El Alzhéimer no entiende de sexos, ni razas, ni de estatus sociales. Con todo, encuentra en la menopausia precoz un plus de riesgo para su aparición en las mujeres.

Son muchos los estudios que han demostrado que el sexo femenino está mucho más expuesto que el masculino a acabar desarrollando la enfermedad de Alzhéimer; tanto es así que hoy en día, mismamente, constituyen dos tercios de los pacientes de este subtipo de demencia.

Averiguar todas las causas de esta propensión se ha convertido en una de las metas de la ciencia; y bajo esa línea, los investigadores han comprobado en un nuevo estudio que la edad temprana de la menopausia puede llegar a representar un factor de riesgo de demencia por Alzhéimer, sumando este elemento a otros factores como la dieta y el tabaquismo, la genética y la ooforectomía y el propio estilo de vida que haya llevado la persona.

Cuando la menopausia precoz acarrea consecuencias para el Alzhéimer

Hablar de menopausia es aludir a una etapa en la que se deja de ser fértil; no en vano es asimismo un sinónimo de denuncia y renuncia, un momento de la vida en el que las mujeres experimentan cambios importantes a nivel físico y emocional, abriendo las puertas a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas de la talla del Alzhéimer.

Teniendo esto presente, y a juzgar por lo que explicaron los autores de la investigación en la revista ‘JAMA Neurology‘, el vínculo de la menopausia precoz con el Alzhéimer salió a relucir cuando comprobaron que las mujeres a quienes se prescribió TH o terapia hormonal justo alrededor de la edad de inicio de su menopausia, no acumularon un mayor riesgo a esta enfermedad de la mente.

Hablamos de una patología neurodegenerativa que afecta tanto a la memoria como al pensamiento y al comportamiento, constituyendo además una de las formas más comunes de demencia. ¿El problema añadido? Que conforme se va envejeciendo, las papeletas para sufrir en carne propia este mal progresivo van aumentando, desgraciadamente, siendo la menopausia uno de los factores que más pueden incrementar esta exposición, según los investigadores.

De hecho y durante los últimos años, varios ensayos se han dado a la tarea de indagar en la relación entre la menopausia y el riesgo de padecer la enfermedad del Alzhéimer, revelando en el proceso sorprendentes resultados.

Tal es el caso del presente trabajo, mismamente, cuyas conclusiones y datos no solo reafirman el vínculo de la menopausia precoz con el Alzhéimer, sino que además matizan que dicha relación es mucho más acusada con la menopausia prematura de por medio, es decir, aquella etapa de infertilidad que se produce de manera espontánea, antes incluso de los 40 o por una intervención quirúrgica sucedida antes de los 45 años.

¿Pero a qué se debe este mayor riesgo, exactamente?

Entre las teorías más barajadas y respaldadas por la ciencia se encuentra el papel de las hormonas sexuales femeninas, es decir, los estrógenos, ya que su función también es importante para el cerebro, visto que los cambios hormonales que aparecen durante la menopausia pueden llegar a afectar a la salud cerebral.

Pero el presente estudio va más allá, incluso. Realizado este mismo año por investigadores de Mass General Brigham, por cierto, el trabajo sugiere que las mujeres que experimentaron una menopausia precoz acumulaban un 28 por ciento más de probabilidades de desarrollar Alzheimer a la larga, al menos en comparación con aquellas cuya menopausia apareció tras los 45 años, concretando que eso solo les ocurrió a todas a las que se le recetó terapia hormonal desde que comenzaron tempranamente con su menopausia.

«Descubrimos que los niveles más altos de tau, una proteína relacionada con la enfermedad del Alzheimer, solo se observaron en usuarias de terapia hormonal que informaron sobre un largo retraso entre la edad de inicio de la menopausia y el comienzo de la terapia hormonal», explicó a este respecto Rachel F. Buckley, neuróloga y profesor asistente en el Departamento de Neurología del Hospital General de Massachusetts y de la Facultad de Medicina de Harvard.

Según concretó esta doctora, «la TH es la forma más fiable de aliviar los síntomas graves de la menopausia, pero en las últimas décadas no se ha aclarado cómo afecta al cerebro». Por tanto, «la idea de que la deposición de tau puede ser la base de la asociación entre el uso tardío de la terapia hormonal y la demencia de la enfermedad de Alzheimer fue un gran hallazgo, algo que no se había visto antes».

Así revela la demencia su apego por la menopausia precoz

Durante la realización del trabajo, Buckley y su equipo utilizaron neuroimágenes de tomografía por emisión de positrones (PET), a fin de comprender mejor los hallazgos revelados, por un lado, y para estudiar cómo la presencia de beta-amiloide y tau, dos proteínas muy implicadas en la demencia del Alzhéimer, por cierto, se relacionaba tanto con la edad en la menopausia como con el uso de TH.

  • «Cuando se trata de terapia hormonal, el momento oportuno lo es todo», defendió por su parte Jo Ann Manson, coautora del ensayo y una de las investigadoras principales del estudio seminal Women’s Health Initiative (WHI), trabajo que hace unas décadas descubrió que el uso de TH sumaba una incidencia de demencia casi dos veces mayor entre las mujeres de 65 años o más, en comparación con el placebo y debido a la TH muchos años después del inicio de la menopausia, posiblemente.

Para Manson, quien también ejerce como jefa de la División de Medicina Preventiva del Brigham and Women’s Hospital, miembro fundador del sistema sanitario Mass General Brigham, «nuestros hallazgos previos del WHI sugirieron que el inicio de la TH temprano en la menopausia, en lugar del inicio tardío, proporciona mejores resultados para la enfermedad cardíaca, la función cognitiva y la mortalidad por todas las causas»; y en este sentido las conclusiones del presente estudio van en concordancia, ya que sus datos también sugieren «que lo mismo es cierto para la deposición de tau».

Por ahora, sin embargo, entre los planes a futuro de los investigadores se cuenta el seguir indagando acerca de los factores de riesgo específicos del sexo de cara a la aparición de la demencia del Alzhéimer, recurriendo para ello al análisis de las hormonas sexuales y demás firmas biológicas que están presentes tanto en el plasma sanguíneo como en el cromosoma X.

De igual modo, los autores tienen previsto llegar a identificar los factores de riesgo específicos del sexo para la demencia que causa el Alzhéimer, trabajando en este sentido por comprender el papel único que desempeña la tau entre las mujeres y frente a los hombres, así como su impacto en el cerebro y, cómo no, descubrir por qué la menopausia precoz e incluso el inicio tardío de la TH están asociados con un aumento de la tau aun en mujeres sin problemas cognitivos.

«Hasta un 10 por ciento de las mujeres experimentan una menopausia prematura o temprana, y nuestros hallazgos sugieren que una edad más temprana en la menopausia puede ser un factor de riesgo para la demencia por EA», y así lo señaló Gillian Coughlan, primera autora del Departamento de Neurología del MGH. Después de todo, «la terapia hormonal puede tener efectos negativos sobre la cognición, pero sólo si se inicia varios años después de la edad de la menopausia».

¿Traducción?

Que «estos hallazgos observacionales apoyan las directrices clínicas que establecen que la terapia hormonal debe administrarse cerca del inicio de la menopausia», básicamente y según esta facultativa, quien defiende que no debe hacerse «varios años después».

Afortunadamente, existen medidas de precaución que pueden tomarse para disminuir el riesgo de aparición del Alzhéimer y de otras enfermedades neurodegenerativas, y mantener una dieta saludable y equilibrada es una de ellas. Un efecto preventivo que también abarca el no fumar, el hacer ejercicio regularmente, el tener una vida social activa y el evitar el consumo excesivo de alcohol.

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