La constancia de los signos de la covid persistente podría ser genético, al tanto que uno de cada siete menores muestra signos tras pasar doce semanas de la infección inicial.

Tras poner bajo estudio a 451 menores sintomáticos de la infección por SARS-CoV-2, esta nueva investigación sobre la covid persistente señala que el 82 por ciento de ellos necesitó atención ambulatoria, mientras que una minoría, un 5,1 por ciento, precisó ingresar en la UCIP. Unos resultados que han inducido a los especialistas a considerar que «los factores genéticos podrían influir en la persistencia de los signos de coronavirus».

Porque el Long Covid no entiende de edades ni colectivos

Así, mientras investigaciones recientes advierten que uno de cada ocho pacientes acaba padeciendo las secuelas de esta enfermedad, un nuevo estudio, encargado de profundizar en la incidencia del síndrome post-Covid en niños que residen en España, detectó que existe un gran porcentaje de la población pediátrica que presenta síntomas prolongados después de la covid-19, conservando tales signos transcurridos más de 12 semanas desde el diagnóstico.

Hablamos de uno de cada siete menores positivos en coronavirus —para ser exactos—, lo que en datos estadísticos significa un 14,6 por ciento. Una proporción a la que también hay que sumarle otro 18,6 por ciento, el correspondiente a aquellos que presentaron sintomatología de covid persistente transcurridas entre cuatro y doce semanas desde la infección inicial.

El trabajo en cuestión, publicado recientemente en la revista Acta Paediatrica’, fue multicéntrico y estuvo bajo la coordinación de uno de los equipos del área de Enfermedades Infecciosas del CIBER (CIBERINFEC), aunque en su elaboración también participaron el grupo de Pediatría del Hospital La Paz y el Instituto de Investigación Hospital Universitario La Paz (IdiPAZ). ¿Su objetivo principal?

Determinar la prevalencia de esos síntomas prolongados que a veces surgen después de la fase aguda del Coronavirus en los niños, transcurridas entre 4 a 12 semanas, por un lado, y describir las características clínicas que dichos menores presentaron, por otra parte, amén de identificar posibles factores de riesgo en la población general.

«En niños no hay muchos datos sobre la prevalencia del síndrome post-Covid y sus características», tal y como ha hecho ver Cristina Calvo, una de las coordinadoras del presente trabajo e investigadora del CIBERINFEC.

Y es que los niños tienden a tener un curso relativamente leve e incluso menos grave del Coronavirus que el que puedan llegar a mostrar los adultos, por lo que tienen menos probabilidad de acabar requiriendo hospitalización.

Existe, empero, un pequeño porcentaje de personas en esta franja de edad que experimentan síntomas graves durante la fase aguda, siendo la neumonía y el síndrome inflamatorio multisistémico los principales signos de este covid persistente infantil, conllevando muchas veces el ingreso del menor en la unidad de cuidados intensivos pediátricos.

Durante su investigación, los especialistas analizaron un total de 451 casos de menores diagnosticados con coronavirus sintomático, atendidos en tres centros de Madrid, y registrados entre el 14 de marzo y el 31 de diciembre de 2020. Fueron datos obtenidos mediante entrevista telefónica, dicho sea de paso, aunque también hubo diversos cuestionarios de por medio, diseñados específicamente para este trabajo.

¿Cuál fue el resultado?

Percibieron que buena parte de ellos, el 82,0 por ciento, para ser exactos, presentaron infecciones leves que requirieron atención ambulatoria; habiendo asimismo un 5,1 por ciento que ingresó en la unidad de cuidados intensivos pediátricos.

De igual forma, los investigadores involucrados en el ensayo también incluyeron un grupo de control en su estudio, contando para ello con 98 niños en total, chicos y chicas que recibieron atención y tratamiento médico por otras patologías.

«Un porcentaje preocupante de los niños presentaba síntomas prolongados después de la covid», y en ello ha incidido la investigadora Calvo. «Son cifras muy altas y un motivo de preocupación, máxime teniendo en cuenta que hasta el 8,2% de los niños tenían 2 o más síntomas transcurridas más de 12 semanas».

Un covid persistente pediátrico que no difiere mucho de la sintomatología del adulto

Tanto la pérdida de gusto y olfato, como los dolores de cabeza recurrentes y el dolor muscular se hallan entre los síntomas más asociados al post-Covid, lo que es significativo; un lote de señales al que también hay que sumarle el cansancio crónico y el insomnio, la tristeza y la apatía, las palpitaciones y los mareos, la ansiedad y hasta ciertas dificultades de concentración.

De hecho, un 5,9 por ciento de estos casos estudiados manifestaron otros efectos aún más perjudiciales del covid persistente, desde la pérdida de cabello y/o memoria, hasta la aparición de lesiones en la piel.

Según indica Calvo, «la gravedad de la enfermedad puede haber sido un factor de riesgo importante, y los factores genéticos también podrían jugar un papel en la persistencia de los síntomas tras el coronavirus».

Y es que los síntomas posteriores a la infección, cuya insistencia dio paso al ya conocido Covid persistente, ya que siguieron activos un mínimo de 12 semanas, fueron más comunes en los niños mayores de 5 años.

Pero también se presentaron en aquellos menores con familiares que también sufrían los mordiscos del Long Covid; síndrome post coronavirus que también acabaron conociendo esos menores cuya grave infección los llevó a ser hospitalizados o ingresados en unidades de cuidados intensivos pediátricos.

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