Esketamina, un tratamiento contra la depresión mayor resistente

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Por primera vez en España, el Ministerio de Sanidad ha dicho sí al único tratamiento conocido contra las ideaciones suicidas de raíz depresiva: la esketamina.

¿Sabía que la depresión mayor es la principal causa de discapacidad en todo el mundo, y uno de los factores con mayor riesgo de suicidio? Hablamos de una afección psicológica y de salud mental que deja secuelas de morbimortalidad a quien la padece; y que aqueja a 40 millones de personas en toda Europa, aproximadamente, un tercio de las cuales no responde a los tratamientos disponibles hoy en día, sin llegar a mejorar tras las sucesivas líneas farmacológicas. Un panorama de vacío terapéutico que parece estar cambiando a mejor, sin embargo, gracias a la irrupción de la esketamina en el escenario sanitario actual.

Esketamina, la nueva confianza de la Sanidad europea en la lucha contra la depresión resistente

De inicio rápido, sin efectos adversos, antidepresivo y eficaz desde las primeras 24 horas de su administración, se trata de un nuevo y potencial tratamiento que deriva de la ketamina, y que se ha mostrado muy eficiente para la depresión resistente a los antidepresivos.

Tras su aprobación en toda la Unión Europea, Salud Pública de España ha dado luz verde a la molécula de la esketamina en formato pulverización intranasal, convirtiéndose así en el primer y único tratamiento aprobado en España para el trastorno depresivo mayor resistente al tratamiento.

¿Su nombre comercial? ‘Spravato’. ¿Su mayor promotora? La farmacéutica Janssen Pharmaceutical Companies of Johnson & Johnson.

¿Sus indicaciones médicas? Administrarla a aquellos pacientes que no han respondido a dos tratamientos antidepresivos diferentes durante su episodio depresivo actual de, como mínimo, esos que muestran un cuadro que va de moderado a grave; sus tomas, además, se deben combinar con un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS), o si no con un inhibidor de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN).

Un medicamento oral con muchas propiedades favorables y mucha distinción propia de nuevo inicio, sobre todo frente al resto de medicamentos psiquiátricos de este índole depresivo, que convierten a esketamina en una verdadera innovación terapéutica en psiquiatría; más cuando hace alarde de unos efectos casi inmediatos en su inicio que empiezan a percibirse incluso en las primeras 24 horas de la primera toma, mejorando así la adherencia del paciente.

Una luz verde inspirada en los resultados óptimos de varios trabajos

Según los estudios realizados con esketamina, basados por cierto en datos de un programa de ensayos clínicos aplicados en más de 1.600 pacientes adultos de entre 18 y 64 años que sufrían depresión resistente al tratamiento, esta molécula actúa sobre el sistema glutamatérgico, incrementándolo de forma indirecta, y dando lugar así a su eficacia.

Durante su periodo de prueba, el medicamento se sometió a cinco ensayos en total, un estudio aleatorizado de prevención de recaídas, tres estudios a corto plazo y un estudio de seguridad a largo plazo, y todos se llevaron a cabo en la fase III de la investigación. ¿El resultado?

Una esketamina que cuenta con un nuevo mecanismo de acción, lo que le permite actuar muy diferente a las terapias actuales disponibles para la depresión. Y es que el medicamento no solo restaura las conexiones sinápticas entre las células cerebrales, sino que además fomenta una mayor actividad y comunicación entre regiones específicas del cerebro, cimentando así una mayor reducción de los síntomas depresivos.

De hecho, y según recogen los datos de este nuevo fármaco, el 70 por ciento de las personas con depresión tratadas con esketamina respondió positivamente al fármaco, hasta el punto en que los pacientes vieron reducidos sus síntomas un 50 por ciento, aproximadamente. Es más, esketamina tiene un diseño bastante autonómico, que permite al paciente administrárselo por sí mismo, aunque siempre bajo la supervisión de un profesional sanitario hospitalario.

«Su efectividad se produce a partir de las 24 primeras horas, reduciendo los síntomas depresivos en el día 28 y el riesgo de recaídas, y con un perfil de tolerabilidad favorable», tal y como indica el consenso de los varios trabajos que la han estudiado.

Esketamina es, en suma, una optimista respuesta terapéutica para aquellas personas con un trastorno psicológico muy dependiente como lo es la depresión mayor, que les conduce a un sustancial deterioro de sus capacidades, lo que se hace aún más evidente al realizar una actividad funcional adecuada.

Una enfermedad con carácter crónico que suele ser recurrente en el 75 y 80 por ciento de los pacientes, durando dos años o más. Y cuya incidencia, tal y como recuerda el ensayo, aumentó un 28 por ciento durante el 2020, llegando a registrar hasta 53 millones de trastornos depresivos en dicho periodo, con los jóvenes y las mujeres a la cabeza de sus grupos más aquejados. Y pese a que esketamina promete hacerles inhalar un chute de esperanza y mejoría, es importante recalcar que necesita asesoramiento y vigilancia durante la toma de sus dosis, por muy autónoma que sea su dinámica de administración, ya que uno de los efectos adversos del fármaco registrados en algunos pacientes es el aumento de la tensión arterial, una secuela que exige una intervención adecuada y a tiempo por parte de los profesionales sanitarios, por supuesto, de llegar a ser necesario.

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