#MusicosEnLaSanidad: porque la música, de verdad, es salud

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Que haya músicos en la Sanidad, como aboga #MusicosEnLaSanidad, no es una idea descabellada, si se tiene en cuenta que la música es sinónimo de cuidados.

La música es fortaleza, siempre. Si está de acuerdo con esta creencia, súmese a #MusicosEnLaSanidad, la campaña dirigida al Gobierno que pide que los músicos pasen a formar parte del cuerpo laboral de hospitales y centros sociosanitarios. Después de todo, La música mejora la salud, y también enriquece el bienestar de las personas.

#MusicosEnLaSanidad: un canto al bienestar

¿Alguna vez ha estado ingresado en un hospital? ¿Recuerda qué se sentía entre cuatro paredes que no era el hogar? La experiencia es dura, verdaderamente, una píldora amarga que saborean tanto pacientes como familiares.

Y cuando se trata de un ingreso prolongado, la situación se convierte en un limbo límite y crítico donde el dolor, la soledad, el malestar, la propia enfermedad y la exposición a la muerte forman un sólido látigo que flagela mental y emocionalmente hasta al más fuerte.

Porque si para muchos un confinamiento domiciliario fue demoledor, psicológicamente, el tener que permanecer prolongadamente en un centro sanitario, lejos de la confortabilidad de casa, puede generar más mal que bien.

De hecho, si algo ha evidenciado y remarcado la Covid-19 es el trago amargo para las personas y el aislamiento social que implica cualquier hospitalización e ingresos en otros centros sociosanitarios, demostrando la importancia de humanizar el servicio sanitario.

En este sentido, el informe ‘Health evidence network’, difundido en 2019 por la Organización Mundial de la Salud, respalda los beneficios sanitarios de la música, especialmente la música en vivo, resaltando los bienes mentales y físicos que brindan tanto la sintonía como los armoniosos compases.

Más aún; el texto de la OMS recomienda en letras grandes y reiterantes que los Gobiernos incluyan la música en los entornos sanitarios. Por todo ello, #MusicosEnLaSanidad es la iniciativa emprendida desde Músicos por la Salud, una campaña dirigida a los Gobiernos centrales y autonómicos de España, que insta a las autoridades a incluir la música como un servicio más de hospitales y centros sociosanitarios, contando para ello con músicos residentes que pasen a formar parte del cuerpo laboral de dichas instituciones.

¿Cómo puede participar?

Porque sí, ustedes también pueden contribuir a que el proyecto llegue a buen puerto. Tan sólo han de visitar la página web de la iniciativa, y dejar su nombre, apellidos, teléfono y firma como prueba auténtica de que están de acuerdo con el proyecto.

#MusicosEnLaSanidad: amansar a las fieras es placer; ayudar a los pacientes, un deber

Esta no es la primera inventiva llevada a cabo para llevarle la música a los enfermos y a sus familiares, tan asiduos a hospitales y otros centros médicos que más parecen residentes. Lo que está claro es que la idea convence incluso entre el sector profesional y sanitario, los primeros en detectar los beneficios de la música en sus pacientes.

Tal fue el caso de Juan Alberto García de Cubas, vicepresidente de Música en Vena, cuando durante una entrevista a LA Revista de Redacción Médica defendió que, si bien los hospitales son sitios muy duros, no por ello se les puede privar de una buena humanización.

«En la respuesta del paciente hay de todo, puesto que trabajamos en unidades de Cuidados Intensivos, de Neonatología, de Oncología… La reacción de alguien que está inconsciente solo se puede contar a través de sus constantes vitales, y hemos visto que sus valores mejoran notablemente», aseguró.

Es la llamada musicoterapia, cuyos numerosos y diferentes beneficios han sido ampliamente descritos por diferentes estudios, coincidiendo en un mismo punto:

Que la terapia hecha a través de la música puede utilizarse para tratar la salud de las personas, desde las funciones psicológicas, cognitivas y emocionales, hasta las funciones físicas   y sociales de un individuo, entendiéndose la musicoterapia como un complemento terapéutico del resto de los tratamientos médicos.

«En una planta de neonatos hemos visto un paciente de 140 pulsaciones por minuto bajar a 88 sólo por exponerle a música en directo en un programa de nanas que realizamos en el Hospital 12 de Octubre desde hace dos años», explicó García.

«Hay otros que han empezado a succionar el pecho de su madre por vez primera después de una nana barroca, o hemos visto a una niña catatónica despertar por estar expuesta a la música», relató

¿Qué quiere decir todo esto? En general, y en palabras del vicepresidente, «la respuesta del paciente siempre es positiva. Le estás desplazando el centro de atención de una situación difícil y dolorosa por un momento, a otra que es placentera y que rebaja la ansiedad y el estrés. Cuando tienes unos monitores que están midiendo los parámetros es facilísimo verlo», apostilló.

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