Ratafia, el brindis casero de los latinajos

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De frases en latín a dichos y refranes populares en la actualidad. Eso son los latinajos, y la ratafia alza un brindis hacia todos ellos, literal y figuradamente.

Más conocido en la Edad Media como ‘¡rata fiat!’, esta bebida tan extendida viene a significar ¡así sea! En castellano. Y pone a prueba la chispa, el aguante, el sentido del gusto y la resistencia.

¡Vasos en alto, porque es hora de brindar en latín!

Típico de muchas comarcas catalanas, echarse al coleto este licor tradicionar es dejar resbalar por la garganta un refrescante sorbo de anís, hierbas aromáticas y nueces sin madurar.

Frío en el paladar y embriagador en el estómago, gracias a su toque natural, ratafia se ha ganado su popularidad y aceptación entre la gente por su buena disposición y capacidad para ayudar a hacer la digestión; y eso por no olvidar el toque especial que le da a esos postres recién salidos del congelador, por ejemplo, cuando acompaña al resto de sus ingredientes.

Tan larga es su leyenda y tan amplia su aceptación, que este licor tiene su propio festival, celebrado en diciembre, y es el llamado ‘Festival de Ratafia’, considerado uno de los eventos que mejor representan la ratafia de toda la comunidad de Cataluña.

De hecho, desde 1989, tanto la ratafia de Besalú como la ratafia del resto de la comunidad figuran en el listado de Indicación Geográfica Protegida, si bien es cierto y justo decir que esta bebida se consume en otras regiones mediterráneas y externas a España, como es el caso de Francia e Italia, bautizando la bebida con nombres de lo más dispares, según el país y la zona interna del mismo.

¿Cómo se prepara la ratafia?

Piel de limón o clavel rojo, nuez o canela, menta u otras hierbas, entre otros, basta combinarlos a todos ellos en una mezcla la mar de sencilla pero exitosa. Su preparación es casera, lo que permite que cada cual le agregue los ingredientes que prefiera y le dé su toque personal.

Hay muchos que incluso añaden a la mezcla comino, tomillo, ramitas de romero, albahaca fresca y cortezas de naranja.

Esta receta sencilla es muy rápida y fácil para elaborar. Y es que basta con cortar a la mitad las nueces e introducirlas en una garrafa pequeña, sin forrar, junto con el anís, los limones y las naranjas peladas y demás ingredientes arriba enumerados. El paso más importante de esta receta fácil es tapar la garrafa y abandonar la mezcla de su interior a la intemperie, en una terraza, por ejemplo, durante 40 días con sus noches.

¿Cuál es el objetivo?

Dejar que desprendan todos sus aromas. Tras este periodo de cuarentena a sol y a sombra, se debe rescatar el líquido y pasarlo por un colador de filtro, y enseguida se notará que ya ha fermentado y se ha convertido en un licor sin impurezas.

¿Cuál es el último paso?

Guardar el líquido en botellas bien esterilizadas, y mantenerlo en un espacio frío y oscuro, pues es el mejor ambiente para la ratafia, ya que permite que sus aromas terminen de asentarse y de penetrar en el líquido.

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