La infertilidad masculina se debe a múltiples factores ya conocidos pero una nueva investigación ha agregado la obesidad infantil a la lista de posibles causas.

Una baja producción de esperma, anomalías en su función, obstrucciones que impiden su salida… la infertilidad masculina es una realidad patológica bastante sensible a enfermedades y lesiones, problemas de salud crónicos e incluso al estilo de vida. Pero no ha sido hasta hace poco que se ha identificado su relación con la obesidad infantil. ¿Cómo y en qué grado?

La obesidad, ese puente hacia la infertilidad

Todos los datos investigativos apuntan a que la prevalencia de la infertilidad masculina está aumentando cada vez más y a nivel mundial, dando como resultado un recuento medio de espermatozoides que en los últimos 40 años se han visto reducidos a la mitad, y encima sin razón aparente.

Según sugiere una nueva investigación científica presentada en ENDO 2022, sí, la conferencia anual de la Sociedad Endocrina, ejercer un control más cuidadoso del peso corporal durante la infancia y la adolescencia podría ayudar a prevenir la infertilidad masculina.

De hecho, el estudio ha comprobado que los niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad tienden a tener testículos más pequeños, comparados al menos con sus compañeros con peso y niveles de insulina normales; algo que también les ocurre a aquellos jóvenes que tienen altos niveles de insulina o resistencia a la insulina.

En palabras de la doctora Rossella Cannarella, investigadora principal del presente trabajo y miembro de la Universidad de Catania, en la isla itálica de Sicilia, «un control más cuidadoso del peso corporal en la infancia y la adolescencia podría ayudar a mantener la función testicular más adelante en la vida».

Para entender este punto, cabe aclarar primero que el volumen testicular es la medida del tamaño de los testículos; una variante de la infertilidad masculina directamente relacionada con el número de espermatozoides de un hombre.

Dicho de otra forma, los testículos más pequeños tienden a producir menos esperma. Así, el estudio subraya que en torno a una cuarta parte de los jóvenes actuales de entre 18 y 19 años tienen un volumen testicular bajo, mostrando algunos unos testículos más pequeños de lo normal, lo que por descontado pone en riesgo su futura fertilidad, tal y como hace ver Cannarella. Y todo ello ha sucedido mientras, paralelamente, la obesidad infantil ha ido aumentando su prevalencia, incrementándose también a nivel internacional.

«Esta evidencia sugiere una posible relación entre la obesidad infantil y la alta prevalencia de bajo volumen testicular en los jóvenes», correlacionó la facultativa italiana. A fin de dar con una posible relación entre el bajo volumen testicular y la obesidad, los investigadores involucrados en este trabajo científico evaluaron el volumen testicular de 53 niños y adolescentes con sobrepeso, haciendo lo propio con otros 150 participantes con obesidad.

Unos datos resultantes que se compararon exhaustivamente con los reflejados por 61 compañeros sanos, que compartían con los colaboradores su misma edad. ¿El resultado? Unos niños y adolescentes con peso normal que revelaron un volumen testicular significativamente mayor, especialmente frente a los que mostraron sus compañeros con obesidad o sobrepeso.

De igual forma, la investigación también puso bajo análisis de microscopio la relación existente entre las anomalías metabólicas vinculadas a la obesidad con el volumen testicular, jugando con variantes como la hiperinsulinemia, el nivel anormalmente alto de insulina en el organismo, y la resistencia a la insulina, esa respuesta alterada del organismo ante la insulina, la cual conduce a niveles elevados de glucosa en la sangre.

Este análisis reveló, por tanto, que los niños y adolescentes con niveles normales de insulina tienen un volumen testicular significativamente mayor, sacando ventaja a los que tienen hiperinsulinemia. En cambio, resultó que aquellos adolescentes con resistencia a la insulina que ya habían dejado atrás la fase de la pubertad tenían un volumen testicular menor, más en comparación con los que no tenían resistencia a la insulina.

Para Cannarella, «estos hallazgos ayudan a explicar la razón de la alta prevalencia de la disminución del tamaño testicular en los hombres jóvenes», lo que a su vez conduce las más de las veces a la infertilidad masculina.

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