Conozca el nuevo etiquetado inclusivo para personas con discapacidad visual

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A raíz de la reforma de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, Consumo ha creado un etiquetado inclusivo para la discapacidad visual.

El Ministerio de Consumo, dirigido por Alberto Garzón, ha creado un etiquetado inclusivo para personas con discapacidad visual, apostando así por la accesibilidad de los 4,3 millones de personas que actualmente conviven con algún tipo de discapacidad en España. Éste índice de afectados corresponde a la ‘Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia, EDAD 2020’, realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Pero, ¿en qué consistirá este nuevo etiquetado inclusivo?

Tras la entrada en vigor de la reforma de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, el Ministerio de Consumo reconoce con este gesto de adaptación e integración lo que el texto reglamentario legitima en sus líneas: la condición de los ciudadanos con discapacidad como «personas consumidoras vulnerables», algo que «les impide ejercer sus derechos en materia de consumo en igualdad de condiciones que el resto de personas consumidoras».

Tal y como apunta el propio Ministerio, el gran avance tecnológico que actualmente vive la sociedad ha sembrado los cimientos de una nueva era digital, propiciando con ello «la necesidad de garantizar la disponibilidad de un información clara, accesible y fácil de manejar sobre los bienes y productos».

¿Cómo? «Mediante la adopción de un enfoque no discriminatorio en la transformación digital».

Según lo explicado desde el Ministerio liderado por Garzón, se tratará de un etiquetado que va a afectar a los productos de especial relevancia para la protección de la integridad, seguridad y calidad de vida de quienes conviven con problemas visuales.

Un etiquetado inclusivo que se aplicará a los productos de consumo general empaquetado, para ser exactos; hablamos principalmente de artículos como pescados, carnes, leche, huevos, café o conservas, así como a los potencial o claramente peligrosos, véase los relacionados con la higiene, los plaguicidas, los abonos, los encendedores, los pegamentos, las cerillas y las bombonas de gas.

En cuanto a la información del producto en ese etiquetado inclusivo, Consumo ha explicado que será algo básico y lo mínimo, desde la denominación y la naturaleza del artículo, hasta el consumo preferente y la fecha de caducidad, pasando por la información dinámica y extensiva del mismo.

Es decir, composición y finalidad del artículo, nombre y dirección de la empresa productora, calidad, fecha de producción, categoría, cantidad neta, instrucciones para su correcto uso o consumo, y todo lo referente al sistema de información nutricional.

Consumo actúa en favor de la inclusión de los invidentes

Esta medida de accesibilidad sigue la misma estela del proceso con la consulta pública previa para «regular reglamentariamente un etiquetado en alfabeto Braille», el cual ha arrancado este mismo lunes; un protocolo de actuación llevado a cabo también desde consumo, y que piensa en adaptar igualmente «otros formatos que garanticen la accesibilidad universal de aquellos bienes y productos de consumo de especial relevancia para la protección de la seguridad, integridad y calidad de vida, especialmente de las personas ciegas y con discapacidad visual como personas consumidoras vulnerables».

Como ejemplo de las señaladas nuevas oportunidades se yerguen o los diversos aplicativos derivados de la tecnología, véase los QR o códigos de respuesta rápida, enmarcados dentro del etiquetado de bienes y productos de consumo; una categorización a la que pronto se sumarán estas etiquetas inclusivas, convirtiendo de esta manera a la transformación digital en una apertura de nuevas oportunidades de consumo accesibles.

«Por tanto, la generalización de estas herramientas es un factor de la máxima importancia para la inclusión de estas personas en la sociedad, en los términos recogidos en la Convención Internacional de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, así como en el texto refundido de la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social», recuerdan desde consumo.

El ministerio añade a tal respecto que, por medio de esta norma, lo único que pretenden alcanzar es tomar en cuenta estas consideraciones, por un lado, y siempre con el objetivo fundamental de garantizar los derechos de las personas consumidoras vulnerables en sus relaciones de consumo.

Asimismo, matizan que este etiquetado inclusivo es otra prueba de sus intenciones de querer «abordar la regulación del etiquetado en alfabeto Braille y otros formatos para garantizar la accesibilidad universal a bienes y productos de consumo de especial relevancia».

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