Obesidad: la liraglutida no logra financiación de la SS

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OBESIDAD

Cuesta 300 euros al mes, a falta de financiación por la Sanidad pública. Hablamos de la liraglutida, el fármaco más eficaz actualmente contra la obesidad.

La obesidad es una enfermedad vinculada a la alimentación y acarreadora de otros trastornos perjudiciales para la salud, de ahí la importancia de abordarla íntegramente y combatirla desde todos los flancos habidos y por haber.

Sanidad sigue sin apadrinar al fármaco más eficaz contra la obesidad

Luchar contra la obesidad es primordial. En eso coinciden los médicos y reiteraron los más de 300 especialistas de distintas disciplinas que participaron en el XVII Congreso de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), reunidos por tal motivo en Málaga este mismo noviembre. Sesenta ponencias, lluvia de avances logrados, diferentes especialistas de España y Latinoamérica, y un mismo tema en común sobre la mesa: la obesidad, la enfermedad que ellos mismos han rebautizado como ‘la gran pandemia del siglo XXI’.

Hablamos de una enfermedad que demanda la acción de una inmediata acometida, un problema «que no es estético», en palabras de Francisco Tinahones, presidente de la SEEDO. Las afecciones de la obesidad van de la cabeza a los pies, tal y como enfatizó el especialista, generando un trastorno donde «todos los órganos se ven afectados por el sobrepeso», el cual se dispara imparablemente.

Las cifras sobre la obesidad constatan, de hecho, la problemática de esta enfermedad.

«El 40% de los niños entre 6 y 9 años en España no tienen un peso saludable», acusó Tinahones. «En el caso de los adultos, la cifra se dispara hasta el 60%. De estos últimos, un 23% son obesos».

Con sus palabras, el presidente de la entidad nacional que más en punto de mira tiene a la obesidad viene a constatar que es preciso disponer de una estrategia conjunta para frenar la enfermedad, así como poseer un plan nacional de lucha con el que disminuir la presencia de dicho trastorno en la población.

«Esto es una lucha de gigantes, que requiere la implicación de todos y de distintos ámbitos ministeriales: educación, sanidad, consumo e, incluso, urbanismo y hacienda», aseveró Tinahones.

¿Cuál es la propuesta de los expertos para actuar contra la obesidad?

La microbiota, situada a resguardo en el intestino, puede afectar al deterioro cognitivo de cada persona, o eso piensan los expertos, quienes también apoyan que una regulación de la microbiota podría intervenir a su vez en ese deterioro tan temido e indeseado.

Por todo ello, la política defendida por los profesionales, y reivindicada también por el congreso de la SEEDO, centra sus propuestas en incrementar los impuestos en los productos menos saludables, por un lado, mientras oferta una regulación que prohíba la incitación al consumo de determinados mensajes publicitarios, por otra parte.

Importante para ellos es también contar con un urbanismo que fomente los hábitos saludables, desde desplegar un mayor número de carriles bici hasta contar con más espacios donde realizar actividades físicas.

Enfatizan asimismo la relevancia de no sucumbir a las presiones de la industria alimentaria y, por el contrario, apoyar los efectos que un etiquetado claro y sencillo puede suponer para la disminución de la obesidad, ya que permite que los consumidores conozcan desde el minuto de disponerse a comprar, qué alimento es saludable y cuál no. Coinciden además y de forma unánime que la educación nutricional es una de las armas para luchar contra la enfermedad de la obesidad.

«En el estudio realizado a los niños entre 6 y 9 años con sobrepeso, solo el 20% de los padres tenía la percepción del problema», lamentó Tinahones al respecto.

Por su parte, Albert Lecube, vicepresidente de SEEDO, dijo al respecto sobre la concepción actual que la sociedad tiene sobre la obesidad:

«Se trata de una enfermedad crónica, que acorta varios años la vida del paciente», hizo ver. «No podemos, además, culpabilizar ni estigmatizar socialmente a una persona que, a diferencia de enfermos con otras enfermedades crónicas, no recibe la financiación de los fármacos más indicados para su tratamiento», denunció no sin también lamentarlo.

La liraglutida tiene actualmente la mejor respuesta farmacológica contra la obesidad

Cuesta 300 euros al mes, y cuenta tanto con el visto bueno de la Agencia Europea de Medicamentos, como con el respaldo del resto de sociedades científicas. Y es que liraglutida está considerada como el medicamento más «eficaz» y la mejor aliada que se conoce hoy en día contra la obesidad.

«Posibilita la modificación de un péptido que todos tenemos en nuestro organismo, concretamente en el tubo digestivo», explica Lecube, «de forma que cuando llegan los nutrientes después de una ingesta, entre otras funciones, nos avisa para tener sensación de saciedad».

Dicha sensación tiene una presencia bastante corta, sin embargo. «Por eso es importante modificar ese péptido para que tenga una vida media de 24 horas después de administrarse de forma diaria y que la sensación de saciedad perdure durante más tiempo», incidió el vicepresidente de la SEEDO, para quien las ventajas de este medicamento son muchas y muy sencillas de captar.

Se trata, en suma, de un fármaco cuyo consumo puede establecerse en seis meses o en un año, y cuya mejor baza contra la obesidad es su capacidad de reducir considerablemente el apetito; ¿cómo? dando una sensación de plenitud, y dejando al paso de su ingesta un estómago que tarda más tiempo en vaciarse, tal y como abundó explicativamente la presidenta del Comité Científico del congreso antes referido, María del Mar Malagón.

«Esta molécula o péptido también actúa sobre el tejido adiposo haciendo que queme más grasa y, por tanto, impidiendo su acumulación progresiva».

El desamparo de la Seguridad Social a la obesidad

Pese a sus óptimos resultados contra la obesidad, liraglutida continúa sin ser uno de los medicamentos sufragados por la Seguridad Social española, aun cuando la obesidad, como trastorno alimenticio que es frecuente en la población, afecta sobre todo a las clases menos favorecidas.

«La prevalencia de obesidad en los rangos de menor renta es casi el doble que en los rangos de rentas más altas», criticó Tinahones, denunciando a continuación que «las personas con menos recursos no podrán afrontar el coste de estos fármacos».

Una «gran paradoja» del sistema público sanitario, a ojos del especialista malagueño, quien apuntó que «la obesidad genera hipertensión y diabetes y una enorme cantidad de patologías, cuyos tratamientos en muchos casos los sufraga el sistema público y, sin embargo, los tratamientos de la obesidad los tiene que pagar el enfermo de su bolsillo».

Y si bien es verdad que en el pasado se comercializaron fármacos contra la obesidad poco eficaces, seguramente se ha debido a que «la mayoría de los sistemas públicos de salud no consideraban a la obesidad como una enfermedad, y entendían que eso era algo responsabilidad del paciente», barajó Tinahones.

El congreso antes citado sobre la obesidad y el punto de vista de los profesionales especializados en ella también hizo hueco a otros asuntos de igual importancia y preocupación, véase los efectos y el impacto que las diferentes dietas y tipos de ejercicio pueden suponer para esta enfermedad, o la presencia de la obesidad en edades tempranas.

El Coronavirus tampoco estuvo exento de ocupar un punto de debate entre los temas puestos sobre la mesa, desde la relación entre obesidad y deterioro cognitivo hasta las graves consecuencias de la Covid-19 en personas con obesidad.

Y pasando por el hecho de que, como pacientes, las personas obesas son las que reciben el peor pronóstico cuando enferman con el virus SARS-CoV-2, representando el colectivo con la mayor tasa de mortalidad.

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