Qué es la vitamina A y cuáles son los alimentos con mayor contenido en ella

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Racimo de tomates
© Karolina Grabowska. Pexels

Presente en alimentos como la leche, la yema de huevo o el tomate, la vitamina A favorece bastante la salud del organismo, y abajo le contamos cómo y por qué.

Liposoluble y con tendencia a almacenarse en el hígado, la vitamina A se encuentra muy presente en la alimentación, ya sea de manera preformada o en sus propios precursores o provitaminas; y hasta se puede digerir también en los suplementos dietéticos. Por ello se dice que ayudar al organismo a absorber reservas de este elemento nutricional es pan comido, porque solo hace falta seguir una dieta variada y equilibrada, rica en los productos que más la contienen.

¿Pero en qué radica la importancia de la vitamina a y por qué es necesario contar con esta sustancia en el cuerpo?

Fundamental para el mantenimiento de la salud, al igual que ocurre realmente con todos los nutrientes y minerales, la vitamina A también se suele llamar retinol, y ejerce una función única e insustituible en la cadena de los procesos metabólicos del cuerpo, contribuyendo así al crecimiento y desarrollo del sistema.

Tanta es la necesidad que el organismo tiene de esta esencia que su falta o exceso puede conducir a diversos problemas de salud, llegando a derivar en algunas ocasiones en una gravedad importante. ¿Su campo de actuación?

Contribuir en la formación de los dientes y al mantenimiento de la dentadura, haciendo lo propio con la piel sana, las membranas mucosas y los tejidos óseos y blandos.

Asimismo, la vitamina A también influye en el cuidado de la piel y el pelo, en la salud ocular y la protección de la superficie de la córnea, en la resistencia del organismo ante las infecciones y la protección de las mucosas del tracto respiratorio, urinario y digestivo; y, con las mismas, también favorece el desarrollo óseo, el crecimiento y la reproducción.

Es por ello por lo que se dice que la salud del cuerpo está en peligro si el organismo tiene un déficit de vitamina a, ya que la persona que lo sufre se arriesga a tener que lidiar con una menor resistencia a las infecciones; asimismo se expone a tener que padecer ceguera nocturna, lucir una piel y unos cabellos ásperos y secos, amén de mostrar unos ojos pruriginosos o secos o inflamados.

Se dice, de hecho, que, si la carencia de vitamina A es aún más grave y acusada, la persona puede acabar desarrollando úlceras corneales, debilidad en huesos y dientes, y una ceguera total para los casos más urgentes y severos.

Hablamos de una carencia que aparece en respuesta a una nutrición deficiente, según consenso de los expertos, así como a una malabsorción de la grasa. Sin ir más lejos, las reservas de vitamina A en los recién nacidos suelen agotarse por las infecciones, de modo que su absorción es insuficiente. Un problema que, en el caso de los adultos, puede aparecer si padecen colitis, enfermedad de Crohn o una enfermedad celíaca.

A estas posibles causas de deficiencia de vitamina a se suma igualmente diferentes situaciones externas, desde dietas de adelgazamiento hasta un incremento de las necesidades nutricionales habituales por embarazo o lactancia; pasando, cómo no, por la incapacidad de absorción de vitaminas a partir de los alimentos que se comen, siendo estas las llamadas enfermedades digestivas y cirugía digestiva; una ausencia en el que hasta la propia edad tiene mucho que decir al respecto, por cierto, ya que las personas mayores son el colectivo más susceptible a padecer déficit de vitamina A.

Y ya que todo exceso perjudica, desde esta enciclopedia médica advierten que el exceso de vitamina A representa un problema para el bienestar sanitario del organismo, ya que puede descargar en éste efectos tóxicos como fatiga y náuseas, piel seca o que pica y caída de pelo, falta de apetito y dolor de cabeza.

«Una toxicidad aguda puede producir dolor óseo y aumento del tamaño del hígado y el bazo», en palabras de Salvador Giménez Serrano, médico participante de la revista especializada Elsevier’, quien asegura que este trastorno puede producir defectos congénitos al feto de las mujeres embarazadas que sufren el déficit.

¿Pero cuáles son los alimentos que más contienen vitamina a?

Según el consenso especializado de nutricionistas, dietistas y médicos en salud alimenticia, tanto el hígado como los aceites de hígado de pescado tienen muy presente a la vitamina a entre sus nutrientes más importantes, igual que la leche y sus derivados lácteos, la yema de huevo y la margarina, la carne de res y las aves de corral, el pescado y otros productos de origen animal.

Por su parte, los tomates y los albaricoques son los que más destacan en el terreno de las frutas y verduras de hoja verde que más vitamina A contienen, esa fuente agrupada bajo la provitamina A, según los médicos; y lo mismo reza para las papayas y las naranjas, los melocotones y los melones, las espinacas y las calabazas, los grelos y los calabacines, las zanahorias y demás hortalizas.

Cabe añadir, por último, que el nutriente de la vitamina A también se puede consumir como suplemento dietético, de esos que se compran en farmacias, aunque se debe tener mucho cuidado llegado el momento de administrarlos; por la sencilla razón de que pueden interaccionar indeseadamente con algún fármaco que se esté tomando o se vaya a tomar, corriendo el riesgo de ocasionar importantes repercusiones clínicas al paciente. Hablamos de suplementos en forma de betacaroteno o provitamina A, por ejemplo; con cuerpo de acetato de retinilo, la mayoría de las veces; o en palmitato de retinilo, que también se conoce como vitamina A preformada; existiendo la opción, incluso, de hacer una combinación de vitamina A preformada y de provitamina A.

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