Premio a la superación a Claudia Tecglen, psicóloga con parálisis cerebral

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Los premios de la Fundación Princesa de Girona Social 2022 ya han sido repartidos, y Claudia Tecglen, psicóloga con parálisis cerebral, ha salido galardonada.

Nadie daba un duro por ella. Ni siquiera los médicos que la vieron nacer, quienes les dijeron a sus padres que «era un vegetal». Pero Claudia Tecglen creció, aprendió, se superó a sí misma, les calló la boca a los prejuicios, y hasta se hizo psicóloga, pese a su parálisis cerebral.

Por todo ello, la Fundación Princesa de Girona le ha dedicado recientemente uno de sus Premios Sociales 2022, no solo en reconocimiento a su historia de superación, que también; sino por convertirse en todo un ejemplo a seguir.

Porque la lucha por la superación tiene también sus éxitos sociales y ajenos

Claudia Tecglen es madrileña, psicóloga, divulgadora de una buena labor educativa, emprendedora social, maestra de la autosuperación, el cerebro que se esconde tras varios trabajos compaginados y simultáneos… y eso que apenas cuenta con 35 años. A sus éxitos personales ha de agregar ahora uno más, uno nuevo y visible y meritorio, el del Premio Fundación Princesa de Girona Social 2022.

Claudia María Tecglen se graduó como psicóloga y no tardó mucho en convertirse además en una emprendedora social. Y si bien es cierto que tiene parálisis cerebral, ello no le impide ir por la vida derrumbando barreras y mitos y prejuicios, y demostrando a cada paso e individuo que es capaz de hablar sin dificultad, capaz de interactuar con las personas, capaz de explicarse correctamente con los demás.

«Pues a mis padres, cuando nací con cinco meses y medio y pesando 900 gramos, les dijeron que era un vegetal y que la mejor inversión en mí sería comprar una silla crecedera».

Con 35 años, Claudia Tecglen ha tenido tiempo de sobra para hacer de esas palabras todo un pronóstico erróneo. De hecho, su «ejemplaridad como modelo inspirador y ser referente para otros jóvenes», la han hecho merecedora del premio Fundación Princesa de Girona Social 2022, y así lo ha argumentado y defendido el jurado.

«Ha sido una sorpresa muy emocionante, porque visibiliza el talento de un colectivo como somos las personas con discapacidad», respondió a su galardón Claudia Tecglen, quien lleva más de una década trabajando para que el colectivo al que representa no quede arrinconado ni minimizado ni olvidado.

«Nosotros también somos parte de la sociedad», recordó, no sin razón. «Realmente, todos tenemos alguna discapacidad visible o no, certificada o no», aseguró.

«Mi día a día es muy ajetreado», admitió la recién laureada, quien actualmente compagina su vida personal con un total de hasta cuatro trabajos. «Soy asesora estratégica y de comunicación para entidades sin ánimo de lucro, trabajo como psicóloga acompañando a familias y a personas con discapacidad; también soy conferenciante y lo compagino con la presidencia de la asociación ‘Convives con Espasticidad’. Sí, es una jornada muy ocupada, pero es intensamente feliz».

¿Pero quién se esconde detrás de este nombre tan triunfante y condecorado?

El día a día de Claudia Tecglen comienza antes incluso de que el sol se decida a salir, arrancándole así otra jornada al calendario. Es sonar las campanas que anuncian las cinco de la mañana para que la activista se levante y realice dos horas de rehabilitación; con ese cuidado terapéutico a su cuerpo empieza su pulso al olvido de las personas con discapacidad, construyendo sesión a sesión una lucha diaria para «quitarle al azar y a la desinformación la oportunidad de limitar una vida», tal y como explica ella misma.

«Queremos proveer información para que la gente demande lo que necesite, porque el desconocimiento puede marcar la vida de las personas y nadie tiene la autoridad ética o moral para hacer eso», reivindica con pasión Claudia Tecglen, defendiendo además que «nadie tiene el derecho a decir lo que les dijeron a mis padres».

Un desconocimiento que a ojos de la Confederación ASPACE y su estudio ‘Percepción Social de la Discriminación de las Personas con Parálisis Cerebral’, se traduce en desigualdad, claramente. Y que esta psicóloga madrileña trata de derrumbar, día a día, gracias al trabajo que realiza con las familias y con los afectados a los que acompaña.

«Mi vida cambió cuando dejé de preguntarme por qué yo», recordó la psicóloga, admitiendo a renglón siguiente que «la discapacidad me ha ayudado a tener claro mi propósito de vida».

Entre las líneas del documento arriba citado, redactado a fin de brindar una aproximación a la discriminación desde la perspectiva de género y los derechos de las personas con discapacidad, se muestra y denuncia que tres de cada cuatro personas con parálisis cerebral se han topado con alguna situación de discriminación en algún momento de su vida, siendo mujeres el 46,5 por ciento de todos ellos.

Una situación que exige un cambio, desde luego. Y es un cambio que «podemos realizar las personas con discapacidad y nuestras familias», tal y como argumentó la activista, añadiendo como pilar de su defensa a la no discriminación que «si nosotros nos creemos esos estereotipos como si fueran reales, no vamos a avanzar».

Claudia Tecglen

Y aunque siempre habrá obstáculos, es hora de superarlos

El trayecto de vida de Claudia Tecglen no ha estado exento de obstáculos y dificultades, y así lo confiesa ella misma, recordando en ese sentido que «en muchos momentos he sido frágil, pero me he fortalecido gracias a los golpes que he recibido».

Hablamos de situaciones como la de «un profesor que no te quiere comprender porque tienes que faltar a una clase por una operación; o un médico que no se dirige a ti porque piensa que no tienes capacidad suficiente para decidir sobre tu vida». Píldoras amargas con las que no todo el mundo comulga, afortunadamente, si bien aún «sigue pasando».

Sí, «a veces no podemos cambiar los hechos, pero sí la forma de afrontarlos», defendió la también coordinadora de la Escuela Convives, el primer centro online de afrontamiento activo de la Discapacidad.

Y aunque Claudia Tecglen ha recibido muchos palos, también ha vivido muchos golpes de suerte. ¿El primero de ellos? «Nacer en una familia con posibilidades económicas», y así lo ha relatado la joven madrileña.

«Tener discapacidad es caro y si mis padres no hubieran tenido posibilidades económicas, mi destino habría sido otro totalmente distinto». De ahí su intención de destinar a las personas con discapacidad de Ucrania parte del premio económico que trae consigo toda medalla Princesa de Girona.

«Hay que reducir las desigualdades», denunció la propia Tecglen.

Por un mundo verdaderamente inclusivo

¿Su segundo golpe de suerte? Ir al colegio. «Ningún colegio privado me admitía por miedo a que me cayese por las escaleras, y si iba a uno público me inscribían en educación especial», rememoró la galardonada en sus declaraciones, quien aclara que su discapacidad no es intelectual, pues «con tres años hablaba y escribía, y con cinco lo hacía en inglés». Fue el azar quien finalmente le guardó una plaza en el Colegio Judío de Madrid. «Ahí pude estudiar».

La joven ripense define también como una de sus mayores fortunas al hecho de «rodearse de la mejor gente»; y es que «la discapacidad me ha servido para rodearme de buena gente».

Claudia Tecglen resume su camino vital en cuatro palabras: ayudar a los demás. Un lema hecho filosofía en su asociación ‘Convives con Espasticidad’, proyecto en el que lleva invertido de buena gana un total de catorce años.

«Pensé que con buena voluntad se puede cambiar el mundo, aunque también se necesita participación y fondos», observó. «Somos útiles, porque si no lo fuéramos, no seguiríamos», defendió, apostillando a renglón siguiente que «hay que luchar para que la persona sea feliz».

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