Proyecto Walk, el exoesqueleto que permite a los parapléjicos volver a caminar

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Apadrinado por el Hospital de Parapléjicos de Toledo, ‘Proyecto Walk’ recurre a las señales del cerebro para hacer un exoesqueleto que devuelve el movimiento.

Dirigido por José María Azorín, se trata de una investigación que busca desarrollar interfaces cerebrales con los que controlar la marcha, el caminar.

Hablamos del Proyecto Walk, cómo no, un exoesqueleto robótico presentado públicamente el pasado 15 de septiembre desde el Hospital Nacional de Parapléjicos, en Toledo, provincia de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, cuya intención no es otra que ayudar a quienes tienen alguna lesión medular incompleta, solucionando en cierta forma sus problemas de movilidad.

El compromiso de la tecnología con la salud continúa, trayendo consigo un invento que acaba con la inmovilidad de la parálisis

Y es que Proyecto Walk tiene forma de exoesqueleto controlable, permite realizar movimientos a partir de las directrices que se reciben desde el cerebro, y emula el comportamiento natural de quien lo comanda. O así lo ha explicado su director José María Azorín en una entrevista radiofónica, haciendo ver que las posibilidades que ofrece esta tecnología asistiva y de apoyo es una ventaja que «hacemos a diario las personas que no hemos tenido ningún tipo de lesión medular».

Es, en suma, un sistema usable en el futuro que alberga en su inventiva el firme propósito de conseguir ayudar a las personas con problemas de movilidad, ya sea en su marcha como en su rehabilitación. Ahora bien, ¿de qué manera?

Mediante una conexión cerebro-exoesqueleto, ante todo; y colocando electrodos sobre el cuero cabelludo de la persona, momento en el que apelan a la ayuda de esos algoritmos que reciben la señal que manda el cerebro para traducir dichas indicaciones en movimientos, los cuales se manifiestan a través del exoesqueleto.

En palabras exactas de su director, Proyecto Walk consiste concretamente en «decodificar aquellas señales que ocurren en el cerebro cuando queremos caminar, para detectarlas y guiarlas de forma externa, haciendo una especie de bypass de lo que sería la médula espinar y enviarlas al exoesqueleto». Todo un boom tecnológico que le permitirá caminar a quien lo lleve y que, por su parálisis, no podría hacerlo por su cuenta; y para conseguirlo, este avance tecnológico se centra más bien en las señales que el cerebro emite involuntariamente.

«Cuando la persona quiere caminar, le decimos que se centre en pensar que está moviendo sus piernas», según ejemplificó Azorín. «Así se detectan una seria de algoritmos, un patrón cerebral asociado a ese pensamiento de que la persona está caminando. Esa información se envía al exoesqueleto para que este se mueva», detalló, matizando que «si no se detecta este comando porque la persona está relajada, el exoesqueleto se mantendrá parado; de esta forma el que gobierna el control de ese exoesqueleto es el cerebro de la persona», aclaró.

De los avances tecnológicos a la historia real

Mientras algunas investigaciones recientes están centrando su estudio en la posibilidad de insertar electrodos dentro del cuerpo humano para detectar esas activaciones cerebrales, otros han optado por utilizar las tecnologías del campo de la rehabilitación para tratar de reducir el número de electrodos que se aplican sobre el paciente.

Tal es el caso del exoesqueleto que le brindó a Francisco José Segadura González, otro paciente de la misma institución y parapléjico tratado por la doctora Carolina Redondo, la oportunidad de mejorar en la rehabilitación de su lesión medular, gracias sobre todo a la ayuda de un ingeniero médico y a los óptimos resultados de un trabajo realizado en paralelo al Proyecto Walk.

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