Navidad y las 20 mejores ciudades del mundo para pasar las fiestas

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«Joy to the world»: Navidad para toda la familia
© IFEMA Madrid

Mercadillos con vino caliente, edificios vestidos de luces, decoración especial… ¡asómese a estas ciudades que brillan bajo el manto blanco de la Navidad!

Aprovechar la Navidad para visitar otras urbes es un truco tentador para escapar de las comidas familiares, los centros comerciales abarrotados y la presión de la búsqueda de regalos; pero también es un modo excelente de redescubrir los rincones más especiales y navideños del mundo y disfrutarlos de cabo a rabo, aparte de ser un plan interesante para despejarse, experimentar las fiestas de un modo menos rutinario, y vivir nuevas hazañas con las que recibir el nuevo año con las pilas cargadas y a tope.

¿Lo más importante de este plan de turismo navideño? Elegir el destino que mejor se adapta a las circunstancias de cada uno, primeramente, y formar un plan de viaje acorde a esa idea. ¿Con ganas de romance? ¿O de viajar con la familia o los amigos? No importa, porque las ciudades que abajo les dejamos se abren a todas esas posibilidades y más, ya que viven la navidad con mayor intensidad.

Navidad al más puro estilo americano

Orgullo abanderado de Estados Unidos, Boston es un destino que atrae mucho turismo incluso en Navidad, gracias especialmente a su famoso árbol navideño, el más grande de la Costa Este del país; el cual además ofrece un espléndido espectáculo de luces. Pero esta ciudad tiene otros cantos de sirena al turismo en estas festividades, ciertamente, como sus numerosos e interesantes mercadillos navideños, los villancicos que vibran entre sus principales vías, y la posibilidad de calentarse al abrigo de una de sus cafeterías con una taza de chocolate caliente entre las manos.

Nueva York, en cambio, saca la alfombra blanca de la pista de patinaje de hielo del Rockefeller Center, mientras da de comer al dulce monstruo de la arquitectura que muchos llevan dentro, ofreciéndoles recorrer varios museos increíbles, muchos de los cuales llevan años catalogados como los más espectaculares del mundo.

Reavivar el espíritu navideño con la moda francesa

El país de los galos, el Sena y la torre Eiffel, por su parte, cuenta con dos ciudades que hacen de la navidad una joya que titila en el horizonte. Tal es el caso de Colmar, ubicada muy próximo a Alemania y justo en el nordeste de Francia, con un casco antiguo que recrea un cuadro; para lo cual se vale de la imagen de sus calles de adoquines, de la estampa de las fachadas de entramado de madera, y del perfil de sus edificios medievales y de principios del Renacimiento.

Considerada por muchos como «la capital de la Navidad», Estrasburgo puede presumir de conservar aún la tradición más antigua de toda Europa, al menos en cuanto a decoración y mercadillos navideños se refiere; y es que su zoco más longevo se remonta a 1570, nada menos. Hablamos de una ciudad acogedora que se vale de contraventanas de colores, fachadas de entramado de madera y luces de colores para transportar al visitante al interior de una película de Disney.

Cuando la Navidad se deja escribir con A, de Alemania

Dinámica y sobrepoblada, Alemania es una región con mucha diversidad artística y cultural, y su ciudad de Dresde constituye un excelente destino para visitar durante las fiestas navideñas. Y es que decora cada calle y edificio de su casco antiguo con esmero y mucho gusto, y en su estructura se esconde el mercado navideño más antiguo de todo el país.

Aunque para rastrillos navideños más famosos el de la ciudad de Núremberg, el ‘hristkindlesmarkt, que cada año recibe dos millones de visitantes; hablamos de una urbe que también conquista por sus muchos castillos, sus museos emblemáticos como la Casa de Alberto Durero, e incluso por la evocadora imagen del edificio que reserva a la ópera.

Pero la oda a la Navidad alemana se esconde especialmente entre los muros de Annaberg-Buchholz, o eso asegura el consenso de sus visitantes. Pequeña y con pocos habitantes, esta ciudad se emplaza en Sajonia, justo a la sombra de los Montes Metálicos y a una hora de Dresde, a caballo entre Alemania y la República Checa. Y es que no solo cuenta con unas pistas para esquiar entre sus atracciones; sino que además alardea de poseer uno de los mercados navideños más bonitos del territorio nacional, reconocible por la arquitectura de película de la que hace gala.

Un pastel navideño que reparten España e Italia

Ciudad de la moda por excelencia, la estampa de Milán, en Italia, resulta sobrecogedora cuando se viste de Navidad. Entre el encendido de su árbol navideño, localizado frente a la catedral, y el placer de los dulces típicos que abunda en su mercadillo navideño, ubicado en la misma plaza, lo cierto es que el visitante se va con muy buen sabor de boca.

Roma, por su parte, alardea de hasta tres árboles emblemáticos a falta de uno solo, repartidos entre la plaza de San Pedro, el Coliseo y la plaza Venezia, haciendo la delicia de niños y mayores y de todos los visitantes. Rociada de pizzas y helados, Roma es un ejemplo claro y dinámico de cómo hablar y enseñarles arte a los niños.

Pero como nunca está de más sacar pecho por los propios lares, cabe decir que viajar no tiene por qué implicar necesariamente un cruce de fronteras. Y más cuando Málaga y Vitoria tienen tanto que ofrecer desde sus respectivos puntos.

Y es que la ciudad andaluza maravilla los ojos del espectador con el desfile de luces de su calle Larios, entretiene la visita con sus miles de actividades culturales por realizar, y hasta permite asomarse a alguno de los mejores museos de arte de toda España.

En contrapartida, la capital del País Vasco, Vitoria, atrae los focos de cámaras y móviles por el nacimiento monumental que cada navidad monta a orillas del parque de La Florida; un reclamo turístico que completa el casco viejo, muy bien cuidado, y el sabor medieval que emana de sus rincones más icónicos.

Porque la Navidad también se vive en Austria

Y dado que sería casi un pecado hablar de viajes navideños sin mencionar Viena, la verdad es que visitar esta ciudad en fechas tan señaladas es asomarse a una urbe llena de luces, maravillosa iluminación y ambiente artesanal en sus mercadillos navideños. Una visita inolvidable cuya guinda del pastel, por cierto, corre a cargo del sabor de los aperoles y la trata Sacher.

También y dentro de las fronteras austríacas se encuentra Innsbruck, capital del Tirol, con una postal navideña que incluye paseos por mercadillos tradicionales, vistas a una montaña nevada y numerosos pueblecitos de alrededor por recorrer. Prueba visible y fulgurante de ello es su icónico mercadillo de Christkindlmarkt Altstadt, erigido en el corazón del casco antiguo de la urbe, con preciosos edificios medievales y puestos que ofrecen artesanía tirolesa, adornos navideños, conciertos de música de Adviento, dulces típicos y velas con formas clásicas y muy peculiares.

De Estonia a Chipre, pasando por Reino Unido, Brasil y Portugal

Si hay una región conocida por ser la tierra natal de papá Noel esa es Laponia, en Finlandia. Su ciudad de Rovaniemi permite no solo seguir las huellas de una de las eminencias de los juguetes más conocidas a nivel internacional; sino también ir a la caza de las auroras boreales, una de las visiones más alucinantes jamás imaginables. Y es que Rovaniemi se presenta como un oasis urbano que flota en medio del mar de nieve y frío inhóspito del Ártico, mientras se abre a un turismo para niños, mayores y gente de todas las edades en general.

El mercadillo de Tallín, en Estonia, es uno de los más famosos de Europa, y más cuando la urbe en sí es conocida por ser la ciudad natal del árbol de Navidad, según ls leyenda. Una metrópoli que dispersa su zoco navideño por su casco antiguo adornado con motivos medievales la arquitectura de la ciudad.

Aunque para inolvidables mercadillos navideños se encuentra el de

Estocolmo, en Suecia, con aura tradicional, calles muy características en las que perderse, y la posibilidad de degustar el sabor original del vino caliente de Ikea.

Río de Janeiro, en Brasil, ofrece posar de verano en pleno diciembre, tumbarse a tomar el sol en la playa, y llenar la memoria del móvil con fotos ante el árbol flotante más grande del mundo, ataviado con tres millones de luces, nada menos.

Londres, en Reino Unido en Navidad es todo un espectáculo de luces y escaparates de negocios a cuál más originales. Visitar esta urbe en estas fiestas brinda la posibilidad de fotografiarse ante a la fachada de los almacenes Harrod’s, la mejor iluminada de toda la capital británica; pero también la posibilidad de soñar con un musical en directo, cenar en una azotea y contemplar a vista de pájaro todos los restaurantes, y poner los pies en el distrito creativo que dedica a todos sus artistas.

Vestida con arte de pies a cabeza, la ciudad de Praga, en la capital, de la República de Checa es un destino que en estas fechas destaca especialmente por sus numerosos mercados navideños, erigiendo al de la plaza de la Ciudad Vieja como el más popular de todos ellos. ¿Y por qué? Quizá por el enorme árbol de Navidad con el que cuenta, o tal vez sea por la vista de su belén; o puede que sea sencillamente por la diversidad de sus numerosos puestos, que permiten hacerse con piezas de artesanía de lo más auténticas.

La última de estas ciudades dignas de visitar en Navidad será Lisboa, en Portugal. Llena de vida y agitación, sus tributos a estas festividades hacen que la capital lusa luzca aún más impresionante. Sus calles son un ejemplo de gusto, refinamiento y elegancia cuando despolvan sus atavíos navideños, mientras su espíritu festivo se presenta tenue pero luminoso, tan sutil como presente, potenciando la decoración y el garbo de una urbe que no consiente que se la pase por alto.

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