Lupus, una de las enfermedades más buscadas en Internet

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Lupus

De una enfermedad rara a una de las más buscadas, el lupus es tan famoso por su nombre como incomprendido en su concepto.

Hay peligro en usar a Internet como el doctor que todo lo sabe, que a todos recomienda y a todos diagnostica. A pesar de ello, la enfermedad del lupus protagoniza año tras año la lista de enfermedades raras que más consultan los internautas. ¿Qué es el lupus y qué tiene para suscitar tanta curiosidad?

Lupus: nombre lobuno y aplicación humana

Dudas, preguntas, incertidumbre. Es recibir el diagnóstico del médico y todas las inquietudes se apelotonan en la cabeza en forma de dudas, preguntas, incertidumbre. A pesar de tener al médico delante, la mayoría de las personas opta por recurrir a san Google, sin embargo, o a otro doctor de Internet con nula capacidad profesional y sí una extensa licencia de motor de búsqueda online para que les ayude a dilucidar las cuestiones e interpelaciones.

Pocos son quienes caen en la cuenta de que Internet es un doctor de papel mojado, y que su consultorio médico se sustenta en una base de opiniones sin contrastar, mayoritariamente, en unas columnas de información carentes de rigor científico, y en un techo que tapa la luz de la verdad y lo cambia, confunde y desorienta, llevando a sus pacientes internautas a interpretaciones que no son correctas.

Resulta curioso comprobar cómo, año tras año, la enfermedad de lupus vuelve a figurar entre las patologías más consultadas en la clínica de la red virtual, atrayendo anualmente el fisgoneo de millones y millones de personas en todo el mundo. ¿Significa entonces que todos saben qué es el lupus y que no es necesario apuntar su definición? Más vale que no lo demos por sabido y lo aclaremos.

Para el doctor Google y sus más de 45 millones de resultados sobre la enfermedad, el lupus es sencillamente una patología que «puede afectar a muchas partes del cuerpo como la piel, las articulaciones, los riñones, el corazón o los pulmones».

¿Significa entonces que Internet se equivoca? No; únicamente implica que lo que allí se vuelca hay que tomarlo con cuidado, por un lado, y no darlo como absoluta verdad, sin un profesional que lo confirme.

Para un médico de carne y hueso, en cambio, un experto ducho en la materia y licenciado en el campo sanitario, el lupus es una enfermedad autoinmune que comparte con el resto de dolencias de este tipo la característica de «una pérdida de la capacidad de nuestro sistema defensivo, nuestra inmunidad, para reconocer como propias algunas partes de nuestro organismo», en palabras de Alberto Gato, médico especializado en enfermedades sistémicas, adscrito al Complejo Hospitalario Universitario de Albacete.

¿En qué consiste realmente esta enfermedad?

Tomando por más verdad la aseveración del también profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Albacete antes que la definición por san Google se puede señalar que esa cualidad autoinmune del lupus «lleva a que sean atacadas por los mecanismos de defensa».

En palabras del especialista español, técnico en Medicina Interna, el lupus eritematoso sistémico es «probablemente la enfermedad autoinmune sistémica más conocida». ¿Y por qué?

«Nos referimos a ella cuando el daño producido por el sistema inmune sobre distintas partes de nuestro organismo (piel, riñón, sistema nervioso, articulaciones…) adopta unas características denominadas criterios de clasificación concretas».

Así pues, a ojos de este profesional, el lupus afecta entre unas 50 y 70 personas de cada 100.000 habitantes, aproximadamente, siendo una declarada enfermedad rara que despliega una amplia gama de comportamientos muy distintos en cuanto a agresividad, según el caso y gravedad; mostrando una nada disimulada preferencia hacia el sexo femenino que, hacia el masculino, y coleccionando anualmente en torno a unos 5 y 10 casos nuevos por cada 100.000 habitantes.

El lupus no tiene cura

Contrario a lo que puedan afirmar ciertas fuentes de Internet, el médico y profesor Alberto Gato desmiente los bulos y las falsas esperanzas y afirma que no existe ningún fármaco o tratamiento capaz de sanar el lupus, actualmente, en una emulación bastante fiel y frustrante de la diabetes, la hipertensión, el alzhéimer y un extenso sinfín de enfermedades.

Los últimos estudios del lupus y otros avances de la enfermedad han permitido que, sin embargo, predomine hoy en día un amplio abanico de alternativas, una variedad «que nos permiten controlar no sólo los síntomas (como ocurre con los antiinflamatorios o los corticoides) sino también disminuir la actuación de los mecanismos de autoinmunidad que las provocan (inmunosupresores como la azatioprina, el metotrexato, la ciclofosfamida o el micofenolato entre otros) o incluso “bloquear” o “destruir” vías de actuación o células directamente implicadas en la producción del daño (como ocurre con los denominados fármacos biológicos)».

¿Y en qué se han traducido todos esos desarrollos farmacológicos? En «una expectativa y calidad de vida similares al resto de la población», según el doctor, que para más inri brinda al paciente con lupus una valiosa oportunidad de no frenar su estilo de vida, sino única y sencillamente adaptarla a su dolencia.

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