Los SYSADOA, los fármacos más controvertidos del SNS

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Absorción, distribución y mecanismo de acción de los SYSADOAS.

Los SYSADOA, tratamiento terapéutico de la artrosis por tradición y eficacia, pertenecen a un grupo de fármacos cada vez más desamparados por la Sanidad Pública

Si algo no se le puede negar a la artrosis son las numerosas modalidades terapéuticas que la rodean. Como ejemplo, Los SYSADOA. De cuerpo farmacológico y acción sintomática lenta, hablamos de un conjunto de medicamentos cuyas siglas, que le dan nombre, responden a su pronunciación en inglés, SYmptomatic Slow Acting Drug for OsteoArthritis.

Pero ¿qué son los SYSADOA en realidad?

También llamados condroprotectores, se trata de un grupo de remedios químicos y terapéuticos administrados como parte del tratamiento de la artrosis, la enfermedad crónica y reumatológica más frecuente de España, según la ENSE o Encuesta Nacional de Salud.

¿Su función? Modificar lentamente los síntomas de la artrosis, por un lado, y hacerlo de manera independiente a otras opciones terapéuticas como los analgésicos o los AINE, también conocidos como antiinflamatorios no esteroideos.

Por norma general, los médicos recurren a los SYSADOA en casos de manifiesta artropatías y condropatías, englobando en su agrupación farmacológica medicamentos de la talla de diacereina, glucosamina y condroitin sulfato.

La llegada de los SYSADOA en España se produjo hace años, a decir verdad, a instancias del Ministerio de Sanidad, ganándose la financiación del Sistema Nacional de Salud (SNS).

Y rodeándose al instante de mucha controversia, discusión y desacuerdo, donde las opiniones a favor y en contra sobre el uso de estos fármacos en la práctica clínica diaria han chocado bastante, apuntando siempre hacia su valor terapéutico, escaso para algunos y evidente para otros.

Tan recurrente e intenso es el debate, que aún hoy continúa poniéndose en entredicho el auténtico mecanismo de acción de cada uno de los medicamentos que conforman la agrupación de los SYSADOA, por no hablar de la indecisión que persiste acerca de cuándo utilizarlos. De hecho, son pocas, por no decir ninguna, las guías publicadas que ni desestiman ni recomiendan abiertamente su utilización.

Las fuentes farmacoterapéuticas, en cambio, se han decantado generalmente hacia una opinión crítica, escéptica y rechazadora frente a los SYSADOA, y eso en el mejor de los casos; una postura de negación plasmada a nivel nacional e internacional en recomendaciones sanitarias, revistas especializadas, estudios médicos, boletines terapéuticos, metaanálisis de evidencia clínica e informes oficiales de asesoramiento.

Por todo ello, el goteo constante de voces sanitarias alzadas para recomendar la eliminación de los SYSADOA del programa de financiación pública se ha convertido en una auténtica lluvia de desaprobación al SNS, alegando la nula efectividad de estos fármacos por un lado, y apostando conjuntamente por promover acciones educativas sobre el manejo de la patología de la artrosis tanto entre los pacientes afectados como entre los propios profesionales.

El adiós de los SYSADOA en el mercado sanitario del SNS

Entonces, si los científicos los rechazan por falta de evidencias sobre sus beneficios, y los facultativos los despintan por cuestiones técnicas, ¿cómo es posible que los SYSADOA hayan tenido tanto éxito entre sus consumidores?

Hay quienes acusan a la estrategia de marketing que los ha promocionado; prescripciones determinadas más por los condicionamientos del mercado que en los aspectos de seguridad y eficacia, en detrimento de la auténtica tolerabilidad que merecen, lo que ha supuesto aumentar las expectativas de los demás sobre estos fármacos.

Otros, empero, aseveran que sus beneficios se centran más en cuestiones particulares de ámbito psicológico, a pesar del trato de placebo que la ciencia les ha otorgado, por lo que tienen una calidad ética que es importante no obviar.

Actualmente, los SYSADOA permanecen en la cuerda floja de la financiación de Sanidad. De hecho, fue en noviembre del 2019 cuando el Ministerio de Sanidad, dentro de sus competencias para impulsar un Uso Racional de los medicamentos en general, trabajó en la desfinanciación legal y pública de los SYSADOA, excluyéndolos de tal repisa mutualista el 1 de noviembre del 2020 , pasando a considerarse suplementos dietéticos de adquisición al margen del SNS.

Una decisión que OAFI, la Fundación Internacional de Pacientes con Artrosis, compuesta, por cierto, por distintas compañías farmacéuticas comercializadoras de SYSADOA, entre otras marcas, se mostró categóricamente en contra. Tanto así que hasta presentó un recurso de alzada ante la Secretaría de Estado de Sanidad, solicitando en su manifiesto que el Ministerio sanitario revoque la desfinanciación dictaminada desde la Dirección General de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia.

¿El resultado? La cuerda floja de los SYSADOA de la que hablábamos antes; una situación que implica una suspensión cautelar de la decisión de exclusión de la prestación pública de los SYSADOA o, más bien, de algunos medicamentos de este agrupamiento farmacológico; un estado que sirve, en suma, para arañar unos meses más de mercantilización y uso legalizado, mientras los medicamentos van desapareciendo de las despensas de las farmacias.

En honor a las estadísticas, solo el 5 por ciento de los costes en el tratamiento de la artrosis son responsabilidad de los fármacos. Tal y como se hace eco la entidad antes señalada, el 7 por ciento de los gastos de la artrosis corren a cargo de las pruebas diagnósticas.

En cambio, los ingresos hospitalarios por artrosis generan un 13 por ciento de gastos, las bajas laborales por dicha patología acumulan el 22 por ciento , y hasta el 46 por ciento corren a cargo de los costes asistenciales.

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