El problema de la banca sigue causando estragos en la población mayor que no dispone de efectivo al haber sido cerradas las sucursales de sus respectivos pueblos o localidades y al no tener acceso tampoco a cajeros automáticos en menos de cinco kilómetros a la redonda.

La situación que atraviesa España no deja de ser grotesca dado que el propio Banco de España ha detectado que al menos, 1,2 millones de españoles no contaban a final de 2020 con acceso a efectivo en su municipio.

Tras el estudio Infraestrutura del efectivo y vulnerabilidad en el acceso al efectivo en España, elaborado por la economista Diana Posada, en el que se analizan las coberturas nulas o escasas en este sentido, los datos no dejan de sorprendernos. Estos son: Zamora (27,8 % de la población no tiene acceso sobre el total de la población de la provincia a dinero en efectivo); Ávila, un 21 %; Segovia, un 19,9 %; Salamanca, un 18,7 % y Palencia, 18,2 %.

Estas provincias presentan menores ratios de población con un punto tradicional de acceso al efectivo en un radio de 5 km.

Actualmente el Banco de España ha señalado que el medio alternativo a las sucursales van a ser las Oficinas de Correos de los pueblos y localidades españolas, con el fin de disponer de efectivo. En ese sentido, se está valorando la posibilidadde abrir sucursales y cajeros automáticos en esos locales.

De esta forma, analizando los puntos de acceso, los cajeros actualmente en activo y las oficinas bancarias abiertas, se considera que en menos de cinco kilómetros los españoles pueden estar atendidos a la hora de necesitar efectivo.

La implementación de otros medios como el cashback o cash in shop, (retirada en efectivo en un establecimiento comercial) podría abrir otras vías para ayudar a las personas mayores que no pueden desplazarse. Estancos, puestos de loterías y apuestas del Estado, podrían ayudar a paliar este efecto de nula atención que percibe la tercera edad.

El estudio justifica el índice de vulnerabilidad que tiene este colectivo que demanda efectivo y no puede acceder a él. Para ello, se han tenido en cuenta, el número de puntos tradicionales de acceso al efectivo por cada 1.000 habitantes para cada municipio; la distancia a ellos; la renta disponible media por persona; y la proporción de personas mayores de 60 años en cada localidad.

Actualmente, el número de oficinas bancarias y de cajeros automáticos en España se situa en 22.299 y en 49.481, respectivamente, lo que supone 1,5 puntos de acceso al efectivo por cada 1.000 habitantes del territorio español.

Los mayores, la enfermedad, la discapacidad, la vulnerabilidad de las personas no se ha tenido en cuenta a la hora de prescindir de oficinas bancarias ni de cajeros automáticos que facilitaban la vida a este sector. Esto, sumado a la nula atención en las sucursales, hace que este colectivo se vea discriminado durante más de tres décadas de su vida.

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