Nuestros ojos muestran cambios a medida que envejecemos, especialmente al alcanzar los 60 años o más. Una de las alteraciones más comunes es la presbicia (envejecimiento del cristalino). No obstante, algunos de nosotros experimentaremos enfermedades oculares más graves relacionadas con la edad que tienen un mayor potencial para afectar nuestra calidad de vida. 

Según el estudio sobre ceguera y discapacidad visual de la Organización de las Naciones Unidas de 2017, la mayoría de las personas con deterioro de la visión y ceguera tiene más de 50 años; sin embargo, la pérdida de visión puede afectar a personas de todas las edades.

Entre el colectivo de mayores, el deterioro de la visión puede contribuir al aislamiento social, a la dificultad para caminar, a un mayor riesgo de caídas y fracturas, y a una mayor probabilidad de ingreso temprano en residencias de ancianos, según se señala en este informe de la OMS. 

Aunque existen diversas causas para la pérdida de vista, la presbicia o vista cansada es una de las más frecuentes en las personas mayores. 

Un estudio sobre el conocimiento de la presbicia en España estima que el 98 % de las personas mayores de 65 años la padece. Es decir, unos 17 millones y medio de personas presentan este problema visual en nuestro país.

La presbicia suele irrumpir en nuestra vida a partir de los 40 o 45 años. Pero ¿Qué es exactamente la presbicia? Lo vemos a continuación.

Según el doctor Fernando Llovet, oftalmólogo, responsable del informe dice: la presbicia es un defecto del ojo que se basa en el desgaste del cristalino. Así, con el paso del tiempo, este pierde flexibilidad y su capacidad de enfoque se deteriora. Podríamos considerarlo como el zoom de una cámara fotográfica que empieza a estropearse por el uso. Además, la tendencia es que, de forma progresiva, sus síntomas vayan agravándose. 

Según envejecen nuestros ojos pueden aparecer las cataratas quese producen por la opacidad progresiva del cristalino, que no permite que la luz pase a través de él. Suponen la causa más común de ceguera reversible ya que los resultados de la cirugía suelen ser muy positivos.

El glaucoma es una enfermedad que afecta al nervio óptico, lo que provoca que se dificulte la capacidad que tiene de transmitir información al cerebro. Su control es más sencillo, cuanto antes se detecte por lo que se recomienda realizar reconocimientos periódicos de la tensión ocular, sobre todo a partir de los 40 años y en personas con antecedentes familiares de glaucoma.

La retinopatía diabética está causada por un daño en las células de la retina y se trata de una de las complicaciones más frecuentes de la diabetes. Si se siguen correctamente las pautas de alimentación, ejercicio y toma de medicación esta enfermedad permite una vida normal.

Por último, asociada al envejecimiento, se puede producir una degeneración macular. Esta es la más grave de las enfermedades oculares, ya que es la causa más frecuente de ceguera en personas mayores. En la actualidad existen varios tratamientos que permiten frenar significativamente su evolución.

Según la Organización Mundial de la Salud, el 80 % de las discapacidades visuales de todo el mundo se pueden prevenir o curar.

De modo que adquirir la costumbre de visitar a un especialista en oftalmología de forma regular y desde una edad temprana, es una medida fundamental para asegurarnos una vista saludable.

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