Más cuidadores, habitaciones individuales y ausencia total de sujeciones. Así se presenta el nuevo modelo de cuidado de las residencias de los dependientes.

El Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, en colaboración con los responsables autonómicos, ha aprobado un nuevo documento de requisitos mínimos para la acreditación y control de calidad de los centros y servicios que atienden a las personas dependientes; una apuesta respaldada mediante el Consejo Territorial de Servicios Sociales, centrado en aprobar el nuevo modelo de residencias de mayores y gente con diversidad funcional.

Un pinchazo de actualización para las residencias

Se trata de un documento que suscribe un viento fresco que propiciará cambios en los centros de día, la atención domiciliaria e incluso en la teleasistencia.

El nuevo modelo de cuidados en cuestión recibió un escaso margen de votos a favor, llevándose el sí de solo nueve comunidades autónomas.

En cualquier caso y a partir de ahora, las residencias de personas mayores o con diversidad funcional cuyos servicios trabajen en paralelo con la administración tendrán que ser pequeñas y deberán ofrecer a sus usuarios habitaciones individuales, siendo de este tipo la mayoría de sus estancias. Además, sus convivientes tendrán que ser repartidos en grupos reducidos de convivientes a los que se les deberá dispensar cuidadores y espacios comunes.

El nuevo modelo de cuidado de las residencias determina, asimismo, que tales instituciones tendrán que contar con un ratio de personal de cuidadores del 60 por ciento entre su plantilla, y eso como mínimo.

De igual forma, tales centros deberán demostrar que cumplen con la calidad exigida al desempeñar su labor, ofreciendo el mismo acceso a la sanidad a todos sus usuarios, sean nacionales o no, debiendo mantenerse al mismo nivel que el que pueda disfrutar cualquier español.

Por otra parte, los residentes de este nuevo modelo de cuidado tendrán voz y voto en el funcionamiento del centro, podrán decidir cómo quieren vivir y decorar sus estancias, y hasta verán eliminadas las sujeciones farmacológicas y mecánicas de sus vidas.

El texto determina también que los centros de residencias que ya estén operativos dispondrán de siete años, como máximo, es decir, hasta diciembre de 2029, para adaptarse a las principales exigencias de este nuevo modelo de cuidados.

¿Qué trabas plantea esta propuesta?

Si bien está lleno de nuevos planteamientos y posibilidades y mejoras que benefician tanto a los mayores como a sus cuidadores, el documento ha despertado la voz disconforme de todos los sindicatos y patronales. El factor económico es la base de estas protestas, seguido por las muchas dudas que siembra y los muchos interrogantes que abre.

Reivindicativo, renovador y moderno. Así puede definirse a este nuevo modelo de cuidados que promete crear residencias más sociales en su esencia. Y es que sus líneas han complacido a la exigencia, tantas veces pedida por el sector, de acabar con las sujeciones de todo tipo, al mismo tiempo que abraza un modelo basado más bien en unidades de convivencia.

En contrapartida, se cierra a un número de plazas que, ya sea mediano o pequeño, no tiene ningún aval científico que lo respalde; y sin siquiera contemplar la posibilidad, además, de hacer flexible el número de plazas, en función de la propia residencia, primero, y según el tipo de carga de dependencia del residente o usuario, después.

Otro punto en el que discrepan sindicatos y patronales respecto a este nuevo modelo de cuidados es en la exclusión de residencias construidas en suelo catalogado como “no urbano”. Y es que en otros países sobran los ejemplos de residencias levantadas en grandes espacios no urbanos, siendo esta característica una peculiaridad más de su modelo de atención, y algo que no les ha impedido rendir igual de bien que sus homólogas de las ciudades.

Más realidad, más efectividad

Mismamente, desde Dignitas Vitae, una consultoría, formación y centros de mayores señalan que el documento sellado por el Ministerio de Derechos Sociales anda bastante escaso de un análisis de costes económicos que haga poner los pies en el suelo a los consejeros que lo han firmado. Porque… ¿cómo se va a pagar este nuevo modelo de cuidados y quién lo va a pagar?

Todo pasa por los fondos europeos, supuestamente, de los cuales se extraerán unos 4.000 millones para destinarlos durante 2023 y 2026 a la causa del nuevo modelo de cuidados del Ministerio de Derechos Sociales, incluidas la financiación de las reformas y adaptaciones que las residencias ya operativas precisarán para cumplir con estos requisitos.

¿Pero el presupuesto dará abasto? Sindicatos y patronales aseguran que no. Y más cuando las ratios de personal que prevé el acuerdo están mal calculadas, tal y como apunta la entidad, que señala que es poco sostenible, económicamente hablando. Un porcentaje de cuidadores que, por cierto, demanda un número de profesionales con la formación y experiencia necesarias… algo en lo que España lleva años cojeando.

A este panorama de irrealidad se suma el hecho legal de que la competencia de servicios sociales es exclusiva de las comunidades autónomas, tal y como han recordado desde Dignitas Vitae, por lo que el Ministerio solo puede recurrir a una obligación indirecta a la hora de imponer el documento aprobado… y eso como mucho.

Como prueba de esta imposibilidad de obligación están los antecedentes registrados en la aplicación de la ley de la Dependencia, dado que esta no es la primera vez que el Ministerio aprueba criterios de acreditación y calidad; medidas que muchas CCAA no llegaron a incluir en sus normativas, y mucho menos aplicar.

«Las necesidades de las personas dependientes y de sus familias no pueden atenderse desde planteamientos irreales», han reclamado desde la entidad. «El sector necesita recursos, los necesitaba antes y los necesita ahora. Hay que conocer de “verdad” el sector, su situación y los costes reales».

Y es que con la aplicación de los criterios que se contemplan en este nuevo modelo de cuidados, las plazas residenciales vendrían costando entre 100 y 120 euros por día, por lo que es importante ver cómo hacer asumible un precio que, a todas luces, significa mucho dinero.

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