de Lisboa.

Vista da Torre de Belém para o rio Tejo. Lisboa, Portugal. Turismo Portugal.

Y la arquitectura del hoy, está en el barrio del Parque de las Naciones. Un distrito moderno construido con motivo de la Feria Mundial Expo 1998. Aquí nos encontramos con: la Estación de Oriente, diseñada por Santiago Calatrava, y es famosa su cúpula de hierro y cristal; el Pabellón de Eventos, un gran Centro Comercial y el Oceanográfico. Espectacular es el viaje en teleférico con las increíbles panorámicas del Tajo.

¿Cómo recorrer la ciudad? Podemos ir a pie, en tranvía, en autobús, en un tuk tuk, una motocicleta cubierta de dos o más asientos. La opción más conveniente para los visitantes es la tarjeta ‘Viva Viajen’. Es una tarjeta recargable, necesaria para utilizar el metro, pero también se puede utilizar en los autobuses, tranvías y ascensores de Carris en Lisboa.

A un paso de Lisboa

Desde Lisboa se llega rápidamente al Patrimonio Mundial de Sintra, a la costa de Estoril o a los parques naturales de los estuarios del río Tajo o del río Sado. Junto al Sado también tenemos el Parque Natural de Arrábida y las localidades de Palmela, Sesimbra y Setúbal, que ofrecen bellas perspectivas del mar.

Un poco más al sur, pero solo a 1 hora en coche, queda Évora, que también está catalogada como Patrimonio de la Humanidad. Al igual que los Monasterios de Alcobaça y Batalha, al norte de la capital, poco después de la medieval villa amurallada de Óbidos.

Comer en Lisboa

El océano Atlántico marca la vida en Portugal. El mar imprime su carácter también a la gastronomía portuguesa. Aquí nos podemos encontrar con el mejor pescado y sus formas de cocinarlo, con marcado acento casero y tradicional.

Del pescado, la estrella es el bacalao, así como el marisco, y lo encontramos por todas partes cocinado del mil maneras. A la parrilla o en caldereta siempre resulta una buena una elección. Las sardinas asadas también son muy típicas de la capital portuguesa.

Gastronomía portuguesa. Turismo Portugal.

Si hablamos de platos de carne, una sugerencia: el cocido a la portuguesa, con mezcla de carnes, verduras y embutidos variados, cocidos de forma deliciosa. Las carnes son también excelentes, ya sean de ternera, de cerdo o de cabrito. Acompañado por su rico aceite. Y para regar estos platos, hay un vino adecuado para acompañarlos. Porto tiene fama, los tintos de mesa de Douro, del Alentejo y tantos otros también son excelentes.

La nota dulce, tomar un café acompañado de un pastel de nata o de cualquier creación de la pastelería portuguesa o probar al postre uno de los muchos postres conventuales: arroz con leche (arroz doce), leite creme, pão-de-ló, barriga de freira, papos de anjo, tocino de cielo y muchos otros. Un consejo, disfrutar de la comida, sin prisas.

Pinceladas culturales

No se pierda ‘Rapture’, la mayor exposición europea del artista contemporáneo y activista chino Ai Weiwei, símbolo de la resistencia a la opresión, que se presenta en Lisboa, en la Cordoaria Nacional, con una superficie de 4.000 metros cuadrados donde se exhiben 85 de sus obras. Estará hasta el 28 de noviembre de 2021

En julio, también pueden asistir a espectáculos de gran calidad en el Largo de São Carlos en Lisboa, con entrada gratuita que incluyen música sinfónica, danza y teatro y cuentan con la participación de la Orquestra Sinfónica Portuguesa, del Coro del Teatro Nacional de São Carlos, de la Companhia Nacional de Bailado y el Teatro Nacional D. Maria II, entre muchas asociaciones artísticas de prestigio.

Nos ha quedado claro que en Lisboa hay muchas cosas que descubrir y disfrutar. Es una ciudad que se saborea paseando y perdiéndose por sus barrios, subiendo en sus tranvías y elevadores para ir descubriéndola poco a poco. Un destino ideal para pasar unos días y conocer el encanto y la simpatía de la capital lusa. Eso si, no olviden llevarse un bonito recuerdo, por ejemplo, su símbolo más representativo, el Gallo de Barcelos.

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