La Fundación Amigos de los Mayores lucha contra la soledad no deseada entre este colectivo. Y se ha propuesto varios retos. Uno de ellos se llama Pilar. Tiene 85 años y lleva más de 12 pasando estas fiestas sola. El objetivo es que este Fin de Año lo celebre feliz y, sobre todo, en compañía.
Esta entidad nació hace ya 34 años. Cuenta con un equipo de voluntariado cuyo sueño es lograr el reconocimiento del valor de estas personas, evitando su invisibilidad y discriminación.
La soledad no deseada no apareció con el coronavirus
Durante los duros meses del confinamiento y la pandemia se ha hablado mucho sobre la soledad no deseada, sobre el aislamiento social que hizo mella especialmente en este segmento poblacional.
Pero las personas mayores ya conocían el rostro de la soledad con anterioridad al COVID-19.
Solo por citar algunas cifras durante el último año han acompañado a 2.705 personas mayores de 128 municipios, gracias a la labor desinteresada de 2.689 personas voluntarias y al apoyo de 4.955 personas socias y donantes.
De manera que cuando han llegado estas fechas tan familiares los Amigos de los Mayores no van a permitir que ninguno de ellos despida el año en soledad. No más brindis al aire.
Ayúdanos a hacer posible que vivan #OtraNavidad
Como antes apuntábamos Pilar tiene 85 años, es viuda y sin hijos, y tampoco tiene familiares cercanos. De modo que hace mucho tiempo que en Navidad se sienta sola a la mesa.

«Entre todos y todas podemos hacer que Pilar vuelva a ponerse su vestido preferido, que, en lugar de cenar sola, se vaya a celebrar la Navidad acompañada por Álex, voluntario de Amigos de los Mayores, y muchas otras personas», aseguran desde la entidad.
Así han puesto en marcha esta campaña de retos en la que si usted está interesado en participar tan solo debe seguir este enlace.
En realidad, Pilar es la vecina del tercero que vive sola. Pilar es ese vecino jubilado que apenas sale a la calle salvo para bajar la basura. Todos podemos llegar a ser Pilar.
De modo que salvar a una persona mayor de una situación de soledad y tristeza es salvarnos, casi por adelantado, también a nosotros.

























