La OMS estima que en 2050 una de cada diez personas (700 millones) tendrá una pérdida auditiva. Esta prevalencia aumenta con la edad, ya que entre los mayores de 60 años más del 25% padece una pérdida de audición discapacitante.

Un implante coclear (IC) es un dispositivo electrónico que es capaz de sustituir al oído externo, medio e interno, de forma que recoge los sonidos y los transforma en estímulos eléctricos que transmite al nervio auditivo y restablece el flujo de información auditiva que llega al cerebro de la persona sorda.

Los dispositivos de audición son útiles para personas con pérdida auditiva debida al daño en la cóclea.

Los implantes cocleares consiguen una mejora significativa de la calidad de vida del paciente; de su estado general; de la memoria, atención y lenguaje, así como reduce la ansiedad y la depresión asociadas a la pérdida auditiva severa según han indicado diversos estudios procurados en hospitales públicos como La Paz, Ramón y Cajal o la misma Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de cabeza y cuello.

Es importante, señala la entidad, que la familia tome conciencia de lo que supone la pérdida de la audición asociada a personas mayores y lo que esto les produce a diario; irritabilidad, insomnio, aislamiento, etcétera.


Cada vez es más frecuente que pacientes mayores de 75 años sean los candidatos a ponerse un implante coclear para ganar independencia y salud.

La pionera en la implantación quirúrgica de estos elementos fue la Clínica de la Universidad de Navarr

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