Al alcanzar su sesentena, Hervé Le Tellier, el influyente crítico, matemático y gestor cultural francés ha decidido darse un homenaje digno del ilustre influencer  (incluso antes de que existieran ni el dichoso concepto, ni las ínclitas redes) que, lo largo y ancho de  su vida cultural, ha sido.

Así, Tellier ha tenido a bien confeccionar La anomalía (Seix Barral,2021) una novela que desconcierta y atrapa para convertirse en todo un artefacto cultural  plagado de pliegues  y cuajado de aristas. 

Para empezar, Tellier «no se corta» y vuelca toda la literatura de kiosco que tiene en la cabeza ( de aventuras, de espionaje, policiaca, sentimental, periodística, ciencia ficción, conspiranoica, etc)  para – imitando y reproduciendo sus rasgos de estilo, engranajes y recursos – elaborar un trampantojo de best seller  en el que embarca a sus personajes (dignos de serie televisiva: un asesino, una mujer en crisis de mediana edad, un enfermo terminal, una triunfadora, etc) en un avión que desparece y vuelve a reaparecer convertido en su réplica.

A partir de aquí, como en una fábula volteriana punzante, brillante, suave y extremadamente inteligente , Telleir se deja ir para reflexionar sobre la identidad y la otredad, sobre la idea y el deseo (es decir, sobre Platon y Spinoza), sobre el Ser y la Nada, sobre la ciencia y la conciencia, sobre el etecé y el cétera, y todo lo hace jugando como quien arma y desarma un cubo de Rubik ante los ojos del pasmado lector a quien, claro, no ofrece remedio o solución  alguna que sea él o ella quien la encuentre. 

O no.

*Nota. Rudimentario mueble urbano, prehistórico y antediluviano,  que, habitado por un ser humano, surtía a viandantes de papel impreso con palabras. Se extinguieron hace ya tiempo.

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