Si existe un espectáculo hermoso que nos regala cada mes de febrero la naturaleza es la floración de los almendros. Puede disfrutarse en distintos puntos de nuestra geografía. Pero hoy les descubrimos un rincón en la capital madrileña, la Quinta de los Molinos.

Es cierto que esta maravilla puede contemplarse desde el Castillo de Loarre, en Huesca, a Santiago del Teide, en Tenerife. Todos son escenarios perfectos para gozar de esta florida experiencia.

Sin embargo, uno no imagina que en el número 527 de la madrileña calle de Alcalá puede escaparse por unas horas para admirar este espléndido paisaje, y de paso, ser solidarios, haciendo una parada en su bar y restaurante, «La Quinta-Cocina».

«La Quinta de los Molinos»

Cuando uno se decide visitar este este lugar casi mágico hay que estar muy atentos con las fechas para no perderse este efímero y florido acontecimiento.

Esta enorme finca, convertida en parque público, cuenta con cerca de 1.500 almendros que florecen en el mes de febrero.

Entra las hectáreas de naturaleza si pasean con atención quizá descubran un edificio entre los árboles. El lugar esconde a su vez un bar y un restaurante: «La Quinta-Cocina».

Gastronomía solidaria

CESAL es una oenegé de cooperación para el desarrollo y de acción que junto al Ayuntamiento de Madrid decidieron poner en marcha este proyecto social.

Interior de la Quinta-Cocina
Interior de la Quinta-Cocina. Foto: Quinta-Cocina©

La Quinta-Cocina es un espacio solidario donde se promueve la formación y la inserción sociolaboral de jóvenes vulnerables.

¿El resultado? Una carta de cocina de temporada, con productos de comercio justo y de proximidad, asequible a todos los bolsillos.

Se pueden compartir platos, pedir solo el plato del día o simplemente tomar algo en su café-jardín. Después solo resta relajarse y disfrutar del ambiente. Merece la pena.

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