¿Quiere hacer un viaje en un tren de hidrógeno? Viaje sin contaminar

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Los trenes de hidrógeno recorren Europa, con sus bajas emisiones de ruido, su alto rendimiento, sus 140 kilómetros por hora y su respeto por el medio ambiente.

Existen, no es un sueño. Los trenes de hidrógeno son veloces, pero no hacen ruido, recorren Europa, pero sin intoxicación acústica, no son aviones, pero no contaminan el medio ambiente. ¿Sabe cómo funcionan, dónde puede tomarles la talla en primera plana y qué itinerario realizan? ¡Siga leyendo!

Trenes de hidrógeno: apostando por la rapidez y el respeto con el medioambiente

Viajar a larga distancia en tren es una experiencia que todos, en algún momento, tendríamos que probar al menos una vez en la vida. Comodidad y velocidad, desentendimiento y ligereza, accesibilidad y adaptación, descanso y paisaje. Sólo los trenes pueden combinar todo eso en una sola sentada y trayectoria.

Y mientras la tecnología se afana todavía más en brindar al viajero de cualquier vía férrea más placer y confortabilidad, los trenes de hidrógeno han llegado para quedarse y hacerse amigo de las personas y del medioambiente.

Seguro que a pocos les extrañará que esta inventiva llegue primero de la mano de la industria ferroviaria; sus aplicaciones ferroviales resultan ideales para añadirle a la salsa el ingrediente del hidrógeno, ya que siempre ha sido uno de los transportes más limpios, después de todo.

Los trenes están cambiando, en definitiva. No sólo sus destinos a lo largo y ancho del mundo han aumentado; además se han reinventado su modo de viajar, realizando cambios desde su interior y motor y en la forma de ponerlos en movimiento y acción. Es el caso de los trenes de hidrógeno, que han visto la luz gracias a la apuesta e inversión de muchos países, permitiendo que la infraestructura de energía de hidrógeno se ponga en marcha y sea una realidad contante y sonante.

¿Cuáles son las ventajas de los trenes de hidrógeno?

Ambientes más limpios, operaciones sostenibles, utilidad doble de la energía, implementación de la protección del medioambiente, y un planeta mejor que legar a los que vengan después.

Los cambios sufridos actualmente por la industria ferroviaria se dejan sentir más allá del sector, y lo mismo ocurrirá con el impacto de las novedades que vayan implementando en el camino.

Los trenes de hidrógeno son, por sí solos, una manifestación de que el transporte sin CO2 es tan posible como factible, tanto para la economía como para el medioambiente, y para la sociedad que se deja pulsar entre ambas vibraciones.

Hablar de sus beneficios es apuntar también a que contribuye a la reducción del costo del hidrógeno y todas sus energías derivadas, pues a mayor oferta, precios más bajos y, por tanto, más accesibilidad en materia de inversiones en movilidad ecológica.

Al apostar por los trenes de hidrógeno se puede hablar de movilidad sostenible, por un lado, y de equilibrio con el medio ambiente, por otro. Así que, para captar el alcance y magnitud de la importancia de estos trenes de hidrógeno hay que observar la situación desde la perspectiva del medioambiente.

Primero, porque a pesar de los cientos de proyectos de electrificación llevados a cabo por diferentes países de Europa, buena parte de las redes ferroviarias que recorren actualmente el viejo continente sufrirá una previsible hambre de electrificación en el futuro.

Y segundo, porque sustituir un tren diésel por otro tren de hidrógeno es una forma infalible de reducir la emisión anual de CO2, disminución por la que tanto clama el planeta. ¿De cuánto será esa reducción? Como quitar de circulación a 400 coches.

¿Cuáles son los trenes de hidrógeno que se conocen en la actualidad?

El primero y único, al menos por ahora, es el tren Coradia iLint, de Alston. Y no es el primero porque nosotros lo decimos, sino porque verdaderamente fue el primero de su sector ferrovial en salir al raíl con la ayuda e impulso de una pila de combustible de hidrógeno, lo que produce energía eléctrica para la tracción, condición de la que se vale para desplazarse y traquetear a gran velocidad.

Con una autonomía de hasta 1.000 kilómetros, y una capacidad máxima de 300 pasajeros en total, Alstom es la marca que patrocina este tren de hidrógeno, galardonado con el European Railway Award 2021, demostrando con su acción e inventiva que el hidrógeno resulta una solución muy posible para el futuro de los trenes, y respetuosa con el medioambiente.

Alemania, Austria y Países Bajos son las únicas regiones europeas que han podido medirle la talla del funcionamiento a este tren de hidrógeno, de momento, aunque tanto sus fabricantes como los pasajeros que lo han probado coinciden en que el convoy emite cero emisiones y muy bajos niveles de ruido, con gases de escape que únicamente expulsan vapor y agua condensada.

A pesar de su energía hidráulica, rinde tanto como los trenes regionales regulares, los más numerosos actualmente, tanto en su aceleración como en su frenado, alcanzando una velocidad máxima de 140 kilómetros por hora.

Por ahora no hay más, pero no cabe duda de que los trenes de hidrógeno apenas están empezando a hacer gala de sus beneficios y a escribir su propia historia de éxito y viabilidad.

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