El audaz manejo del color que realiza Paloma Ripollés hace que en la profundidad de sus obras el espectador se quede ensimismado durante un buen rato. Firme, vibrante y con el equilibrio justo, ensalza con inteligencia aquello que traslada —con la eficacia necesaria— sin que el realismo deje de ser descriptivo —acaso un universo de formas— en donde éste converge con los trazos que plasma en sus óleos.

Entre la figuración y la abstracción, Ripollés recoge en un lenguaje artístico concreto la representación de un sentimiento y con el color y la luz que lo atraviesa, focaliza nuestra atención hasta verter la emoción requerida. En esa coexistencia de la expresión misma, enlaza la forma y el contenido hasta apresar al espectador en un juego informal y enérgico en donde converge su personalidad y su forma de asir la belleza de cuanto nos es dado.

El reto de ese lienzo en blanco invita a Paloma Ripollés a crear un escenario en donde cada cuadro es un inmenso regalo en donde deleitarse. En esta ocasión es el Museo de Cruz Herrera en La Línea de la Concepción, (Cádiz) quien abre sus puertas a la muestra pictórica «en zona vip» para deleitar a los espectadores que observen su obra y sostengan la exaltación de semejante beldad.

Si desean contactar con la pintora Paloma Ripollés pueden hacerlo en su perfil de Instagram palomaripolles_official.

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