La obesidad es un trastorno alimenticio que casi de forma invariable suele conducir a un tipo u otro de diabetes, descargando sobre los hombros de los pacientes dos enfermedades muy ominosas.
Cualquier investigación capaz de arrojar una luz de aclaración, orientación o prevención contra ellas es, por ende, bien recibida por el público de pacientes y por la comunidad sanitaria y científica.
Descubierta una nueva alternativa terapéutica contra la obesidad
Realizada por Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) adscrito al Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA), y publicado recientemente en la revista internacional Molecular Therapy Nucleic Acids, perteneciente a la editorial Cell Press, les presentamos el nuevo estudio especialista sobre la obesidad liderado por Rajaa El Bekay, en el que participaron también científicos pertenecientes a centros nacionales e internacionales.
La investigación en cuestión señala al microARN miR-21 como una posible diana terapéutica que emplear para luchar contra este trastorno alimenticio, basándose en su efectividad al bloquear la propia obesidad en ratones.
Y es que el microARN induce significativamente a una reducción de peso, según comprobó con los ratones el equipo de investigación, al igual que incita a una mejoría en la sensibilidad a la insulina, o al menos lo hizo en aquellos ratones obesos con los que se puso a prueba el tratamiento.
¿En qué consistió dicha opción terapéutica?
En la activación del pardeamiento, por un lado, y la conversión de la grasa blanca en grasa beige, por otra parte, generando con el cambio unos posibles efectos beneficiosos enemigos de la obesidad y de la diabetes tipo 2.
Para Francisco Tinahones, investigador del CIBEROBN, se trata de un hallazgo sumamente esperanzador.
«Los microARN (miARN) son objetivos farmacológicos prometedores para la obesidad y los trastornos metabólicos asociados. Este estudio supone un avance en este campo, abriendo la puerta a la posibilidad de probar la administración de este microARN en humanos como potencial tratamiento para tratar la obesidad y la diabetes».
Este no es el primer ensayo que centra su campo de investigación en la obesidad; a decir verdad, tampoco es el primer trabajo publicado que plantea el cambio de grasa blanca a grasa beige como posible respuesta terapéutica.
De hecho, la comunidad científica ha estado investigando en profundidad durante los últimos años la posibilidad de transformación entre estos dos tipos de grasas, de la blanca a la parda, (en un proceso al que han denominado pardeamiento, y en el que han depositado no pocas esperanzas de que llegue a ser una posible terapia frente a la obesidad y otros problemas metabólicos.
Desde siempre, el microARN en el tejido adiposo blanco ha estado asociado con la obesidad, por lo que no es de extrañar que analizar los niveles de expresión de miR-21 y sus lazos con la obesidad y el estado glucémico haya sido el objetivo principal del actual trabajo difundido por Therapy Nucleic Acids, aplicándose en este caso no sólo a muestras de ratones, sino también en el tejido humano, a fin de esclarecer cuál es el efecto de tal tratamiento en la función del tejido adiposo blanco y sus procesos involucrados, estudiando de paso su posible aplicación terapéutica contra la obesidad.
Para captar mejor el alcance de esta opción hay que aclarar, ante todo, que el actual tratamiento farmacológico contra la obesidad y demás problemas metabólicos que dicho trastorno de alimentación trae consigo, como la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina, por ejemplo, aún está limitado, pues apenas consigue una modesta eficacia y no hace desaparecer el riesgo de efectos adversos una vez se suspende el tratamiento, ni tampoco previene la recuperación de peso.
¿Cuáles son los beneficios de esta nueva herramienta de la salud?
Estamos hablando de una obesidad que inicia sus andanzas por el organismo con un desequilibrio entre ingesta y gasto energético, mientras se deja identificar a ojos vista con un claro aumento de la grasa, el llamado tejido adiposo.
A este respecto cabe matizar que habitualmente el metabolismo trabaja con dos tipos de grasas, tanto la que almacena calorías extra (grasa blanca) y las que se encargan de disipar la energía (grasa marrón y beige, también llamada parda), la cual se localiza en cantidades muy reducidas en el cuerpo humano, llegando a veces a no aparecer, incluso.
Lo peculiar de esto fue que los investigadores del CIBEROBN del citado trabajo hallaron niveles de miR-21 más altos de lo esperado, al estudiar el tejido adiposo blanco en aquellos ratones obesos no diabéticos con los que trabajaron, unas cantidades que resaltaban aún más al compararlas con muestras de ratones de peso normal, primero, y con tejido adiposo humano, después.
«Nuestros resultados indican que miR-21 regula los procesos relacionados con la función del tejido adiposo blanco, activa el programa termogénico en la grasa beige y el pardeamiento en diferentes depósitos del tejido adiposo marrón», explicó en la publicación la coordinadora del estudio, Rajaa El Bekay, añadiendo que ello «sugiere un aumento en el gasto energético adiposo».
A su entender, «la administración de miR-21 también retrasó el aumento de peso en ratones tratados con este microARN con una dieta alta en grasa, en comparación con sus compañeros de camada de control, alimentados con la misma dieta. Por tanto, toda esta evidencia coloca a miR-21 como una herramienta terapéutica potencial para modular la función adiposa y controlar la obesidad», concluyó.

























