A lo largo de últimas semanas los grandes bancos de este país lucen orgullosos sus balances positivos del año que acabamos de dejar. Algo que contrasta con la situación de crispación ante el cierre de oficinas y los despidos de empleados que dejan en el desamparo a los clientes «de toda la vida».

De hecho, mientras esto sucedía un nuevo movimiento social cobraba peso. Carlos San Juan pedía una «humanización» de la atención en las oficinas bancarias hacia los más mayores. Una demanda que rápidamente se hizo viral y que ahora suena como un mantra: #SoyMayorPeroNoIdiota.

Ante esta respuesta multitudinaria los bancos han hecho lo de siempre: ofrecer promesas.

Ana Botín ha afirmado recientemente que desde el Banco Santander «trabajan en medidas para atender a las personas mayores. Asimismo, aseguró que «están mirando nuevas acciones» y que «ahora tenemos a personas en las oficinas que dan preferencia a las personas mayores, a los que queremos dar preferencia».

La presidenta del Grupo Santander, Ana Botín, a su llegada a una rueda de prensa para presentar los resultados de la entidad en 2021, a 2 de febrero de 2022, en Boadilla del Monte, Madrid (España).
Ana Botín. Foto: Ricardo Rubio© / Europa Press

Los números no mienten

Según datos extraídos de los últimos informes financieros, los grandes grupos bancarios en 2021 redujeron su personal en un 20,4 por ciento, lo que supone más de 25.000 despidos.

Menos empleados y menos oficinas. En concreto, los cuatro grandes bancos de España clausuraron casi una cuarta parte del total de sucursales (alrededor de 3.000).

Pero las cosas se ponen feas para el colectivo de personas mayores que, debido a la brecha digital, no tienen acceso a la banca electrónica. Y aquí es donde los bancos, no solo discriminan, sino que además acumulan se lucran con ello.

Cliente vinculado: «cliente sableado»

Los grandes de la banca española han popularizado una palabra: vinculación. Un término más amable tras el que se esconde otro, menos popular, el de comisiones.

Así, un cliente vinculado es aquel al que el banco le cobra grandes sumas de dinero por servicios que, en muchas ocasiones, no necesita.

En realidad, son casi penalizaciones por no ser tener una cuenta digital.  Y el resultado final es que las comisiones son una fuente de beneficios inmensa.

Basta citar, por ejemplo, que el BBVA aplicó un aumento del 21,5 por ciento en la partida de comisiones cobradas a sus clientes. La cifra alcanzó los 2.189 millones.

La lucha de Carlos San Juan de la Orden , y de otras muchas personas como él, es que se niegan a esta digitalización forzosa que imponen los bancos. De modo que así las cosas, la batalla offline continúa.

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