#MigraCómic: bienvenidos a Mi Migraña sin Bulos

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La migraña discapacita, dejando a su paso personas que se sienten incomprendidas por su entorno, a lo que tampoco ayudan los mitos que la rodean.

La migraña se alivia pensando en positivo, soplando en el oído de quien la padece y a base de productos milagro. De hecho, automedicarse es la solución, y recurrir tanto a la alimentación como a las plantas medicinales resulta el tratamiento perfecto… ¡Falso, falso y falso!

La migraña es una enfermedad tan plagada de mitos y bulos, que con razón la Sociedad Española de Enfermería Neurológica (SEDENE) se ha visto en la obligación de tomar cartas en el asunto, junto al Instituto #SaludsinBulos y el respaldo de Novartis.

Rompiendo una lanza a favor de la información correcta y profesional

Los mitos sobre la salud no favorecen a nadie, llegando a ser perjudiciales para cualquiera. En este sentido, aquellos bulos que arremeten contra la veracidad de la migraña, los cuales circulan a chorros por internet, desde donde se propaga de boca a boca, son igual de malos para todo el mundo, si bien es cierto que afectan especialmente a los jóvenes.

¿Y por qué? Dado que son un colectivo que andan escasos de información sobre esta patología, a lo que tampoco ayuda su acceso limitado a los profesionales sanitarios. El alcance malicioso de los bulos sobre la migraña se hace sentir especialmente en el hecho de que contribuyen a infamar a quienes padecen migraña, empeorando con esta estigmatización tanto su calidad de vida como su rendimiento académico.

La migraña en jóvenes y adolescentes tiende a relacionarse con la presencia de dificultades de atención académica, según SEDENE, así como a más absentismo escolar, amén del ya mencionado empeoramiento de la calidad de vida.

De ahí que subrayen la importancia de llevar a cabo campañas de concienciación, como lo es #MigraCómic: Mi Migraña sin Bulos, iniciativa que ha visto la luz hace relativamente poco, y cuya puesta en marcha ha sido posible no sólo gracias al trabajo de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica, sino también al esfuerzo conjunto realizado en colaboración con Novartis, compañía líder en el cuidado de la salud, y con el Instituto #SaludsinBulos.

«Mi Migraña sin Bulos es necesaria para ayudar a concienciar sobre una enfermedad discapacitante que está infradiagnosticada», explican desde la organización de SEDENE». Y es que «los más jóvenes están expuestos a muchos bulos de salud, que les llegan a través de las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea», hacen ver, «y no suelen acceder a información fiable como la que puede proporcionar un profesional sanitario o un medio de comunicación».

Todas estas dificultades no hacen sino poner de manifiesto la importancia de «acercarse a su lenguaje y sus canales, como pretende esta campaña, y concienciarles sobre seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios».

Los entendidos en atención y salud, maestros de la educación y la información sobre la migraña

El rol de los sanitarios es muy relevante ya de por sí, aunque incrementa aún más llegado el momento de educar sobre la migraña, y a la hora de emitir información precisa y correcta de la que disponen, debido todo ello a la figura de comunicadores especializados en salud que ostentan.

Los enfermeros son, quizá, los más relevantes de este cometido, dentro del colectivo de sanitarios, se entiende, ya que son los profesionales que cada vez ganan más presencia en la atención del paciente con cefalea, el término con el que clínicamente se conoce a la migraña.

«Quienes os acerquéis a Mi Migraña sin Bulos encontraréis materiales gráficos basados en el humor, dirigidos principalmente a jóvenes y adolescentes», aseguran desde la página que ha puesto en pie esta campaña de concienciación social; «pero también explicaciones en profundidad, basadas en la evidencia científica, de cada uno de los bulos o falsas creencias sobre la enfermedad que abordan las viñetas», abundan.

Con cariño e ilusión, #MigraCómic y su Mi Migraña sin Bulos aspira a servir de ayuda y orientación sobre una patología bastante severa, a fin de conseguir, entre todos, que reine en la sociedad una información mucho más rigurosa y veraz sobre la migraña.

«Desmitificar muchas de las falsas creencias que circulan sobre las migrañas es nuestro objetivo», apostilla SEDENE y demás entidades que respaldan a una este proyecto. «Con ello pretendemos no sólo ayudar al joven que sufre migraña, sino también a concienciar a su entorno de que se trata de una enfermedad discapacitante, que requiere comprensión y un diagnóstico temprano».

¿Qué es la migraña?

No cabe duda de que la migraña es una patología, con todos los trastornos anatómicos y fisiológicos que entraña. Se trata de la enfermedad neurológica más frecuente hoy en día, sin embargo, afectando a más de 5 millones de personas en España; cifra que se dispara a más de mil millones de personas, escalofriantemente, cuando se habla de afectados en todo el mundo.

Tan alta es la discapacidad que conlleva la migraña que, de hecho, supone la primera fuente culpable de años de vida perdidos por discapacidad en mujeres jóvenes, tal y como informan desde SEDENE, siendo la segunda causa de discapacidad a nivel global.

Hablar de su prevalencia es aludir a un factor que varía en función de la edad y el sexo del paciente, aunque es verdad que la estimulación que se le da oscila entorno a una prevalencia del 9 por ciento en la infancia y en la adolescencia, aproximadamente, aumentando ligeramente al 12 por ciento en colectivo con edad adulta. Son porcentajes que de todos modos están infraestimados, seguramente.

En cualquier caso, la migraña permanece presente durante la mayoría de la vida de quien lo padece, llegando a perturbar sus años más productivos, por lo que es una enfermedad que demanda un reconocimiento y una comprensión por parte de la sociedad.

Para entender mejor porqué las personas aquejadas de migraña sufren de una peor calidad de vida es preciso señalar al modo negativo en que la patología impacta en su día a día, tanto en un grado personal como a nivel familiar y social.

Y es que los pacientes con migraña suelen esquivar hacer ciertas actividades sociales o, como mínimo, acaban por reducir la cantidad de veces en que las practican, y todo por miedo a sufrir un ataque de dolor intenso de cabeza, ya sea mientras o después del evento.

Este evitamiento acarrea sus propias consecuencias, empezando por la parte psicológica de un sentimiento de culpabilidad, cuyo ardor además se ve redoblado por la incomprensión de la enfermedad por parte de familias y amigos y otras personas allegadas que rodean al paciente.

Una incomprensión que a la larga supone más pacientes en consultas de pediatría y en la adolescencia, empujados por el estigma nacido de la ausencia de comprensión del entorno que los rodea, y todo por causa del desconocimiento de la enfermedad.

Por todo ello, Mi Migraña sin bulos cae como agua de mayo en una sociedad hambrienta de más campañas divulgativas y educativas, como sí lo es la mentada, iniciativas creadas con la intención de ayudar con la concienciación de la migraña, por un lado, y el reconocimiento social de la enfermedad, por otra parte, brindándole toda la visibilidad y aceptación posible a ojos de las personas, afectadas o no de migraña.

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