Ómicron BA.2.75, la nueva cara del virus corona

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Mientras la séptima ola deja a 10.249 personas ingresadas, Ómicron BA.2.75 se revela como una variante propensa a la reinfección y el contagio, y resistente a las vacunas.

El coronavirus ha identificado y estrenado una nueva variante llamada Ómicron BA.2.75, matizando en la revelación que la cepa tiene más capacidad de transmisibilidad y un carácter más escurridizo a las vacunas.

Una nueva cepa que desmiente la inmunidad por las vacunas

El virus SARS-CoV-2 sigue cambiando y lanzando a la vanguardia de su campo de batalla nuevas mutaciones que convierten al covid-19 en una infección aún más contagiosa de lo que ya aparentaba con la variante BA.5.

Es el caso de Ómicron BA.2.75, que se ha identificado como una nueva cara de la enfermedad, haciendo alarde además de una capacidad aún mayor de atravesar la barrera de anticuerpos creada por las infecciones previas y los compuestos químicos inyectables.

Según los estudios realizados por epidemiólogos y genetistas que rastrean el desarrollo del SARS-CoV-2, todas las variantes que circulan actualmente a nivel global son sublinajes de Ómicron, con BA.5 tomando el relevo de prevalencia en la mayoría de las zonas.

En opinión de estos expertos, cuyo objetivo profesional se resume básicamente en descubrir y analizar los datos del genoma del Covid-19 almacenados globalmente, el futuro de esta infección pasa por afrontar una próxima variante totalmente nueva, Ómicron BA.2.75, que podría ser preocupante.

Como su nombre bien indica, se trata de una su variante que deriva de BA.2, y acumula una potencia malagüera que bien podría alzarla a la categoría de preocupante, incitando con ello a ser monitorizada de cerca.

Una cepa que ni los sueros podrán debilitar

Pero incluso los científicos del Laboratorio de Evolución de Proteínas y Virus de Fred Hutch, en EEUU, han detectado esta amenaza, llegando a pronosticar que Ómicron BA.2.75 una facilidad aún más agudizada para superar la barrera de anticuerpos creada por las vacunas, e incluso para sortear una infección reciente de Covid-19.

De momento, no obstante, hay muy pocos casos confirmados con esta hija de una cepa, recopilando eso sí un grupo más grande en la India; y pese a todo, Ómicron BA.2.75 ya se ha hecho en poco tiempo con un mapa muy disperso de su presencia a nivel mundial, desde Australia y Canadá hasta Alemania y Reino Unido, pasando por Nueva Zelanda. ¿El único alivio, por ahora?

Que en su propagación geográfica solo ha demostrado una secuencia, lo que es una buena noticia porque permite descartar errores de secuenciación. A ello se suma que G446S tendrá mucho menor efecto en los anticuerpos de aquellos infectados con BA.1, por lo que se deduce que BA.2.75 tendrá una ventaja antigénica sobre BA.2, siendo más pronunciada en quienes no han estado expuestas a BA.1.

La voz de advertencia la ha lanzado Tom Peacock, virólogo del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Imperial College de Londres, quien realizó el análisis de esta nueva subvariante detectada.

Nada se sabe de su letalidad, sin embargo, siendo aún una incógnita si será más fulminante o menos mortífera, ya que eso solo se puede medir en los hospitales. Aunque teniendo en cuenta que el virus de la Covid-19 no se ha decantado por incrementar su impacto patógeno, todo apunta a que Ómicron BA.2.75 no se desviará de esta línea, como tampoco lo hicieron las cepas previas.

Ómicron BA.2.75 tiene ocho mutaciones metidas en la proteína Spike y, pese a ello, sigue siendo una variable difícil de medir sin suficientes datos epidemiológicos de por medio, por lo que aún habrá que esperar a ver cómo se transmite en la población.

Analizar su secuencia equivale, en cualquier caso, a prever y entender hacia qué dirección se mueve la Covid-19, ayudando con ello a planificar intervenciones oportunas, por un lado, y a que los nuevos sueros inmunológicos se centren en las variantes y características más acuciantes para la salud.

Darias reconoce el incremento actual de contagios en España

El SARS-CoV-2 nunca ha disimulado su capacidad para «simular» los anticuerpos de las vacunas que buscan quitarle dureza y efectividad a su infección. Una habilidad que aun ahora está aumentando, incluso, debido seguramente a la extensa distancia que separa la aparición de una variante de otra, según afirman los expertos, con cepas bastante diferentes entre sí, incluso las que derivan de Ómicron.

Esto implica llanamente una mayor dificultad para frenar las infecciones, lo que a su vez se traduce en una mayor transmisibilidad de los virus que van surgiendo, por un lado, así como un incremento en el número de personas que recaen en la enfermedad; pese a todo, los facultativos sostienen que las vacunas todavía siguen representando una protección sólida ante un coronavirus grave.

En este sentido, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha reconocido que se está produciendo un incremento de contagios por Covid-19 en las últimas semanas, dejando al país inmerso en una séptima ola, según diversos organismos, aunque la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha sugerido que ya se está entrando en la octava ola.

«Hay una expansión de los sublinajes que son más transmisibles», admitió Darias, quien evitó eso sí mencionar si se está atravesando o no una séptima ola. «En las UCI seguimos con una ocupación estable, y aunque ha habido un incremento de las hospitalizaciones, estamos intentando estudiar las diferencias que hay entre los ingresos por Covid-19 y con Covid-19».

Con los últimos datos de contagios publicados por el Ministerio de Sanidad este martes sobre la mesa, puede afirmarse que España está registrando un aumento de la incidencia a nivel nacional, y una tasa de ocupación hospitalaria del 9,56 por ciento, siendo del 5,73 por ciento en el caso de las UCI, tal y como recoge el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES).

Una «tendencia ascendente» que, sin embargo, no se ha hecho extensible a otros factores de gravedad, véase las hospitalizaciones o las muertes, o así lo afirmó Darias en la rueda de prensa que se convocó ayer mismo, tras el final del consejo Interterritorial.

«No se está produciendo una mayor gravedad, al menos en la conocida de períodos anteriores. La ocupación hospitalaria se sitúa en torno al 7-8 por ciento y la de UCI está estable, con uno de los porcentajes más bajos desde que comenzó la pandemia, en torno al 5 por ciento».

Un disparo de casos que sitúa a España al borde de activar el semáforo Covid, tras sumar 71.818 nuevos casos positivos y 148 muertes con Covid-19; unos datos que también reflejan que la incidencia entre el colectivo de las personas mayores ha crecido 139 puntos hasta detenerse actualmente en 1.135.

Como ejemplo de este inofensivo incremento, relativamente hablando, Darias ha señalado que «en aquellos países como Portugal que han experimentado la expansión de estos sublinajes, no se ha traducido en una mayor gravedad». Pese a lo cual la titular de Sanidad ha realizado «una llamada a la prudencia, como siempre, ante un incremento de casos», recomendando asimismo que las personas más vulnerables utilicen mascarilla, sobre todo en espacios cerrados.

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