Porque el cáncer de tiroides también existe, súmese a la lucha contra él en su Día Mundial

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Human thyroid anatomy. 3d illustration

¿Sabe qué es el cáncer de tiroides y en qué consiste? Aprenda todo sobre esta enfermedad tumoral, sus síntomas, modo de afectación e incidencia en la población.

Como cada 24 de septiembre, se conmemora a nivel global el Día Internacional del Cáncer de Tiroides, una enfermedad que afecta directamente a la glándula endocrina encargada de regular el metabolismo corporal, arbitrando con su labor el correcto funcionamiento de todo el organismo.

Ahora bien, ¿qué es exactamente la tiroides?

Ubicada en la base del cuello, justo delante de la laringe y detrás de la nuez de Adán, la tiroides se reconoce a ojos vista por su forma de mariposa, tal y como detallan desde la Sociedad Española de Endocrinología (SEEN).

Se trata de una glándula tan relevante para el buen funcionamiento del organismo que resulta hasta vital, marcando con su actuación el reloj corporal de una persona, pues afecta al metabolismo, a la frecuencia cardíaca, a la producción de su energía e incluso a la temperatura del cuerpo.

Entre las funciones de esta glándula endocrina se encuentra la de concentrar el yodo y, con ello, producir las llamadas T4 y T3, hormonas tiroideas que se almacenan para volcarse más adelante al torrente sanguíneo, dispersándose así por todo el organismo, mientras regulan el crecimiento y desarrollo, la producción de calor, la presión arterial, el ritmo cardíaco, el peso, la reproducción, el funcionamiento de los distintos órganos y sistemas… amén de encargarse de otros procesos metabólicos.

Así que sí, la tiroides es imprescindible en todo ser humano, no importa la etapa biológica en el que se encuentre, siendo tan decisivo cuando se le concibe como cuando vive su momento de vejez. Por ello, que las hormonas tiroideas sufran alguna alteración implica consiguientemente la aparición de diversas enfermedades con sus correspondientes síntomas, algunas benignas y otras malignas, empezando por el propio cáncer de tiroides.

¿Qué es el cáncer de tiroides?

Representa uno de los padecimientos más recurrentes entre las mujeres, requiriendo para su tratamiento un diagnóstico oportuno, ante todo, a fin de evitar mayores complicaciones o, peor aún, la pérdida de vidas humanas.

Pero la definición del cáncer de tiroides es bastante simple, ciertamente, si se parte previamente de qué es el cáncer en sí. De este modo, la esencia de esta patología se resume como ese cancerígeno que se origina en las células de la glándula tiroidea, obviamente. Una variante de cáncer que surge cuando las células de la tiroides sufren mutaciones o cambios genéticos, lo que permite que las células luzcan anormales, crezcan y se multipliquen rápidamente; son células que en su alteración pierden la capacidad de morir, formando un tumor con su acumulación, e invadiendo a veces el tejido que más cerca tengan, propagándose así a otras partes del cuerpo, generando la llamada metástasis.

Se trata, en suma, del abultamiento cancerígeno que presentan algunos pacientes, peligroso por el líquido coloide que se acumula a cuentagotas en su interior, endureciendo con su escasez los propios nódulos, momento en el que estos comienzan a transformarse en adenomas, exigiendo un tratamiento a tiempo, si se quiere evitar que se extienda a otros tejidos u órganos del cuerpo.

Aún hoy se desconoce con exactitud qué provoca la mayoría de los casos de cáncer de tiroides, así que no, no existe manera de prevenirlo, ni siquiera en esas personas con riesgo promedio de desarrollar la enfermedad.

Una de las muchas desventajas del cáncer de tiroides es que no suele provocar ningún síntoma que chive sobre la presencia de la enfermedad en el organismo, inicialmente, lo que dificulta su detección, causando eso sí dolor e hinchazón en el cuello o en la garganta conforme va desarrollándose y evolucionando, amén de cambios en la voz, dificultad para tragar, una ronquera cada vez mayor, y la aparición de bultos o nódulos palpables en la piel.

El cáncer de tiroides, además, puede reaparecer en el futuro. ¿Lo bueno? Que es posible curarlo en casi todos los casos, con el tratamiento adecuado e independientemente del tipo de cáncer de tiroides que se sufra, ya sea de esos que crecen muy lentamente, o de esos que se muestran bastante más agresivos.

Lo que un diagnóstico precoz y un tratamiento temprano pueden suponer

El cáncer de tiroides es un tumor maligno cuya incidencia ha ido creciendo en los últimos años, especialmente entre las mujeres, que corren un riesgo tres veces mayor en comparación con la población masculina; algo estrechamente vinculado a los cambios hormonales que el cuerpo femenino va sufriendo a lo largo de toda su vida.

Existen, asimismo, diversos factores de riesgo que incrementan el acabar padeciendo de cáncer de tiroides; empezando por el sexo y la edad del paciente, por ejemplo, y continuando por los antecedentes médicos familiares y las radiaciones, mismamente, así como por algunos factores externos como el fumar y el alcohol, la mala alimentación y las drogas, y hasta el uso de ciertos fármacos.

Recibir un diagnóstico a tiempo supone una diferencia que marca el futuro clínico del paciente, verdaderamente, invitando al especialista de turno a reaccionar a tiempo, terapéuticamente hablando, si detecta alguna anomalía, contribuyendo así a evitar futuras complicaciones.

La esperanza de vida de los afectados del cáncer de tiroides es bastante alta, no obstante, y esto es igual tanto en hombres como en mujeres, que pueden llegar a tener un futuro prometedor y la garantía de una vida sana. ¿El mérito? Un diagnóstico preciso, un tratamiento correcto y adaptado, y el control sistemático de médicos y especialistas.

En ello influye también los tratamientos que se dispensan a los afectados por esta patología, por supuesto. Someterse a una cirugía para extraer la tiroides es una de las respuestas médicas más recurrentes de este tipo de tumor en específico, en función, cómo no, del tipo de cáncer de tiroides que se padezca; aunque el análisis de sangre y las gammagrafías tiroideas periódicas son incluso aún más usuales, a la vista de que permiten verificar si hay o no signos de recurrencia del cáncer de tiroides.

No obstante, el tratamiento con yodo radiactivo I-131 se proclama aún más efectivo contra esta patología cancerígena, debido principalmente a su capacidad de destruir las células de la tiroides, las cuales fabrican la hormona tiroidea cogiendo toda la fuente de yodo que le llega desde la sangre.

Una eficacia terapéutica basada en una cápsula de yodo radiactivo I-131, administrada por vía oral. ¿Cómo trabaja? Es llegar el yodo a la sangre y enseguida la tiroides detecta y captura este yodo radiactivo I-131, acumulándolo en su interior como si de yodo normal se tratase. Sin embargo, y ya que pese a todo sigue siendo yodo radiactivo, esta radiación de I-131 tiene como contrapartida la destrucción paulatina de la glándula de la tiroides.

Debido a su carácter radiactivo, el yodo I-131 tiene un sistema de aislamiento bastante severo para los pacientes en los que se ha descargado, además de exigir el máximo cuidado a la hora de recoger y eliminar con protección y seguridad los residuos generados en el proceso del propio tratamiento; una escrupulosidad que permite que los riesgos de contaminación y radiación no alcancen al entorno del paciente y a la población general.

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