La implantación de un sistema de peajes en las autovías nacionales es una de las medidas de recuperación económica pensadas por el Ejecutivo de cara al año 2024.
Con la Navidad a la vuelta de la esquina, la denominada operación salida calienta motores. Limitar distancias en poco tiempo, por tema vacacional o por obligación profesional, se ha convertido en la rutina de millones de conductores que día a día recorren kilómetros y kilómetros dentro y fuera de nuestra geografía para llegar a su destino. Para ello, el coche es el vehículo de motor por excelencia y el principal afectado por la medida que planea implantar el Gobierno de España a partir de 2024: un sistema de peajes de pago en las autovías.
El Gobierno de España planea implantar un sistema de peajes en las autovías españolas a partir del año 2024
Dicha medida, que se contempla como una de las formas para acceder a los fondos de recuperación de la Unión Europea, ha levantado una tremenda polvareda entre la población, que ve como sus desplazamientos pueden tener un coste extra.

Rechazo a la implantación de un sistema de peajes de pago en las autovías
A pesar de que nos encontramos en 2021; es decir, a tres años de su hipotética aprobación, varias voces se han posicionado en contra de esta iniciativa. Una de ellas proveniente de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que se ha posicionado en contra de esta iniciativa y considera esta red de cobro una injusticia y un auténtico agravio, por lo que ha solicitado su eliminación.
1 céntimo por cada kilómetro recorrido
De este modo, y tomando como espejo a otros países como Suiza, Austria o República Checa o el vecino Portugal, este último utiliza un sistema de video por el que se abona una cantidad asociada al número de kilómetros recorridos, el Gobierno planea implantar esta medida en la que se estudia fijar un precio que ronde el céntimo por kilómetro recorrido.
Madrid-Barcelona por encima de los 5 euros si se aprueba la medida
Bajo esta premisa, un viaje entre dos centros neurálgicos como Madrid y Barcelona sobrepasaría los 5 euros, combustible de lado. Un precio que indigna a muchos conductores al entender que ya abonan otros impuestos como el de matriculación, gastos a los que hay que sumar el mantenimiento propio de cada vehículo.

























