¿Quién dijo que la Covid-19 no podía agazaparse en las aguas residuales? ¿O que estas no esconden otras amenazas pandémicas a la salud? Sanidad actúa.
Hecho para recoger información vírica en espacios de agua, y como un modo del Gobierno de tomar cartas en el asunto, el sistema HEBAR, lanzado recientemente a audiencia pública, ha sido concebido expresamente como una vigilancia nacional con forma de red centinela; así como un modo de detectar a tiempo futuras amenazas pestíferas, bajo el razonamiento de que las aguas residuales guardan la clave para prevenir nuevas variantes del Covid-19, e incluso para advertir posibles y futuras pandemias.
Las aguas residuales, claves de la red centinela del Gobierno
A juicio del Ministerio de Sanidad, las aguas residuales contienen la posibilidad de «proporcionar información complementaria, independiente y relevante», acerca del proceso de la toma de decisiones en materia de salud pública; una capacidad que la perfila para poder «incluirse de manera sistemática en la estrategia nacional de detección» del Covid-19, empujando así al departamento de Carolina Darias a crear una red de centinela en torno a tales pozos.
En el fondo, esta medida es otra forma que tiene Sanidad para seguir trabajando en el sistema de vigilancia del Coronavirus, esta vez poniendo el foco de actuación en estas aguas; con fines, según dicen, «preventivos o de alerta temprana», más exactamente ante amenazas víricas.
Se trata de un proyecto sometido a audiencia pública este mismo lunes, mientras establece entre sus pautas diversos mecanismos orientados concretamente hacia el control de las aguas residuales de España; una medida que responde a las recomendaciones de la Comisión Europea cuando en 2021 emplazó a los Estados miembros de la UE a establecer «una vigilancia sistemática del SARS-CoV-2 y sus variantes», aplicándolos más exactamente en este tipo de espacios.
En el documento que lo presenta y explica, Sanidad argumenta que «la experiencia en este ámbito ha demostrado que la vigilancia del SARS-CoV-2 y sus variantes en las aguas residuales puede ser una fuente de información rentable, rápida y fiable sobre la propagación del virus entre la población, y que puede constituir una parte valiosa de una vigilancia genómica y epidemiológica reforzada».
No obstante, si bien la infraestructura de recogida de datos para el seguimiento de las aguas residuales se concentra sobre todo en la vigilancia del coronavirus, tanto «el establecimiento del sistema» como «los procedimientos de vigilancia recomendados, también tendrá un valor añadido más allá de la vigilancia del SARS-CoV-2».
Por ello y según Sanidad, esta red centinela «servirá de alerta temporada para posibles brotes futuros de otros agentes patógenos preocupantes, o para amenazas procedentes de otros contaminantes que susciten preocupación».
Plataforma HEBAR para control de aguas residuales
Para ello, Sanidad ha recurrido a la herramienta epidemiológica ambiental basada en el control de las aguas residuales, abreviada HEBAR, y no tiene más propósito que recoger «las características del sistema de saneamiento y estaciones depuradoras de aguas residuales», en palabras de Sanidad, así como registrar y hacer balance de los resultados analíticos de contaminantes emergentes.
«Este sistema de información HEBAR servirá para cumplir no solo lo señalado en la recomendación de la Comisión, sino que también va en la línea señalada por la Ley 33/2011 de 4 de octubre, y por la Estrategia Nacional de Salud Pública».























