Long Covid: desvelada una causa de los síntomas persistentes

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Si algo caracteriza al Long Covid son los síntomas persistentes, pero una nueva investigación ha descubierto el posible causante de esta peculiaridad constante.

El Long Covid se gana su nombre por la oleada de síntomas persistentes del coronavirus con la que zarandea a quienes lo padecen. Descubrir sus orígenes y causas con la ciencia en la mano y el conocimiento anatómico como academia principal es el reto con el que se desafían actualmente muchas ramas de la ciencia, la meta propuesta a alcanzar por diferentes investigaciones, como las que les traemos en esta ocasión.

La primera evidencia inflamatoria en la sangre de los aquejados de Long Covid puede haber salido a la luz

Qué genera los síntomas persistentes que experimentan las personas con Long Covid es una incógnita aún por cotejar, aunque quizá estemos más cerca de lo que creemos de despejar una parte de la ecuación, tras los datos arrojados por un nuevo estudio de investigación científica, realizado por la profesora Resia Pretorius, investigadora del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Universidad de Stellenbosch.

Un ensayo que pone sobre la mesa las primeras evidencias que señalan la presencia de causantes de los síntomas del Long Covid, y cuya lectura científica indica que una sobrecarga de diversas moléculas inflamatorias que permanecen atrapadas dentro de coágulos sanguíneos microscópicos insolubles, los llamados microcoágulos, podrían estar detrás de ciertos síntomas persistentes que afligen a los pacientes que se adolecen continuamente de secuelas del coronavirus.

Y es que los investigadores participantes del ensayo, tras estudiar con minuciosidad la sangre de algunas personas diagnosticadas de Covid-19 Persistente, aseguran haber detectado varias moléculas inflamatorias en niveles muy altos y desperdigadas por el riego sanguíneo en una auténtica sobrecarga, atrapadas todas en (microcoágulos, caracterizados por presentarse como pequeños coágulos sanguíneos, tan microscópicos como insolubles.

Y aseguran que eso, precisamente, podría ser la causa de algunos de los síntomas persistentes del Long Covid, una aseveración revisada por pares y ratificada por otros hallazgos posteriores, publicados asimismo en la revista Cardiovascular Diabetology‘.

«Encontramos altos niveles de varias moléculas inflamatorias atrapadas en microcoágulos presentes en la sangre de individuos con COVID-19 persistente», explica Resia Pretorius, líder del estudio y profesora investigadora del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Universidad de Stellenbosch (Sudáfrica).

Long Covid: una fuente de gránulos insolubles

Fue al detectar la insolubilidad de los microcoágulos cuando se percataron de que las muestras de plasma sanguíneo de aquellos pacientes con Long Covid seguían generando gránulos insolubles en el fondo de los tubos, y otro tanto ocurrió con los aquejados por el Coronavirus; gránulos insolubles que persistieron incluso durante la fase de dilución, sí, el mismo proceso que en jerga científica se conoce como tripsinización.

«Algunas de las moléculas atrapadas contienen proteínas de coagulación como el fibrinógeno, así como la alfa(2)-antiplasmina», expone, describiendo sus hallazgos desvelados tras empezar a analizar y estudiar los microcoágulos y su contenido molecular en muestras de sangre de personas con Long COVID-19.

Cabe hacer un inciso aquí y aclarar que el fibrinógeno es la principal proteína coagulante; la molécula alfa(2)-antiplasmina, por su parte, se caracteriza por impedir la descomposición de los coágulos sanguíneos. La presencia y buen funcionamiento de proteína y molécula permiten que, en condiciones normales, el sistema plasmina-antiplasmina del organismo mantenga en el interior del cuerpo un delicado equilibrio entre la coagulación de la sangre y la fibrinólisis.

Es decir, entre el proceso biológico por el que la sangre se espesa hasta coagularse a fin de evitar la pérdida de sangre tras una herida o lesión, y el proceso de descomposición, igualmente biológico, por el que la fibrina, al nadar en la sangre ya coagulada, evita la formación extra de más coágulos innecesarios.

En otras palabras, que los altos niveles de alfa(2)-antiplasmina que es tan habitual de encontrar en la sangre de las personas con coronavirus y con Long Covid, dificultan seriamente la capacidad del organismo para descomponer los coágulos.

Mediante el hábil recurso de utilizar la microscopía de fluorescencia y de recurrir al análisis proteómico, el equipo de la doctora Pretorius ha sido capaz de resolver uno de los enigmas asociados a la enfermedad del Long Covid, la causa de sus síntomas.

Un acierto que los ha encumbrado a la alta -y de momento no discutida posición- como el primer grupo de investigación que ha podido informar acerca de este gran descubrimiento, el del hallazgo de microcoágulos en las muestras de sangre de personas con Long Covid.

«Resulta especialmente interesante la presencia simultánea de microcoágulos anómalos persistentes y un sistema fibrinolítico patológico», tal y como detallan en el artículo que difunde la investigación.

¿Y dónde reside el interés?

En lo que implica de por sí el desvelo, pues indica que la plasmina y la antiplasmina mantienen un equilibrio que puede ser fundamental para las patologías que nacen como secuelas del Long Covid; más aún, actúan como pruebas infalibles de que tanto el coronavirus como el covid-19 persistente son autoras responsables de importantes patologías cardiovasculares, así como de otras enfermedades de coagulación.

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