Teresa Ordás, inventora de «Paisojos», llevó su propuesta artística al Museo Thyssen Bornemisza de Madrid en diciembre de 2021.

El arte a través de los ojos. Esa es la peculiar mirada de Teresa Ordás. Una periodista, escritora, guionista y experta en comunicación que hace uno años decidió inventarse una nueva forma de arte denominada «Paisojos». Este concepto, paisajes en el ojo, surge con el registro de algunas figuras, no del todo nítidas pero perfectamente identificables, en las miradas de las personas.

«Paisojos»: unión de la mirada, el móvil y el arte
«Paisojos»: unión de la mirada, el móvil y el arte. / © Teresa Ordás

«Paisojos»: arte y tecnología

La manera de llevar a cabo esta iniciativa es captando, a través de la cámara de su teléfono móvil, el contenido artístico que se refleja en la pupila de la persona que está contemplando una obra de arte. Posteriormente, esa instantánea es la que se convierte en un «Paisojo».

«’Paisojos’ es una metáfora de nuestro tiempo, donde todo parece suceder en los móviles. Son fotos que nacen, crecen y se desarrollan en el interior de un móvil y salen al exterior desde las aplicaciones y redes sociales»

«La tecnología, en este caso el teléfono móvil, se convierte en una máquina del tiempo y las empleadas, siempre pendientes del visitante, se detienen por un momento y pasan a contemplar sus obras favoritas. Ahí entro yo y me hago con sus reflejos», explica Ordás.

Una mirada femenina

Este proyecto tan diferente y peculiar de Ordás aterrizó en el mes de diciembre de 2021 en el Museo Thyseen Bornemisza de Madrid. En esta ocasión, con una propuesta más reivindicativa: ‘Mujeres que miran a otras mujeres en su arte’. La autora convocó a una veintena de mujeres que trabajan en los diversos departamentos del museo madrileño con el objetivo de captar en sus pupilas sus cuadros favoritos de artistas femeninas.

«QUEREMOS Reivindicar el valioso papel de las artistas en la historia del arte y denunciar su escasa presencia en las colecciones permanentes de la mayoría de las pinacotecas»

Por ello, Ordás capturó con su teléfono móvil los ojos de las mujeres que acudieron a su llamada para mostrar obras de arte expuestas en el Museo Thyseen Bornemisza de Madrid. Cada persona que acude elige su cuadro favorito de artistas femeninas y comienza la sesión fotográfica. También hay que tener en cuenta que cada una tiene el ojo de manera diferente y las imágenes, por tanto, cambian.

«no hay ojo malo ni mal de ojo. Basta con esquivar los parpadeos. El poder de los ojos puede con casi todos los defectos»

«Paisojos» y emociones

Por su parte, Ordás quiere dejar constancia de las emociones que le produce elaborar cada uno de los «Paisojos»: «lo más bello es el nexo que se crea entre observador y observado. Me gusta este concepto infinito de comunicación. El hecho de que sean las trabajadoras de un museo quienes se alíen con el arte femenino crea un vínculo muy poético entre artistas de otros siglos y mujeres de este».

«Paisojos»: unión de la mirada, el móvil y el arte
«Paisojos»: unión de la mirada, el móvil y el arte. / © Teresa Ordás

Además, la autora explica: «el cuadro contemplado pasa a ser parte de ellas como ‘copropietarias’ de su esencia. Si yo hubiera tenido la fortuna de ser pintora en otros tiempos, me conmovería mucho esta especie de resurrección».

«lo más bello es el nexo que se crea entre observador y observado»

«Los primeros eran terribles; sin embargo, yo era capaz de ver en ellos imágenes muy atractivas. Cuando surgía uno espectacular se confirmaba mi certeza respecto a las infinitas posibilidades de estas fotos. El único problema es que muy pocos veían lo que yo veía. Les resultaba muy friki y además la mayoría de la gente pensaba que eran montajes», señala Ordás.

«Paisojos»: unión de la mirada, el móvil y el arte
«Paisojos»: unión de la mirada, el móvil y el arte. / © Teresa Ordás

Rentabilidad económica

La autora afirma que actualmente los «Paisojos» no están en venta ya que hasta el momento los ha regalado. Pero sí que está considerando buscar la manera de sacar una rentabilidad económica a esta exposición (‘Mujeres que miran a otras mujeres en su arte’) para poder ayudar a una ONG de Guatemala: «Voy a subastar un NFT (Token No Fungible), del primero de esta serie que hice con mi sobrina mirando ‘Ariadna dormida’ en el Museo del Prado. No sé qué va a pasar, pero sí que el 80 por ciento de la recaudación irá destinada a CONI, una ONG que saca a las niñas de los basureros en Guatemala».

«Las últimas inundaciones, la Covid-19 y las mafias han hundido aún más las expectativas de futuro de esas jóvenes. Sería precioso que ‘Mujeres que miran a otras mujeres en su arte’ sirviera para que esas criaturas puedan visitar un día cualquier museo o simplemente escoger el camino de sus vidas».

«Paisojos» y personas con discapacidad visual

Por último, Teresa Ordás confirma su intención de trabajar en un futuro en un proyecto en el que capture la mirada de personas con discapacidad visual. «Esta es una serie que espero hacer algún día. Les diría que, pese a ser personas con discapacidad visual, ahí está su mirada y los demás la captamos. Salvo que el párpado esté cerrado, mientras exista globo ocular puede haber reflejo. El ojo es un cristal, un verdadero espejo», concluye la artista.

«Salvo que el párpado esté cerrado, mientras exista globo ocular puede haber reflejo. El ojo es un cristal, un verdadero espejo»

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