Querida Shakira:

No hemos llegado al ecuador del mes de enero —recuerda que hace quince días nos comíamos las uvas y era todo paz y amor— y ya os estáis tirando los trastos los unos a los otros. Voy a ver si hablo con propiedad que me empano; tú a tu expareja. Clara-mente, has empezado tú, vamos a decir la verdad.

Lo de menos son las negociaciones acerca de la custodia de los niños y lo de cruzar el charco para que no vean a su padre. Lo que nunca se cuestiona son los intangibles que en este caso, en forma de acordes pegadizos harán que tus niños sean el hazmerreír de por vida, porque las canciones de amor (y no digamos las de desamor), permanecen sobre todo si éstas hablan de tu padre.

Pero esa no es la cuestión. Aquí lo importante es cosificar a la gente; meterse bien en camisa de once varas; criticar y despellejar a la siguiente, a la Chía, porque esto es una carrera de fondo y entre mujeres anda el juego. Todavía hay gente que critica como tú quieres a Gerard, porque el mister no ha sido santo de la devoción de muchos, pero en país en donde vivimos, (vives de momento), estamos a expensas de lo que opine «La vieja del visillo».

Sabemos más lo que pasa en tu casa que una prima vuestra y lo peor de todo, es que nos interesa tu puñetera vida; esa que has expuesto sin acritud.

Luego en otro orden de cosas, aparecerán las del feminismo progre —a ver si mato a todos los hombres y los elimino de la faz de la tierra— que se alegran de tu empoderamiento colombiano aunque estés haciendo caja para pagar al productor a costa de criticar a una mujer despiadadamente y a Hacienda —que somos todos menos algunos como tú—, porque tú lo vales, como decía L`oreal y nos robas —como todos los chorizos que no pagan impuestos—, y luego viene todo lo demás. Que si tu madre, que si la mía, porque en esto de las cosas del querer las madres salen siempre mal paradas; las suegras, quería decir. Y ya no hablamos de feminismo ni de tirar por tierra a otra dama; aquí, ese juego ya no vale. «Es una perra que me ha robado todo», como cantaba José Luis Perales pero sin bolso.

Y con todo este rifirrafe, querida Shakira, te vengas y eres vox pópuli que es de lo que se trata, mientras el que fuera tu amor, pasa a ser el mayor capullo de esta España nuestra. Hay que ver qué poco respeto se tienen las personas cuando atraviesan el charco del desamor y qué pocos recuerdos quedan de tanta exhibición pública cuando todo era vino y rosas hace un rato.

De facto, «los cuernos duelen al salir pero ayudan a comer» dice el refrán, y no es bueno por tus niños querida, que están ya expuestos al salseo mediático y canallesco por ti, gratuitamente. Cuando una madre es madre —y ahora me lloverán las críticas— siempre protege a la manada de quien sea y de lo que sea, porque ellos no se pueden defender. Su padre será su padre siempre y por muy grotesco que parezca nunca hay que decir lo idiota que es, porque de serlo, ellos lo averiguan cuando pasan dos décadas.

Y entre el mucho lirili y el poco lerele nos encontramos que las cosas verdaderamente importantes no existen: como son la cesta de la compra; el insolente paro; el estancamiento de esta nación; la pobreza infantil; las situaciones de vulnerabilidad de los mayores; la desgracia de ser dependiente; la nula investigación de las enfermedades raras o el cáncer; la terrible lucha de las personas con discapacidad diaria, desaparecen, entre otras cosas, porque hablamos de Rólex y de Ferraris y los de a pie, querida, como los tuyos, —los de La Barranquilla— no tienen ni un triste Twingo que conducir ni un Casio en donde mirar la hora. Que se nos olvida…

Bien podrías seguir cantando tus miserias y las donabas para el cáncer o bien podrías hacer algo para visibilizar a otros hijos que no tienen altavoz, están enfermos y no tienen dónde elegir.

Hablamos de ligas distintas y la vuestra, en concreto, hoy la tuya, es absolutamente deleznable en términos de progenitora. Si no lo fueras, como si le cantas La Marsellesa todos lo viernes y llamas a Macron para que te haga los coros, guapina. Imaginemos que lo hubiera hecho él o que con el altavoz de Ibai Llanos te llama «perra judía». No te quiero ni contar, Mari Carmen.

A hacer caja, que es de lo que se trata. Luego vendrá el tío Paco con las rebajas, y el que quiera entender, que entienda, aunque siguiendo con el refranero español: «Lo que natura non da, Salamanca non presta«.

Shakira

«Tengo la camisa negra, porque negra tengo el alma», decía un compatriota tuyo. Cántaselo al Bzpr que a lo peor, no se la sabe. Con Dios.

Post data: Los hombres son estupendos: mi padre, mis hermanos, mi pareja, mi hijo, mi suegro, mi cuñado, mis tíos, mis amigos, mis lectores, mis alumnos, mis vecinos, mi jefe, etcétera, todos empoderados y haciendo todo el bien posible. Casi nada.

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Directora de Prensa Social. Periodista. Doctora en Ciencias de la Comunicación. Máster en Dirección Comercial y Marketing y Gestión de RR.HH.. Profesora Universitaria Ciencias de la Información. Estudios de Psicología y Derecho. Miembro de The Geneva Global Media United Nations, Presidente de DOCE, Miembro del Comité Asesor de la Fundación López-Ibor, Miembro del Comité de Ética Sociosanitarios EULEN, Consultora de Comunicación loquetunoves.com. Autora libros: Actos sociales y familiares, fotografía social. Junio 2012. Coautora: El cerebro religioso con María Inés López-Ibor. Enero 2019.

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