Pese a que la resaca Navideña, o la resaca en general, se sufren peor conforme uno va ganando años, existen modos efectivos de aliviar sus efectos. ¿Cuáles?

Celebraciones con los seres queridos, comidas especiales en abundancia, bebidas en exceso… la Navidad da pie a todas estas situaciones, y el alcohol, en concreto, provoca posteriormente la tan temida resaca navideña, consecuencia de beber y pasarse de raya. ¿pero qué es exactamente este fenómeno y qué se puede hacer para combatir sus indicios?

¿Qué es la resaca?

Se trata de una sucesión de molestias desagradables que uno experimenta tras tomar mucho alcohol. Algo cuyo consumo nunca se debe aconsejar, por cierto, y del que todos los expertos coinciden en recalcar que no es bueno para la salud.

Hablamos de la «consecuencia negativa más común» que aparece tras el consumo de alcohol, en una «combinación de síntomas mentales y físicos, experimentados el día después de un único episodio de consumo excesivo de alcohol», en palabras de Laura Cardona Monzón, doctora de SEMERGEN.

Así, si bien es cierto que a mayor edad, más parece durar la resaca, tanto Laura Cardona Monzón como Anny Romero Secin, ambas doctoras y miembros del Grupo Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) consideran que la percepción de los síntomas del alcohol se vuelve más intensa con el paso del tiempo; y ello se debe a la disminución de las enzimas que metabolizan el alcohol, principalmente, pero también a la disminución de la grasa corporal o del nivel de hidratación del organismo.

«No obstante, hay estudios que confirman que los síntomas de intoxicación alcohólica como la frecuencia de las resacas disminuyen con la edad, al igual que la gravedad».

Según la experta Romero Secin, tanto el dolor de cabeza como las náuseas se encuentran entre los principales signos de la resaca en particular y, por tanto, también de la resaca navideña en concreto, igual que la fatiga y los mareos y las palpitaciones; sin olvidar la sensibilidad a la luz y al sonido, cómo no, junto a la apatía y la irritabilidad y los problemas de concentración; y todo ello debido a que son varios los factores que intervienen en la producción de la resaca navideña.

¿Como cuáles?

La exposición del cerebro al etanol, presente en el alcohol, por ejemplo, y la pirosis o acidez de estómago, sin ir más lejos; la primera determina la intensidad de la resaca, con la ayuda de sus metabolitos, ya que producen irritación de los diferentes órganos, el cerebro incluido; mientras que, en la segunda, el alcohol irrita la mucosa del estómago y aumenta los niveles.

Cabe aclarar, llegados a este punto, que el alcohol inhibe la producción de la vasopresina, una hormona ubicada en el riñón, aumentando la frecuencia de la micción, por un lado, así como una pérdida excesiva de líquidos, por otra. La deshidratación también contribuye a la aparición de los síntomas de la resaca, desde la sed hasta el cansancio, pasando por el dolor de cabeza, ciertas molestias digestivas e incluso una sensación nauseosa.

Y aunque el alcohol es un depresor del sistema nervioso, ya que en muchas ocasiones induce a conciliar el sueño con más rapidez, dicho descanso no es bueno ni reparador, sino más bien fragmentado, lo que conlleva una sensación de cansancio y de falta de concentración e irritabilidad, debido a un descanso inadecuado.

¿Cuál es el grado de tolerancia al alcohol? ¿Es cosa de genética?

Más allá de que este proceso de aguante esté sujeto al sexo y a otros factores circunstanciales, incluido lo que uno haya ingerido y las cantidades, las dos facultativas de SEMERGEN defienden que cuanto mayor sea la cantidad de etanol que se haya introducido en el organismo a lomos del alcohol, mayor será la gravedad de la resaca, al menos en términos generales.

«Por ello, la velocidad de eliminación del etanol es el determinante principal de la gravedad de la resaca», tal y como hicieron ver. En palabras precisas de la doctora Cardona, existen además «cierta variabilidad genética (nuestro documento de identificación desde que nacemos) en los componentes que intervienen en la metabolización del alcohol; es decir, que cada persona tiene a nivel individual una velocidad más o menos rápida de la metabolización del alcohol».

Ahora bien, en lo que a ingerir alcohol con el estómago lleno o vacío se trata, para la doctora Romero el tomar alcohol sin haber comido antes contribuye a que el estómago absorba antes dicha bebida, consiguiendo en el proceso mayores niveles de etanol que van a parar al organismo; algo que no ocurre tras una comida copiosa, sin embargo, ya que, según explica esta facultativa, un estómago lleno ayuda a que el alcohol se absorba lenta y progresivamente.

¿Entonces, cuál es la mejor fórmula para aliviar la resaca?

Según el consejo experto de estas dos representantes de SEMERGEN, con solo evitar la ingesta abundante de alcohol o etanol se está favoreciendo el no sufrir de resaca, dado que los efectos de esta última están relacionados directamente con la cantidad de etanol.

Asimismo, recomiendan beber alcohol de manera lenta, preferentemente con el estómago lleno, además, recomendando igualmente tomar un vaso de agua por cada copa o vaso de alcohol bebido; ¿y por qué? Para que este dañe menos al organismo, principalmente, pero también porque el agua hinchará y ayudará a que uno consuma menos cantidad, ayudando con las mismas a que la deshidratación causada por la ingesta de alcohol sea menos al final.

El cuarto consejo que recomiendan desde SEMERGEN es el no mezclar distintos tipos de bebidas alcohólicas, máxime cuando los efectos de cada una de ellas son diferentes entre sí, dependiendo del número de bebidas y de la velocidad a las que se las consuma; y esto es totalmente independiente del orden en que se beban, ya que el efecto de la resaca aparecerá seguramente al día siguiente cuanto más alcohol beba uno.

De igual forma, ambas facultativas consideran que la toma de analgésicos y de antiinflamatorios sí que podrían ayudar a mitigar los efectos adversos del alcohol y su resaca posterior; algo que recalcan que debe hacerse con cuidado, eso sí, ya que «muchos de estos analgésicos se metabolizan también por el hígado; y ante una sobrecarga el día previo por una ingesta excesiva de alcohol, podemos exceder el funcionamiento de nuestro hígado y provocar mayores efectos negativos que beneficiosos».

Con todo, el consejo principal de todos estos expertos es no beber alcohol o, de elegir hacerlo, ingerirlo con moderación, ya que este tipo de bebidas tienen unos efectos negativos para el organismo, que lo alteran tanto a corto como a largo plazo.

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