Un estudio analiza los impactos que genera la alimentación en las personas con discapacidad que tienen dificultades para comer.

La alimentación es uno de los pilares básicos de cualquier persona y sirven como punto de encuentro o socialización. Aquellas que tienen una gran discapacidad o una mayor dificultad para comer se enfrentan a impactos emocionales o sociales derivados de esta circunstancia.

Conclusiones del estudio

Con la intención de conocer cómo es este impacto, F. Xavier Medina, investigador principal del grupo Foodlab y catedrático de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), ha liderado un estudio en el que se ha analizado esta cuestión a través de las respuestas de 27 personas con discapacidad de entre 18 y 75 años.

Los resultados de la investigación han sido publicados y son accesible gratuitamente a través del ‘International Journal of Environmental Research and Public Health’

Una de las cuestiones más destacables que se pueden desgranar de la investigación es que «comer es crucial tanto para el desarrollo físico como para el social». «Hacerlo en compañía de otros es esencial para crear y mantener el sentido de comunidad, de forma que la mesa puede convertirse en un escenario en el que se reproducen relaciones de parentesco o de amistad y se despliegan tradiciones, gustos y placeres comunes», explica Xavier Medina.

«El objetivo del estudio es ver cómo nos construimos como personas a través de la comida. La comida, al ser un acto social, nos construye también como seres humanos»

F. Xavier Medina, investigador principal del estudio

Además, el investigador señala: «comer no solo es nutrir el cuerpo. La comida nos permite transmitir emociones, sentimientos. Cuando comemos con otros, nos comunicamos con ellos, rememoramos recuerdos del pasado y participamos socialmente de situaciones que nos permiten compartir intereses y gustos por la comida».

Una persona con discapacidad cortando una tarta.
Una persona con discapacidad cortando una tarta. / © Mikhail Nilov. Pexels

Impacto en las personas con discapacidad

Por otro lado, Xavier Medina incide: «sin embargo, existen una serie de personas que tienen impedimentos para comer con normalidad y a quienes se les hace difícil comer con otras personas, bien por los ruidos que hacen o porque no pueden compartir platos».

«se ven excluidos socialmente, lo que puede tener consecuencias en cuanto a la autoestima, el equilibrio mental o su propia consideración como personas»

F. Xavier Medina, investigador principal del estudio

Después de todo el proceso de la investigación y hablar con 27 personas con discapacidad de entre 18 y 75 años, los investigadores concluyeron que «existen cuatro grandes grupos de impactos sociales y emocionales derivados de la dificultad de comer en grupo: soledad y guetización social; sentimiento de carga y vergüenza; autoexclusión de la mesa; y distancia y percepción de la fealdad».

«Aunque no se les dé la importancia necesaria, todos estos aspectos tienen unas consecuencias serias que van más allá de la parte estrictamente física»

F. Xavier Medina, investigador principal del estudio

«Sería fundamental que los profesionales de la salud le dieran más importancia al comer que al nutrir. Se debe conseguir una mayor concienciación y humanización de los profesionales con los que, sin posibilidad de elección, las personas con discapacidad entran en contacto, apunta otra de las investigadoras», Carmen Cipriano-Crespo.

Por último, Cipriano-Crespo propone una solución: «los profesionales sanitarios deben acercarse más a la medicina basada en narrativas, donde se tiene en cuenta no solo al síntoma, sino a cómo el síntoma afecta a la persona en su conjunto».

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