¿Qué es la cavitación? Pros y contras

0

Utilizado como un tratamiento contra la grasa localizada, la cavitación es uno de los métodos existentes de adelgazamiento de grasa localizada tanto para hombres como para mujeres, no quirúrgico, que tiene sus beneficios y ventajas.

Agenciarse para casa algunos equipos que permiten realizar tratamientos de cavitación a domicilio no es imposible, al menos de un tiempo a esta parte, razón de peso para conocer con exactitud en qué consiste este método, saber cuáles son sus beneficios y ventajas, y ser consciente asimismo de sus posibles riesgos.

¿Qué es la cavitación?

Por el modo en que se expresa su metodología, se puede afirmar que la cavitación recurre a una aparatología específica hecha con ultrasonidos de baja frecuencia, a fin de actuar en aquellas zonas donde el tejido adiposo resulta excesivo, abriendo paso con su abundancia a la aparición de la celulitis.

Para captar este matiz es preciso especificar que los ultrasonidos consisten en ondas vibratorias que pueden aplicarse a distintas frecuencias, así como a distintos fines, según la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME); actuando de este modo tanto sobre las adiposidades, buscando disolverlas, como en el tratamiento de aquellos problemas circulatorios, por ejemplo, o de retención de líquidos.

La cavitación es, por tanto, un tratamiento seguro que existe para combatir la grasa no localizada, y que forma parte de uno de los servicios principales que desde hace unos años llevan ofertando clínicas de estética y centros especializados. Indolora y no invasiva, hablamos de un método que para su realización no emplea ni la cirugía ni el ingreso en el quirófano, cuya técnica está pensada especialmente para tratar y acabar con los cúmulos grasos que persisten en el cuerpo, aun realizando constantemente ejercicio físico y llevando una dieta equilibrada.

¿Cuál es su objetivo? Dirigir directamente la acción de los ultrasonidos y orientándolos a las áreas corporales donde se concentra la grasa, desde donde poder actuar sobre el interior de las células adiposas, consiguiendo así romper su membrana, y logrando su disolución y posterior eliminación a través de la orina o del sistema linfático.

La cavitación no es un método de adelgazamiento, cabe aclarar, como tampoco es una técnica para tratar el sobrepeso ni la obesidad.

¿Y por qué lo decimos? Dado que al aplicar su mecanismo lo único que se consigue es lograr romper las células grasas, nada más, valiéndose para ello de ultrasonidos que atraviesan la piel mediante un gel conductor.

La duración media de cada sesión de cavitación es de unos 40 minutos, tal y como explican desde SEME, siendo necesarios unas ocho o doce sesiones, aproximadamente, para deshacer esa grasa que se quiere eliminar, expulsándola además de manera progresiva.

La cavitación no debe aplicarse al tuntún. Requiere de un examen inicial antes de empezar con su tratamiento, una revisión observacional en el que se determine el número de sesiones que cada persona precisará para lograr su objetivo, teniendo en cuenta el lugar del cuerpo en el que se localiza la grasa, así como su tipo y clasificación.

¿Cuáles son las ventajas de este método anticelulítico?

La creencia general de los expertos en medicina estética coincide en señalar que esta técnica puede combatir las grasas acumuladas con efectividad, siempre y cuando se aplique por profesionales que la conozcan y en condiciones determinadas, consiguiendo como propina una mejoría en la elasticidad y tono de la piel.

En este sentido, la cavitación puede funcionar llegado el momento de combatir áreas muy problemáticas y concretas, ciertamente, aun cuando no son pocas las voces profesionales que consideran aseveran, sostienen y reiteran que la liposucción es, actualmente, el único método eficaz contra los depósitos grasos corporales.

Quienes la defienden aseguran que los beneficios de la cavitación se dejan percibir en diferentes tratamientos, desde el recurrido para disminuir la grasa acumulada en la cara interna de los muslos, hasta la apilada en las caderas y rodillas y, cómo no, también para eliminar las “cartucheras”.

Por no hablar de su eficacia a la hora de reducir la papada, y de su éxito cosechado al dar un mayor tono al conjunto del rostro o al participar en tratamientos faciales de igual similitud.

La cavitación no es magia ni un milagro, y en este punto sí hay consenso médico y estético. Igual que el dicho popular reza que “a Dios rogando y con el mazo dando”, los expertos mantienen unánimemente que a todo tratamiento de cavitación debe respaldarle una dieta adecuada y equilibrada; y no solo para que su eficacia resalte a ojos vista, sino también para que sus resultados sean duraderos.

El hecho de que muchos profesionales de la estética (no todos) consideren que la efectividad de la cavitación debe apoyarse también en la combinación de la presoterapia o los masajes linfáticos u otros tratamientos que ayuden a eliminar la grasa diluida… es tema de otro cantar.

¿Y qué hay de sus contras?

Existen contraindicaciones que deben tenerse en cuenta antes de arriesgarse a dispensar o recibir siquiera una sola sesión de este tratamiento. Más que desventajas de este método, son exclusiones específicas en los que no se puede ni debe aplicar, en aras de preservar la salud, básicamente.

A ello se suma, además, que los equipos de cavitación empleados como uso doméstico parecen no ajustarse en su mayoría al perfil de requisito imprescindible del mercado, tal y como insinúa el estudio de cavitación del 2018 presentado por la Consejería de Sanidad de Castilla – La Mancha, al no poder garantizar con un alto porcentaje ni la salud ni la seguridad de los consumidores que se hagan con el producto, ya lo compren de forma presencial u online.

Cobra así un mejor significado la importancia de realizar un reconocimiento médico previo al inicio de cualquier tratamiento de cavitación, de cara sobre todo a la salud de aquellas personas mayores que presenten patologías, ya sean estas crónicas o no.

Es el caso de personas que padecen hipercolesterolemia, es decir, que tienen elevados índices de triglicéridos; o de aquellos adultos con algún grado de insuficiencia renal o hepática, por ejemplo, en los que esta tecnología indolora no se debe prescribir, por muy poca invasiva que sea, más cuando alguien es portador de un marcapasos o de otro implante electrónico similar.

A ello se añade su contraindicación en individuos con afecciones dermatológicas, ya que todos los aparatos empleados en el tratamiento de la cavitación provocan un considerable aumento de la temperatura corporal de la zona a tratar.

¿Conclusión?

Pedir orientación sanitaria (estéticamente hablando) si realmente le interesa recurrir al método de eliminación de grasas persistente de la cavitación; no en vano un consejo médico ayuda a evitar riesgos en la salud, principalmente, propiciando la posibilidad de obtener en el proceso los mejores resultados posibles.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí