Ríos. Nicolás Guillén, Cuba, 1902-1989

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Miguel Díez R. para Prensa Social

Este poema del gran poeta cubano, aunque la intensa expresión poética personal se centre en los grandes ríos europeos y con especial énfasis en los de América Latina, no se puede olvidar que (como cantó Jorge Manrique):

 “Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / que es el morir / allí van los señoríos / derechos a se acabar / e consumir; / allí los ríos caudales / allí los otros medianos /e más chicos, / que allegados, son iguales / los que viven por sus manos / que los ricos”. 

Porque todos los ríos, cargados de sus aguas y nuestras vidas, se funden en la mar, que es el morir.

Tengo del Rin, del Ródano, del Ebro,

tengo los ojos llenos;

tengo del Tíber y del Támesis,

tengo del Volga, del Danubio,

tengo los ojos llenos.

Pero yo sé que el Plata,

pero yo sé que el Amazonas baña;

yo sé que el Misisipi,

pero yo sé que el Magdalena baña;

yo sé que el Almendares,

pero yo sé que el San Lorenzo baña;

yo sé que el Orinoco,

pero yo sé que bañan

tierras de amargo limo donde mi voz florece

y lentos bosques presos en sangrientas raíces.

¡Bebo en tu copa, América,

en tu copa de estaño,

anchos ríos de lágrimas

Dejad, dejadme,

dejadme ahora junto al agua.

*Miguel Díez R, el Viejo Profesor, es licenciado en Teología, Filosofía y Filología Hispánica (Especialidad Literatura Hispánica).

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