La enfermedad de Parkinson o parálisis agitante, ¿qué es? ¿cómo se trata? ¿tiene cura? ¿en qué franja de edad aparece? ¿quiénes lo sufren más y cuáles son sus paliativos?

Muchos la conocen como Parkinson, el nombre que se le dio en honor a su descubridor, el médico inglés James Parkinson. Muy pocos la reconocen bajo su nombre clínico, ‘la parálisis agitante’, aludiendo a la rigidez muscular y a los temblores que provoca. Sea como fuere, se trata de una de las enfermedades más cáusticas y frecuentes que aparecen en la vejez, y en el artículo de hoy vamos a desvelaros por qué, al igual que sus causas, síntomas y tratamientos.

¿Qué es el Parkinson?

Degenerativa y neurológica, el Parkinson se forma cuando mueren neuronas en el cerebro, causando una disminución de la sustancia de la dopamina, lo que a su vez deriva en la aparición de fallos en la transmisión del mensaje del cerebro a los músculos. Tal es la razón, de hecho, de que el movimiento deje de ser suave y que surjan sus síntomas principales.

Se trata, pues, de una enfermedad que afecta al sistema nervioso, haciendo que se pierda la buena comunicación entre el mensaje que manda el cerebro y el que reciben los músculos, y causando que los síntomas aumenten y vayan a peor conforme pasa el tiempo.

Ninguno de los expertos que la estudian han sido capaces de determinar qué causa el Parkinson, exactamente, aunque en la literatura científica se hace alusión a una posible relación genética que se transmite, argumento que se refuerza al detectar varios casos en una misma familia; a día de hoy, no obstante, sigue sin haber pruebas relevantes y de peso que confirmen que personas cuyos familiares hayan tenido o tengan Parkinson vayan a heredar la enfermedad en el futuro.

Otros estudios (menos frecuentes) sugieren la posibilidad de que el Parkinson se genere a raíz de causas ambientales, escondidos en la toxicidad de ciertos productos químicos frecuentemente usados; se trataría de artículos como los pesticidas y los herbicidas, por ejemplo, cuyos componentes deletéreos provocarían la muerte de las neuronas del cerebro.

¿Cuáles son sus síntomas?

Si bien la Parkinson’s Fundation, asociación especializada en mejorar la vida de las personas que sufren de Parkinson, «desarrollando mejores cuidados y avanzando en las investigaciones para encontrar una cura», afirma que algunas veces es difícil esclarecer si se padece o no de Parkinson, alista no obstante a la rigidez muscular, el temblor, el dolor y la ejecución lenta de los movimientos entre sus signos más distintivos, al igual que la dificultad al escribir y para comer, el estreñimiento, el cansancio, los problemas para dormir y la ansiedad y la depresión.

Según esta enciclopedia médica, la rigidez en los músculos conlleva frecuentes dolores en la mayoría de los casos, una rigidez que puede afectar en todo el cuerpo y a nivel general. El temblor, por su parte, resalta como uno de los signos que más visibilizan esta patología, dado que se deja notar especialmente en brazos y piernas, extremidades muy visibles; las manos, mismamente, se agitan en movimientos espasmódicos y repetitivos.

El moverse lentamente y con dificultad al ir a realizar tareas cotidianas, desde el levantarse de una silla hasta el peinarse o caminar, por ejemplo, les entraña una dificultad extra; ello provoca a su vez que la persona se encorve, que modifique su postura en concordancia con las dificultades que siente; una torcedura que al final desemboca en problemas de equilibrio, inestabilidad que les hace propensos al tropiezo y, finalmente, a la caída al suelo.

La dificultad para escribir o comer, por su parte, se debe a que los enfermos de Parkinson pronto se percatan de que no sólo les cuesta escribir más que antes, sino que además cambia su letra y el tamaño de esta, con una tendencia general a empequeñecerla; asimismo, los músculos de la boca pueden verse afectados por esa rigidez muscular de la que hablábamos antes, lo que genera la dificultad para masticar y tragar los alimentos.

En lo que reza al resto de síntomas, los enfermos de Parkinson suelen sentir dolor por el cuerpo, bien en zonas concretas o bien por todo el cuerpo; suelen estar faltos de descanso, despertándose a menudo en plena noche, incapaces de seguir durmiendo, o quedándose dormidos durante el día, por no haber dormido bien en la noche.

También está el cansancio que se pronuncia al final del día, notando pérdida de energía y vitalidad; amén de la depresión y la ansiedad, una tristeza y agobio que ni ellos saben determinar a qué se debe, a veces, si bien en otras ocasiones responde sencillamente al hecho de verse peor.

Mujeres u hombres: ¿cuál es la preferencia de género del Parkinson?

Según las afirmaciones científicas, la patología del Parkinson suele afectar casi el doble de veces a los hombres que, a las mujeres, siendo que en caso de los primeros hay una evolución más lenta, mientras que en las mujeres avanza con más rapidez, generando una esperanza de vida menor, aun cuando los expertos no consideran al Parkinson como una enfermedad mortal.

En cuanto a la franja de edad de esta patología, las investigaciones afirman que es común que aparezca en torno a los 50 y los 60 años, siendo que la cima de gravedad suele aparecer unos diez años después de detectarla. Muchos son los estudios cuyos resúmenes hablan de que el Parkinson afecta al 1 por ciento de los mayores de 60, apuntando a un porcentaje que va in crescendo conforme la edad aumenta, estimando incluso un 4 por ciento a partir de los 80 años.

El punto más grave de la enfermedad se suele dar 10 años después de tenerla.

Lo que no varía, eso sí, son los síntomas, aunque los expertos afirman que los problemas motores aparecen antes en los hombres que, en las mujeres, ganándose ellos una mayor gravedad también en los problemas musculares. La fatiga, la depresión, el dolor y el estreñimiento suelen ser dolencias más agudizadas en las mujeres.

¿Cuál es su tratamiento?

Dejando a un lado la posibilidad de que tenga o no una influencia hereditaria, lo que de ser cierto plantearía muchas dificultades en su prevención, a decir verdad, varias son las investigaciones concentradas en la más probable posibilidad de que se puedan retrasar los problemas y el deterioro físico que trae consigo el Parkinson. ¿Cómo?

A través del ejercicio físico aeróbico, en combinación con la cafeína y el té verde y alimentos similares, sin descuidar la ingestión de fármacos que aumentan el nivel de dopamina. Esto último es imprescindible, teniendo en cuenta que la muerte neuronal propia del Parkinson es muy alta, entre el 70 y el 80 por ciento. ¿Se puede operar?

Sólo a veces. Todo depende de las pruebas médicas, las valoraciones de los especialistas, la dificultad de la operación y los peligros que ella puedan entrañar para el paciente. El punto en el que se encuentra desarrollada la enfermedad también influye, al igual que la edad, siendo los 65 la edad tope en el que se suele operar, generalmente.

Por todo ello, el tratamiento del Parkinson consiste en luchar directamente contra los problemas que genera la enfermedad. Ello implica prescribir la medicación correcta, recetar una dieta rica en vitaminas, mantener un estilo de vida activo, y hacer un ejercicio físico que mantenga en buena forma la movilidad del cuerpo, a fin de retrasar el deterioro muscular y el mental.

Un programa de nutrición equilibrada y actividad física, en suma, adaptado a cada paciente por un profesional, que ayude a llevar tanto una alimentación saludable como a mejorar la psicomotricidad de la persona enferma de Parkinson.

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