Mediterráneo

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*Miguel Díez R. para Prensa Social

Un mar tan maravilloso, plagado de arte y de cultura, de luminosidad resplandeciente en un azul de infinitos matices, de vida tan sabia, sensual y arrrolladora, tenía que tener un himno, una canción, y la tiene: «Mediterráneo» del cantautor español Joan Manuel Serrat, incluida en su disco «Mediterráneo«, editado en 1971.

Aunque se ha fabulado mucho en dónde y por qué escribió su letra y la musicalizó, la verdad es que la compuso durante su exilio en México, en añoranza a su mar Mediterráneo, según sus palabras:

«Estaba en México, llevaba semanas en el interior. Soñaba, literalmente con mi mar. Agarré el coche y me fui a un lago, aunque sólo fuera por hacerme a la idea del mar que yo añoraba. Es en esos casos cuando me doy cuenta de que para mí, el mar, y concretamente el Mediterráneo es una identidad: una identidad feliz», y, en otro momento, confesó: «Jamás, jamás renegaré de esta o de cualquier otra de mis canciones. Me sentiré eternamente agradecido, son ellas quienes me han hecho lo que soy. Así que siempre cantaré Mediterráneo porque siempre me lo piden, por obligación, pero lo que es más importante, por gusto».

El impacto de Mediterráneo en su momento fue muy intenso y trascendió fronteras, primero físicas y luego temporales. Hoy en día tiene plaza fija en cualquier listado de las grandes obras de la música popular española, porque es una canción eterna, como eterno es el mar, el fuego y el buen amor. 

En 2004 los espectadores de un programa de TVE la eligieron la mejor canción pop española y seis años más tarde la revista Rolling Stone también la eligió la mejor canción del pop español; por eso también es nuestra canción, como la de millones y millones de personas, y porque el Mediterráneo también es Nuestro mar.

En palabras de Leandro Pérez: Mediterráneo es una canción que suena en nuestro interior, incluso cuando la leemos en silencio. Ya ni siquiera necesita música ni arreglos. Quizá porque, además de otras cosas, es un poema.

Mediterráneode Joan Manuel Serrat (letra)

Quizá porque mi niñez
sigue jugando en tu playa.
Y escondido tras las cañas
duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
por dondequiera que vaya.

Y amontonado en tu arena
guardo amor, juegos y penas.

Yo, que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto eterno,
que han vertido en ti cien pueblos
de Algeciras a Estambul,
para que pintes de azul
sus largas noches de invierno.

A fuerza de desventuras,
tu alma es profunda y oscura.
A tus atardeceres rojos
se acostumbraron mis ojos
como el recodo al camino.

Soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino,
tengo alma de marinero.

Qué le voy a hacer, si yo
nací en el Mediterráneo.

Y te acercas, y te vas
después de besar mi aldea.
Jugando con la marea
te vas pensando en volver.

Eres como una mujer
perfumadita de brea,
que se añora y que se quiere,
que se conoce y se teme, ay.

Si un día para mi mal
viene a buscarme la parca,
empujad al mar mi barca
con un levante otoñal,
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas.

Y a mí enterradme sin duelo
entre la playa y el cielo.
En la ladera de un monte,
más alto que el horizonte,
quiero tener buena vista.

Mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista.

Cerca del mar, porque yo
nací en el Mediterráneo.

               

*Miguel Díez R., el Viejo Profesor, es licenciado en Teología, Filosofía y Filología Hispánica (Especialidad Literatura Hispánica).

(Fragmento del libro en preparación: Los Mares y Nuestro mar)

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